VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN

LA ESENCIA DEL BLOCKBUSTER

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LOS VENGADORES, LA ERA DE ULTRÓN es todo cuanto prometía ser: una atracción de feria tan desorbitada como apabullante, grandilocuente, exagerada, bestial en todos sus apartados. Joss Whedon, realizador cultivado en la pequeña pantalla y artífice de algunos de los éxitos más sonados del cine reciente, presenta una entrega más adulta y oscura que su predecesora, como buena secuela de la última hornada del cine de superhéroes que se precie, pero también mucho más entregada al espectáculo como auténtica forma de evasión: el más extremo, el menos guionizado y, si se hace bien como es el caso, el más placentero. Se siente cómoda en este terreno, pues no deja de ser una especie de coraza ante posibles ataques acerca de su limitado argumento, punto flaco en este tipo de producciones y aquí disimulado con enorme (y apreciable) destreza. Y si a esto le sumamos la ilusión vertida por sus intérpretes, ya mutados en los personajes que interpretaran en la original (especialmente un autoparódico Jeremy Renner y la siempre excitante Scarlett Johansson), las nuevas incorporaciones (a excepción del pésimo actor Aaron Taylor-Johnson, alias Mercurio, en el papel más desdibujado del film) y la formidable planificación de las escenas pirotécnicas, el freak show no sólo sube enteros, sino que se alcanza niveles pocas veces explorados por un subgénero que, entre caballeros oscuros, hombres de acero y demás sucedáneos, empieza a dar muestras de cierto debilitamiento en sus fórmulas.

vengadores2Con más recursos, tecnología y entusiasmo si cabe, Whedon lo ha vuelto a conseguir. Fan declarado del “cine espectáculo” que tantas alegrías nos proporcionó allá por los ochenta, con ilustres creadores como Spielberg o George Lucas, ha sabido compaginar talento, inteligencia narrativa y una pasión desmedida por el mundo del cómic en la nueva traslación cinematográfica de las viñetas de la Marvel. Porque, las cosas como son, se nota que disfruta como un chiquillo con zapatos nuevos (o mejor, con juguetes marvelianos todavía envueltos) cada vez que asume el mando de los héroes más valorados de la franquicia, derrochando una imaginación apta y recomendada para todos los públicos, especialmente para aquellos que hayan devorado las páginas de los ya míticos tebeos: esta aventura es por y para ellos.

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