ESPÍAS DESDE EL CIELO (Eye in the sky)

EL OJO QUE TODO LO VE

espias

Si algo puso de manifiesto la Guerra Fría fue que las contiendas, entendidas como una procesión de trincheras y enfrentamientos cuerpo a cuerpo, tenían sus días contados, al menos para las grandes naciones del mundo. A día de hoy, gracias a la evolución de las tecnologías, casi siempre necesarias, a veces mortíferas, el combate bélico puede efectuarse a kilómetros de distancia desde la comodidad que ofrecen los despachos de las instituciones públicas mientras uno se deleita con un buen café y sabrosas pastas. Incluso, si algún mandamás se descuida, le puede pillar en mitad de un partido de ping-pong o (en peores circunstancias) siendo víctima de un cólico digestivo sin que ello suponga un problema severo en la toma de decisiones. Así lo demuestra la, digámoslo ya, excepcional ESPÍAS DESDE EL CIELO, última realización del director Gavin Hood y trabajo póstumo del inolvidable Alan Rickman. Eso sí, pese a la originalidad de su propuesta, las conclusiones poco difieren de las mostradas años atrás (y en el contexto de otros frentes) por cineastas de la talla de Kubrick o Fuller: al final, las altas esferas, utilizando a su antojo el sistema burocrático, se lavan las manos mientras otros, los novatos, las peones de turno, se encargan de apretar el botón rojo ejecutor. Los tiempos cambian, no así los estamentos jerárquicos.

espias 2Lejos de decorar la película (en sus mejores momentos, dotada de cierto aire escénico) con lazos moralizadores, Hood prefiere centrarse en el espectáculo más vibrante y efectivo, dejando el debate ético, tan enriquecedor como espeluznante, en manos de los propios espectadores. Lástima que los últimos cinco minutos y las imágenes de fondo de los créditos finales se dejen llevar por el maniqueísmo y la parcialidad que tan brillantemente estaba sorteando. No obstante, este traspié es un mal menor dentro de un entretenimiento apasionante y adictivo, lleno de garra, emoción, trufado de frases reveladoras (“las revoluciones se alimentan de Youtube”) e interpretado de forma impecable por unos inmensos Helen Mirren y el mencionado Rickman, en un papel a la altura de su porte y genio. Cuánto vamos a echarte de menos, querido profesor.

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