FOXCATCHER

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

foxcatcher 2

Durante los primeros minutos de FOXCATCHER, el espectador podría llegar a pensar que está ante una nueva oda a la cultura deportiva estadounidense a través de la preparación, a base de sangre, sudor y lágrimas, de aquellos deportistas que acaban convirtiéndose en verdaderos héroes nacionales. Así parece indicarlo las aspiraciones de su protagonista, los discursos panfletarios del mecenas John du Point, en cuya finca se ejecutan los ejercicios preparatorios, y la bandera estrellada que aparece de forma heroica sobre la pantalla, ondeando ante los rostros de los futuros vencedores. Sin embargo, no pasará mucho tiempo hasta que perciba que algo huele a podrido en esa lujosa mansión y en la excéntrica rigidez del anfitrión del cortijo.

foxcatcherA través de una historia intimista de pocos personajes, y con el mundo de la lucha libre de fondo, el film de Bennett Miller hace una devastadora (y brillante) radiografía del reverso tenebroso del deporte, del poder del dinero como “la mano que domina el mundo” y, en definitiva, del sueño americano. De forma admirable, empaña de negro todo el patriotismo vendido en los pausados minutos iniciales, indispensables para crear el estado de confusión y desasosiego posterior, obteniendo como resultado una de las críticas más lúcidas al sistema y a la hipocresía que se nutre de la exaltación de los valores made in USA.

La riqueza mueve a la sociedad y la sociedad se deja mover por la riqueza. Si alguien lo cuestiona, que examine con detalle las personalidades del trío protagonista, de una avasalladora complejidad psicológica (insólita en este tipo de producciones), ambiguas y nada complacientes: Mark Ruffalo y Channing Tatum, este último en un sorprendente cambio de registro, están estupendos como hermanos seducidos por la tentación económica, más centrados en sí mismos que en su desleal complicidad; Steve Carrell, como el perturbado y patético du Point, sobrepasa todos los halagos, en un complicado trabajo más allá de las toneladas de maquillaje.

Cierto es que ni está abierta a todos los públicos ni es fácil de digerir (aunque seguramente ese sea su propósito básico), pero Foxcatcher es, sin lugar a dudas, cine de altos vuelos, inquietante, confeccionado con una elogiable elegancia, que gana puntos más por lo que da a entender que por lo que muestra. Una tragedia griega moderna.

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