TODOS LO SABEN

DICEN POR AHÍ…


Si por algo destaca el cineasta Asghar Farhadi, realizador de las brillantes El viajante y Nader y Simin, Una separación, ambas galardonadas con el Oscar al mejor film de habla no inglesa, es por la habilidad que posee para delinear el carácter y la naturaleza de todos los personajes que componen la acción de sus historias, extrayendo como un vampiro sus emociones y desnudando, paulatinamente, sus secretos más ocultos e impronunciables.

En TODOS LOS SABEN, además, vuelve a demostrar su obsesión de aunar luz y oscuridad en un mismo trabajo. De primeras, y más en un director de procedencia extranjera, asombra su capacidad de reflejar, de forma pulcra y minuciosa, la esencia y las costumbres de los parajes rurales presentes en nuestro país. Reconoces en todo momento a sus gentes (fantásticos Bardem, Mínguez y Lennie), esas entradas en la villa saludando, todavía en el auto, a los vecinos que se congregan alrededor de las terrazas de verano, los gritos de bienvenida y la cercanía inmediata que se establece entre familiares distanciados por el espacio y tiempo. Un Volver menos manchego, pero inconfundiblemente ibérico.

Farhadi se toma su tiempo en sacar a la luz la cara más pesimista y sombría de su relato. Primero, reúne a sus protagonistas en una velada trufada de risas y jolgorio, describiendo, al detalle, una boda pueblerina en donde sólo se respira vida, tradición y felicidad. Como buen anfitrión, y con su habitual maestría para crear estados in crescendo de tensión y desasosiego, va tejiendo la telaraña que hará tambalear los cimientos emocionales de tan idílico escenario. Lo notas en el ambiente, en los silencios repentinos de los comensales, en esa calma seca que aparece tras la celebración nupcial.

Cuando la bomba estalla, no sólo aparece en pantalla la desesperación de una madre por recuperar lo que más quiere; también, la verdadera personalidad, lastrada por el rencor y la codicia, que habita en sus parientes más allegados. De eso habla esta estupenda y muy compleja película, de las heridas no cicatrizadas, del oscurantismo que, lamentablemente, sigue existiendo en muchos pueblos de España (un tema manoseado en múltiples ocasiones, y con óptimos resultados, por el gran Carlos Saura), de los misterios de alcoba que resucitan un pasado marcado por la infamia y el dolor. “Dicen por ahí…”.

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