Archivo para Ana Wagener

TU HIJO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on noviembre 6, 2018 by Gonzalo Contreras

EN EL NOMBRE DEL PADRE

Es un hecho actual palpable, imposible de discutir: padres que, creyendo que sus hijos disfrutan de sus jornadas de ocio de una forma cívica y responsable, desconocen una realidad mucho más preocupante lastrada por los excesos y malos hábitos de sus propios retoños. Los docentes conocemos con detalle este problema. De hecho, lo corroboramos cada día con algunas de sus ya célebres afirmaciones, muchas convertidas en todo un cliché educativo: “mi niño es incapaz de hacer algo semejante”, “debe tratarse de un error” o, el más manido y no por ello menos eficaz, “algún amigo le habrá incitado a ello”; viven en una burbuja, inconscientes de los riesgos que les atañen. Y eso que, en la mayoría de los casos, las respuestas a esas preguntas no planteadas se encuentran con gran facilidad en las propias redes sociales. Ya sea en Instagram, Twitter o Facebook, y en cuentas cerradas pertinentemente bajo candado, los adolescentes exponen sus vivencias intempestivas sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Sus progenitores lo saben. Pero, hipócritamente, casi siempre prefieren elegir la comodidad que les proporciona ignorar las más que cuestionables acciones de sus consentidos vástagos antes de enfrentarse al problema de raíz.

TU HIJO expone, con suma elegancia y frialdad, algunas de estas situaciones en la gran pantalla. José Coronado, en un personaje propio de la escritura decadente del mismísimo Paul Schrader, interpreta de forma admirable a un prestigioso doctor que, de la noche a la mañana, ve cómo su primogénito (Pol Monet, uno de los mejores y más carismáticos actores del panorama juvenil cinematográfico), un muchacho de apenas 17 años, risueño y lleno de ilusiones, queda en estado vegetativo después de una brutal paliza callejera. Desesperado, se sumerge en los ambientes nocturnos de la ciudad con el fin de esclarecer el caso, introduciéndose en un territorio de lobos capaz de despertar en sus entrañas un instinto de venganza desconocido hasta entonces.

Miguel Ángel Vivas, autor de la asfixiante Secuestrados, es el encargado de retratar, sin remordimientos y con una amargura difícilmente soportable, este viaje a los infiernos sin billete de vuelta. Lo cuenta con sentimiento, con maestría, con una veracidad que hierve la sangre. Su último acto, de gran valentía escénica, puede dejar exhausto al espectador menos experimentado. Nada es gratuito ni tramposo en este espléndido trabajo. De hecho, es fácil que nos resulte familiar el marco en el que se mueve la película, una Sevilla contrastada por la luz de sus amaneceres y el ritmo ecléctico de la madrugada. Y mucho más reconocer, estupefactos y con el corazón en un puño, algunas de sus interesantísimas y desoladoras reflexiones finales.

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EL REINO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 25, 2018 by Gonzalo Contreras

LA SOMBRA DE LA CORRUPCIÓN

Con tan solo dos películas en su haber, la inmensa Stockholm y la aún más valorada Que Dios nos perdone, Rodrigo Sorogoyen se ha convertido, por derecho propio, en uno directores españoles más admirados del panorama actual. Y razones no le faltan. Eso sí, lejos de encandilar a crítica y público con películas triviales, condescendientes con los intereses del espectador, el cineasta ha conseguido semejante hazaña a través de relatos marcados por el derrotismo, la decepción y el desencanto. Relatos ásperos plagados de capas internas, de una amargura (en el buen sentido) difícilmente digerible y, sobre todo, envueltos en un apartado artístico sobresaliente.

Como era de prever, técnicamente no se le puede reprochar nada a su última producción. EL REINO, retrato de la España actual construida a golpe de sobornos, dinero negro y codicia, es una cinta realizada con clase, elegante en los matices y en su exaltada banda sonora, escurridiza en los clichés y poseedora de algunos planos-secuencia, como suele ser habitual en su artífice, resueltos con astucia y brío.

También es digno de alabar su atrevimiento a la hora de cuestionar la proximidad de los medios de comunicación a los altos rangos del país y la brillante ejecución de algunos de los episodios de la trama, la mayoría claramente identificables para todo espectador que haya estado al corriente de los trapicheos efectuados por la casta política en los últimos años. El comienzo, salpicado por delicias culinarias del mar en donde vemos a los corruptos devorar carabineros como si no hubiera un mañana, ahogados en alcohol y riéndose a carcajada limpia (entre ellos y de los contribuyentes) ante la mirada atónita de los comensales, y todas las intervenciones de una espléndida Ana Wagener, reconvertida en la presidenta andaluza Susana Díaz, tics y oratoria incluida (“Lo importante es el partido”), son momentos perpetrados con una brillantez pasmosa, a la altura del mejor cine del realizador. Pero no es oro todo lo que reluce.

Precisamente, en ese hedor a ya visto y oído es donde el largometraje encuentra un sorprendente e inesperado enemigo: es tal la fidelidad de la historia a innumerables casos de corrupción acaecidos en el territorio que, terroríficamente, impacta menos de lo que su demoledor y ambicioso punto de partida sugería sobre papel. La historia, de enorme calado y trasfondo social, resulta (demasiado) instructiva y creíble, pero pocas veces apasionante a nivel cinematográfico. Se echa en falta más riesgo, mayor capacidad de conmoción. Y cuando opta por la sátira, visible en sus últimos minutos con la aparición de la extraordinaria Bárbara Lennie (álter ego, en este caso, de la periodista Ana Pastor), emerge una inesperada sesión de moralina cortante con las formas expuestas hasta entonces. Lícita, por supuesto, pero consumada con desigual fortuna.