Archivo para Adrian Schiller

LA CURA DEL BIENESTAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on marzo 20, 2017 by Gonzalo Contreras

EL BALNEARIO DE LOS HORRORES

Competente y casi siempre interesante, el director Gore Verbinski es de los cineastas que mejor se adaptan a los cambios de registro exigidos por los diferentes proyectos de encargo que acepta de Hollywood. Ahí están, para confirmarlo, sus intervenciones en el cine para niños, con la simpatiquísima Rango; en el de aventuras, con la estupenda Piratas del Caribe; o dentro de los parámetros del celuloide de horror con The ring, extraordinaria cinta superior a su referencia japonesa. Pero también es cierto que peca de un defecto que domina, incluso, algunos de sus trabajos más notables: el exceso de una ambición desmedida, incompatible con historias que demandan un tratamiento más sencillo y menos ampuloso. Inconveniente presente también en la extraña y, a la vez, sugerente LA CURA DEL BIENESTAR.

Su nuevo largometraje, una historia de género sobre un balneario detenido en el tiempo y poblado de huéspedes autómatas y guardianes retorcidos, encierra elementos de interés. Hay calidad en ella, pero también reiteración y exceso de tramas. De hecho, a uno le queda la sensación de que Verbinski no sabe realmente qué quiere contar, si una leyenda de fantasmas corpóreos con ecos de la Hammer, un suspiria de sectas geriátricas e invasiones de ultracuerpos o (la mejor de todas) una crítica al sistema capitalista, denunciando la degradación a la que se ven sometidos hombres de incuestionable honradez en el juego del dinero. Tampoco ayuda que su principal referencia sea la intrincada (y fascinante) Shutter Island. Mismos parajes paranoicos, mismos planos alumbrados por mecheros en la oscuridad, idéntica atmósfera decrépita. Hasta el protagonista se parece al DiCaprio más ojeroso y demacrado. Una pena que, a la hora de resolver el Cluedo, a la película le falte la consistencia y la coherencia narrativa de Scorsese.

No obstante, La cura del bienestar no es, ni mucho menos, un film desdeñable. Independientemente, hay piezas, producto de la maestría visual del realizador, de una belleza incuestionable, enfatizadas por la espeluznante canción de cuna que domina el metraje. Otra cosa es que encajen dentro del rompecabezas. Con una hora menos (dura unos desorbitados 150 minutos), un ensayo de guion más estructurado y las ideas más claras, el buen material que habita entre sus paredes habría desembocado, sin duda, en un producto mayor y recordable.

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LA CHICA DANESA (The danish girl)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on enero 12, 2016 by Gonzalo Contreras

LA MUJER DEL CUADRO

Chica danesa

El gusto por lo académico es un sello personal e identificable en el director Tom Hooper. Siempre a la búsqueda del plano perfecto, al menos según lo proyecta en mente, y de una narración que no se aleje ni un milímetro de los cánones clásicos de valor e integridad humana, tan aplaudidos por el público mayoritario, su cine juega en un terreno tan seguro que no es de extrañar su presencia en reconocidas y celebradas ceremonias de premios. Le funcionó con El discurso del Rey; también, aunque en menor medida, con la adaptación musical de Los miserables. Como no hay dos sin tres, y ya sin caretas que oculten su fervor por un reconocimiento crítico en forma de estatuilla, vuelve a la carga con el primer caso de transexualidad de la historia.

La chica danesaLA CHICA DANESA encaja como un guante en el estilo refinado del cineasta británico: una historia de lucha y superación, más poderosa que la vida misma, dibujada en un cuadro de época que el director no duda en plasmar con nítido detalle, abusando de su ya reconocible gran angular y del espacio negativo. Cada escena está hecha para fascinar, para crear una conmoción continua en el espectador. Tanto, que el empacho de imágenes evocadoras puede resultar ultracalórico. El clasicismo bien entendido se confunde con el preciosismo más cargante, propio del James Ivory menos inspirado. La imagen devora el relato, ya de por sí perjudicado por una banda sonora que parece indicarnos en todo momento cuando hay que sacar el pañuelo y cuando celebrar el triunfo de la voluntad. Y lo que tendría que emocionar, al final, sólo crea tedio y apatía.

Pero si hay algo que genera estupor es la, insólitamente, alabada creación de Eddie Redmayne. A Hooper, cuidador máximo de los matices que definen a sus personajes, se le escapa la composición estereotipada del joven actor. En un alarde de histrionismo en seco, Redmayne confunde feminidad con cursilería, obsequiándonos con un irritante desfile de tics faciales, posturas imposibles y sonrisas falsamente espontáneas (incluso después de pasar por quirófano) a las que sólo pone freno la aparición en pantalla de una, ésta sí, magnífica Alicia Vikander. De haber incidido en su personaje, o simplemente profundizar en la auténtica entraña del caso en cuestión, podríamos estar hablando de una película destacable, pero eso hubiera supuesto redefinir unas bases académicas que, de momento, el director no parece querer alterar.