FIGURAS OCULTAS

ELEGIDAS PARA LA GLORIA

figuras ocultas

Hay películas diseñadas para arrasar en los premios cinematográficos más relevantes de Estados Unidos. La apariencia de las mismas es fácil de vislumbrar: enmascaradas bajo un manto reivindicativo, a veces honesto, otras irritantemente manipulador, y con intenciones de clara complicidad con el espectador, apuestan por llevar a la gran pantalla historias de superación protagonizadas por personas que se revelan contra las normas y leyes del sistema marcando un punto de inflexión en posteriores declaraciones de derechos civiles. Si ya encima están basadas en vivencias reales, la búsqueda de la conmoción adquiere niveles, casi siempre, de una sensiblería insoportable, emparejándose sin problema con los temidos follentines de sobremesa. El mayordomo o Selma, ligadas por temática racial con el relato que nos ocupa, valdrían como ejemplos de esta dudosa corriente. Sin embargo, de vez en cuando, surgen largometrajes que saben manejar con pasmosa habilidad las teclas de esta (nos guste o no) exitosa fórmula, equilibrando brillantemente comercialidad con calidad.

figurasFIGURAS OCULTAS pertenece a este limitado y plausible bloque. Nos situamos en Virginia, principios de los años sesenta. Las leyes segregacionistas conviven con la incertidumbre provocada por la Guerra Fría. Retratos de JFK y pósters en contra del comunismo decoran los despachos de las instituciones; los colegios, por su parte, infunden el miedo a los alumnos ante una posible hecatombe nuclear. Con este panorama, la sociedad solo es capaz de encontrar refugio en su bandera estelada y en el sueño inalcanzable de conquistar las estrellas. La película que nos ocupa se centra en el grupo de personas que hicieron posible llevar al primer hombre estadounidense al espacio. Lo formaban mujeres sin voz ni voto, recluidas hasta entonces en oficinas de mala muerte. Y, encima, de piel negra. Carne de cañón para ablandar los corazones del gran público.

Sorprendentemente, y como ya ocurriera con la efectiva Criadas y señoras (no por casualidad comparten intérprete, la magnífica Octavia Spencer), triunfa donde la mayoría fracasa gracias a dos razones de peso: el sólido tratamiento de la historia, capaz de sortear los clichés del género (a pesar de caminar por lugares comunes) y la sensiblería de ocasión, y el espectacular trabajo de todo el elenco, incluido el del siempre subvalorado Kevin Costner. Revestida con una capa de patriotismo made in USA que provocará urticaria en este lado del charco, Figuras ocultas supone un entretenimiento tan lícito como inspirador. Y, además, resulta muy, muy disfrutable.

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