Archivo para Alexandre Desplat

LA FORMA DEL AGUA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 11, 2018 by Gonzalo Contreras

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS

No es casualidad que una de las principales referencias de LA FORMA DEL AGUA sea La mujer y el monstruo (Creature of the Black Lagoon), la maravillosa aventura acuática que dirigiera Jack Arnold a mediados de la década de los cincuenta. Su artífice, Guillermo del Toro, maestro de las sombras y los ambientes góticos, siempre se ha declarado un fan acérrimo de los grandes antepasados del género, un hecho que ha demostrado a lo largo de sus más de treinta años de carrera y cuya culminación se fraguó, hace tan solo tres años, con La cumbre escarlata, incomprendida y fastuosa revisión de los orígenes de la compañía Hammer, de los castillos perdidos en otras dimensiones, de los fantasmas que pernoctaban en los cuentos sobrenaturales leídos en nuestra niñez. Tres años después de aquel triunfo, el cineasta repite la jugada homenajeando (y actualizando, en todos los sentidos) a aquella revisión amazónica y extrañamente erótica de La bella y la bestia y, de rebote, a las monsters movies que inundaron las salas cinematográficas en esos días y cuya capacidad de evocación, merecedora de transgredir los límites del tiempo, se ha transmitido de generación en generación entre los cinéfilos amantes del cine de terror. Del terror puramente clásico, se entiende.

Pero no solo de tradición y artesanía vive esta preciosa película. Al igual que en las producciones más satisfactorias de James Whale o del contemporáneo Tim Burton, y sirviéndose de un contexto tan hipócrita, falsamente utópico y contradictorio como la Guerra Fría y los nuevos estandartes de progreso propagados por la América de Kennedy, el cineasta mexicano sigue fiel a sí mismo reflejando, nuevamente, la obsesión que caracteriza a la mayor parte de su filmografía: dar voz y voto (apréciese la connotación política, reflejo de la crispación social de la era Trump) a esas personas solitarias y repudiadas por los prejuicios marcados por la sociedad del momento. A los “seres que nacen demasiado pronto. O demasiado tarde”. Salen de noche, justo cuando los benefactores del american way of life yacen plácidamente en sus camas; se ven sujetos a oficios de mala muerte; viven en pequeños pisos en las afueras plagados de grietas y goteras y sus pequeños placeres residen en imitar los pasos de baile de viejas películas en blanco y negro o en apreciar el aromático olor que proporciona el incendio de una fábrica de chocolate. Pero no por ello renuncian a unos deseos de apariencia inalcanzable ni a la búsqueda de una felicidad que, quizá, se encuentra al otro lado de la barra de un restaurante de tartas incomestibles o en el ser monstruoso que habita en las mazmorras del lugar de trabajo.

Para agudizar los caracteres y la empatía de sus personajes principales, representados por Richard Jenkins y una impresionante Sally Hawkins, la atípica bella durmiente de este relato (una especie de Mia Farrow en La rosa púrpura del Cairo de contagiosa ternura y vitalidad), y como antídoto a las penurias del mundo real, Del Toro no duda en imponer una atmósfera fabulesca, colmada de tintes mágicos y acordes de cuento de hadas, a una narración marcada por los designios de la esperanza (en su universo siempre queda tiempo para las segundas oportunidades) y que oculta, entre sus paredes, un entusiasta y bellísimo tributo a la cultura cinéfila y musical de aquella época, válvula de escape en un años idealizados por el sueño americano y, en el fondo, teñidos de gris. Y es que, por encima de sus licencias argumentativas, La forma del agua es el testimonio audiovisual de un hombre que ama y siente el cine en sus venas, que entiende su lenguaje y los códigos que lo representan y que se deja el alma misma en cada proyecto.

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UNBROKEN (INVENCIBLE)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on diciembre 23, 2014 by Gonzalo Contreras

MÁS PODEROSO QUE LA VIDA

INVENCIBLE

Partiendo de la novela homónima de Laura Hillenbrand, best-seller mundial de reconocido prestigio, la otrora actriz Angelina Jolie, ahora embarcada en aguas direccionales, lleva a la pantalla grande la espeluznante historia de Louis Zamperini, atleta olímpico y prisionero de guerra durante los años de la segunda contienda mundial, respetando el espíritu nacional y fervoroso presente en las páginas del material de origen, indiscutible caramelo de cara a premios venideros.

unbrokenLa vieja escuela, principalmente la artesanía del señor Eastwood, se palpa en los planos y en la narrativa de la prometedora realizadora, que imprime además un vigoroso sentimiento épico a la historia de este superviviente nato consiguiendo una cinta notable, palpitante en más de un momento, extenuante en algunos tramos del camino, pero siempre admirable. Mucho tiene que ver la fuerza del relato contado, estremecedor (y extraordinario) testimonio del horror en tiempos de guerra pero también de resistencia, fe y esperanza. Jolie, conocedora como nadie de la emoción latente en la obra de Hillenbrand, se limita a esculpir en imágenes las vivencias del héroe, destacando la importancia de la infancia como base en la que asentar nuestros valores morales definitorios y dejando prácticamente el protagonismo a un soberbio Jack O´Connell, auténtico descubrimiento de la cinta, contenido en los momentos más íntimos e intenso en los puntos álgidos e intencionadamente emocionales. Así mismo, no duda en reflejar, con gran personalidad fílmica, el misticismo de Zamperini, convirtiendo al héroe en un mártir casi mesiánico a través de icónicas escenas (la crucifixión en las sombras, por ejemplo).

Los más alérgicos a los valores patrióticos made in USA, probablemente, se verán defraudados e incluso afectados de urticaria. Para el resto, queda una bellísima historia del valor de un hombre por encima de las adversidades, dotado de una fuerza atronadora, casi sobrehumana, más poderosa que la vida. Un gran paso en la carrera de una directora con mucho que contar.