SEARCHING

LOS PELIGROS DE INTERNET

Por razones obvias, SEARCHING recuerda a dos trabajos recientes relacionados con la misma temática: Open windows, del cineasta Nacho Vigalondo, y Eliminado, producida por uno de los promotores de la cinta que nos ocupa, Timur Bekmambetov. Dos películas de interesantísimas posibilidades, renovadoras de los estandartes del lenguaje audiovisual y coincidentes en propósitos finales: aprovechar las nuevas tecnologías y su presencia perpetua en la sociedad del siglo XXI para ofrecer nuevos campos inexplorados en el dominio cinematográfico. Por desgracia, ninguna de las dos supo aprovechar por entero la magnitud de tan osada iniciativa. La primera, por transformar su efectiva trama en un desvarío de ideas inverosímiles en el tercer acto; la segunda, por la repetición de sus esquemas (no dejaba de ser una variante del célebre Diez negritos) y el dolor de cabeza que, finalmente, provocaba su juego virtual.

De forma sorprendente, la cinta de Aneesh Chaganty, una producción pequeña, honesta en sus pretensiones y brillante en la explotación de los recursos informáticos adaptados al celuloide, consigue hacer realidad muchas de las ambiciones perpetradas por las dos producciones mencionadas. La trama es bien sencilla: una joven desaparece misteriosamente de la noche a la mañana. Su padre, desesperado por encontrarla, decide acceder a su ordenador portátil para hallar cualquier pista que arroje luz al enigma. Lo realmente excitante de tan inocuo planteamiento, mil veces exprimido en pantalla, proviene de la narrativa emprendida por su director: toda pista, toda revelación descifrada por el progenitor (convertido, por obra y gracia de internet, en un investigador profesional), será expuesta al espectador desde los diferentes dispositivos tecnológicos que posee la familia, ampliando con ello los límites formalizados por el desgastadísimo subgénero del found-footage.

Ahora bien, sería injusto reducir sus virtudes únicamente al ámbito del thriller contemporáneo. De hecho, si por algo destaca este inteligentísimo y admirable film es por la consonancia establecida entre sus tres pilares de origen: a la resolución del caso, aderezada con vistosos giros de guion, se suman su habilidosa capacidad de empatizar con los dos personajes claves del Cluedo (gracias a la tierna y sentida descripción de su periplo personal, trenzada con reminiscencias en imagen real al prólogo de Up) y la aguda denuncia que plantea sobre la hipocresía y demagogia presente en las redes sociales, último refugio para muchos jóvenes, sobreexpuestos de forma desmedida a los engranajes virtuales, en el que vomitar unas inquietudes y miedos desconocidos en su entorno más cercano.

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