LA ENTREGA (The drop)

CACHORRO DE PIT BULL

la entrega

Es un hecho: el universo de Dennis Lehane, guionista del film que nos ocupa, se amolda perfectamente a la cámara cinematográfica. Buena muestra de ello se encuentra en obras como Mystic River, Adiós, pequeña, adiós y, sobre todo, en esa perturbadora joya no del todo valorada titulada Shutter Island. Sus historias, ásperas e inquietantes, pinceladas con un extraño aroma a cine negro, nunca están protagonizadas por seres triunfadores. Al contrario; a Lehane le interesa mucho más la peste que se oculta en las grandes urbes. Gentes con turbio pasado, en muchos casos implacables, que se mueven entre la sociedad sin aparentar lo que realmente son: perdedores que creen seguir estando en primera línea delictiva, desdichados marcados desde niño por un futuro desolador u hombres afables que esconden un animal salvaje en su interior.
Sus constantes, siempre efectivas, también se presentan en la triste despedida de Tony Soprano. Perdón, James Gandolfini. Una cinta oscura, violenta e incómoda, una olla a presión lista para estallar en cualquier momento. Con todas las consecuencias.

la entrega 3Como los buenos maestros, Lehane cuece su historia a fuego lento; para conocer sus propósitos, primero, debemos conocer a sus personajes, interpretados en esta ocasión por Tom Hardy (fantástico como viene siendo habitual), un camarero de misa semanal (que no de comunión; demasiados son los pecados que arrastra) retraído y disciplinado, y el citado Gandolfini, administrador del bar en el que trabaja Hardy y cómplice de los trapicheos organizados por la mafia una vez la noche cae sobre la ciudad. Dos personajes con muchas cosas que callar y otras tantas que contar. Sin prisa, pero sin pausa, iremos conociendo sus verdaderos rostros, aunque no será hasta los últimos y excelentes minutos cuando todas nuestras dudas y sospechas vean la luz; los canallas retomarán su posición y las bestias despertarán de su letargo. Y como extraño y atípico detonante del conflicto, un pequeño cachorro de Pit bull. Dócil, manejable, ideal como compañero de juegos. Pero cuidado; no se fíen de este tipo de raza. Por si las moscas…

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