LA BATALLA DE LOS SEXOS

PUNTO A FAVOR DE LA IGUALDAD

Emma Stone es la nueva novia de Hollywood. A sus 29 años y con una trayectoria formidable a sus espaldas, ha demostrado una enorme inteligencia a la hora de escoger los proyectos cinematográficos en los que participar, la mayoría vehículos de lucimiento en los que plasmar todo su potencial interpretativo en la gran pantalla. Posee carisma, dulzura cuando el argumento lo requiere y bilis cuando las líneas de guion rebosan momentos de dramatismo. El público la adora y los productores, conscientes de ello, no dudan en contar con ella para las producciones de mayor calado, ya sean minimalistas o abiertamente comerciales.

Pasada la resaca de su Oscar por la extraordinaria La La Land, momento clave en el que un intérprete puede consolidar su carrera o echar a perder lo previamente construido (recordemos casos como Kim Basinger, Whoopi Goldberg o Adrian Brody), la exitosa actriz se pasa a la comedia con tintes activistas en LA BATALLA DE LOS SEXOS, película dirigida por los artífices de la estupenda Pequeña Miss Sunshine que, a pesar de tratarse de una obra de pequeña envergadura, recoge suficientes cualidades (sobre todo morales) como para atraer la atención de no pocos académicos. Es carne de Oscar. Y ella lo sabe.

Stone da vida a la célebre tenista Billie Jean King, brillante jugadora en pista (ganó nada menos que doce títulos individuales de Grand Slam) y más aún en su defensa de los valores feministas y en la lucha por la igualdad de salarios en torneos deportivos. Como contraste misógino, en el otro lado del campo se sitúa Bobby Riggs, alias Steve Carrell, también jugador profesional y más conocido por sus extravagantes apuestas que por su innegable dominio de la raqueta. Ya sea por separado o compartiendo terreno de juego, la actuación de ambos actores, cargada de matices, con un control absoluto de la contención y la sutileza en el caso de Stone y de un histrionismo perfectamente calculado en Carrell, es, sin duda, lo mejor de una feel good movie estimable pero demasiado lineal y efectista, diseñada implícitamente para complacer al público mayoritario y para arrasar en las ceremonias de premios venideros.

Se echa en falta mayor ambición en su tratamiento, la naturalidad y el espíritu indie que sí envolvían los dos anteriores trabajos de sus directores, la mencionada Miss Sunshine y la no menos notable Ruby Sparks. Sin embargo, y teniendo en cuenta las imperfecciones de base (dar mayor importancia a la historia personal de King que al partido y su contexto social) y sus aires de telefilm, la película destaca por momentos realmente conmovedores (la bellísima escena en la peluquería, todo un ejemplo de gusto y distinción) y por unos propósitos mayores que sus resultados cinematográficos: la denuncia del machismo y la reivindicación de la libertad sexual en una sociedad en la que, lamentablemente, resultan demasiado reconocibles los hechos narrados en esta valiente y necesaria historia.

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2 comentarios to “LA BATALLA DE LOS SEXOS”

  1. Muy buena entrada, aunque Emma Stone tiene 29 años (son cosas que pasan). Saludos!

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