EL CIUDADANO ILUSTRE

LAS TRAMPAS DE LA NOSTALGIA

ciudadano

Máximo exponente del estilo sosegado y el romanticismo del que siempre ha hecho gala el director José Luis Garci, Volver a empezar era, por encima de todo, una declarada apología de la melancolía en su vertiente más clásica y académica. Años después de su partida, el Nobel de Literatura Antonio Miguel Albajara (Antonio Ferrandis) regresaba a la tierra que le vio crecer, un Gijón envuelto en una niebla otoñal acorde con los sentimientos del escritor, para reencontrarse con sus raíces, con esos amigos que jamás olvidó (recuerden la prodigiosa escena con José Bódalo, de lo más grande que ha regalado nuestro cine) y con el amor de verano que le sirvió de inspiración para componer sus mejores obras. El canon de Pachebel y la luminosa melodía de Cole Porter remarcaban esa idea de pasado como espacio idílico, como punto de inflexión en el que hallar lo mejor de nosotros mismos.

Ciudadano 2Vuelta de tuerca a la idea manriqueña de que cualquier tiempo pasado fue mejor, la sensacional EL CIUDADANO ILUSTRE podría considerarse, con toda justicia, la versión insidiosa del recordado clásico español de 1982.  Su protagonista (un portentoso Óscar Martínez), flamante premio Nobel también, víctima de una crisis creativa y anclado literariamente en unos días de vino y rosas adulterados por el devenir de los años (“mis personajes nunca pudieron salir y yo nunca pude volver”), decide volver a su pueblo natal con el fin de empaparse del aroma de sus gentes (y, por qué no, de algún estímulo creador) tropezando de lleno con viejos fantasmas de antaño, los mismos que impulsaron su marcha décadas atrás y que ahora le acusan de ilustre traidor.

Lejos de imprimir la mirada cándida y crepuscular de Garci, los cineastas Mariano Cohn y Gastón Duprat subrayan constantemente el choque de las diferentes culturas, urbana (de clase alta, para más inri) y pueblerina, transgrediendo el límite de lo políticamente correcto en una historia que huele al Berlanga más cruel y desolador. Avinagrada y salvajemente cómica, la película, brutal crítica al costumbrismo más primitivo y a esos lugares perdidos de la mano de Dios congelados en el tiempo y orgullosos de su ignorancia, supone una brillantísima reflexión sobre la capacidad de fabulación del Creador (con mayúscula) literario, la nostalgia mal entendida y las trampas que esta plantea sobre nuestros propios recuerdos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: