Archivo para Asier Etxeandía

DOLOR Y GLORIA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 20, 2019 by Gonzalo Contreras

LA PASIÓN DE ALMODÓVAR

Resulta curioso que un cineasta como Pedro Almodóvar, con varias décadas a sus espaldas y no poco largometrajes en el camino, imprima en su cine una vitalidad, una fuerza escénica y un derroche de pasión mayor que el de muchas jóvenes promesas enfrentadas al reto de dirigir su primer proyecto audiovisual. Se podrá criticar la calidad de algunos de sus trabajos, la tragicomedia latente en muchas de sus historias, pero nadie puede negar la chispa adolescente, casi virginal, que emana de todos ellos. Incluso cuando la oscuridad de la descripción invade la pantalla, como es el caso del relato que nos ocupa, radiografía de un realizador sumido en las tinieblas de la depresión con cierto regusto autobiográfico (¿reminiscencias, tal vez, al ‘Gary Cooper, que estás en los cielos´ de Pilar Miró?), el autor manchego es capaz de transmitir en cada fotograma el júbilo y la intensidad presente en las sesiones de rodaje.

Se ha comentado en varios medios que DOLOR Y GLORIA podría funcionar perfectamente como testamento cinematográfico del director. Personalmente, no estoy de acuerdo. Más que un epílogo, la cinta, una de sus composiciones mejor rematadas, supone la culminación del melodrama exacerbado, puramente clásico, que invade su filmografía desde la incomprendida La flor de mi secreto y que encontrara su expresión más cristalina y genial en sus premiadas Hable con ella y Volver, esta última ligada de forma íntima, por evidentes huellas nostálgicas, a este extraordinario trabajo. También se ha transmitido la idea equivocada de que esta obra, por su condición expositiva, es el film más almodovariano del realizador cuando apenas hay rastro de sus manierismos, de sus (geniales) excentricidades y del subrayado de la tragedia como punto de inflexión vital. Tan solo queda su intrincada y laberíntica personalidad, desnuda, frágil, tan contradictoria en sus excesos como fascinante en su concepción del arte. Dolor y gloria no es una película de Almodóvar; es, directamente, la reencarnación en cine del propio Almodóvar, personificado en un colosal Antonio Banderas en el mejor papel de su carrera hasta la fecha.

Permanece, eso sí, la admiración por su idolatrado Douglas Sirk, la búsqueda de la belleza y de la inspiración en los recovecos de nuestro propio pasado, estrechando lazos con la no menos sobresaliente La gran belleza (“¿qué tenéis en contra de la nostalgia? Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro”) y un sentido y vivaz homenaje al Séptimo arte. Porque si algo destila el film, sobre todo en su impresionante, catártico y revelador plano final, es un amor incondicional por el celuloide, por los recuerdos cinéfilos que aliviaban las penas en nuestra niñez, por la necesidad de crear y contagiar la magia de la construcción fílmica. Presente y pasado se alternan los puestos en un juego de espejos metacinematográficos de impecable factura técnica, a veces cómplices con la mirada melancólica del espectador, otras tan sumamente personales que, posiblemente, solo su director conozca el misterio real que anida en ellos.

LA NOVIA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on diciembre 10, 2015 by Gonzalo Contreras

EL ALMA DEL POETA

la novia

Lorca y el cine nunca han sido grandes compañeros de viaje. Y eso que algunos de los cineastas más importantes de nuestra cinematografía, llámense Mario Camus con La casa de Bernarda Alba o Carlos Saura (adaptador también en los ochenta de la obra que inspira a LA NOVIA, la desgarradora Bodas de Sangre), han sido los encargados de plasmar mediante imágenes su particular y metafórico universo, con resultados respetables pero carentes de la fuerza demandada, ya fuera por el marcado carácter teatral impreso por Camus o, en el caso de Saura, por el protagonismo absoluto que otorgó al flamenco, reservándose únicamente a sus incondicionales.

Con estos antela novia 2cedentes, podría afirmarse que, jamás, el celuloide ha contemplado la poética del dramaturgo granadino con tanta pasión y madurez como en la película de Paula Ortiz. Poseedora de una energía atronadora, insólita en el cine reciente, La novia trasciende la propia adaptación cinematográfica convirtiendo el texto original en una sucesión de bellísimas postales que expresan más que cualquier verso lorquiano. Todos los detalles están a merced de la imagen, la cual exprime hasta la última gota del simbolismo característico de la obra. Desde la luna llena, reflejo de la muerte anunciada, pasando por el jinete y el corcel o el velo como objeto de opresión y obediencia, la amalgama de juegos alegóricos de la película intensifica un paisaje desértico desasosegante, casi embrujado, dominado por las excepcionales interpretaciones de una Inma Cuesta abierta en canal y de la soberbia Luisa Gavasa como severa y machista matriarca. Brillantemente realizada, consigue superar, de forma admirable, el desafío más impensable: capturar el alma del poeta.

MA MA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on septiembre 10, 2015 by Gonzalo Contreras

LA CELEBRACIÓN DE LA VIDA

MA MA 2

“Este ha sido el mejor año de mi vida”, afirma con contundencia el personaje interpretado por Penélope Cruz en el último tercio de la película que nos ocupa. Y eso a pesar de que, en los últimos doce meses, ha tenido que enfrentarse a dos carcinomas, a duras sesiones de quimioterapia y, lo más terrible, a una mastectomia de su pecho derecho. Pero, en ese momento, la felicidad es tan pura que necesita exteriorizar sus sentimientos. Sus ojos la delatan y el espectador, cómplice de su júbilo, entiende perfectamente el porqué de semejante afirmación. Dicha comprensión nace de los minutos anteriores: con la carga poética que le caracteriza, el director Julio Medem inunda la pantalla con un torrente de imágenes que invitan al optimismo y de enseñanzas, no exentas de dolor, cargadas de esperanza. De verdadera esperanza. La conexión con el espectador, lógicamente, se hace abrasiva.

MA MA 4El secreto de MA MA radica en los detalles. Lejos de hacer mella en el sufrimiento de la protagonista (una impresionante Cruz, en el papel de su vida), y haciendo gala de una agradecida falta de complejos, el cineasta vasco subraya, con gran inteligencia, los pequeños momentos que hacen más digerible el día a día. Quienes hemos vivido de cerca esta experiencia los conocemos de sobra: el valor de una sonrisa, un abrazo inesperado de los más allegados, las risas que surgen de bromas que tienen como protagonista a la propia enfermedad o, incluso, el cariño de una enfermera que aporta un inmenso resplandor en medio de tanta oscuridad (maravillosa intervención de la siempre extraordinaria Silvia Abascal). De hecho, todos los personajes que rodean a Penélope están dotados de una cercanía tan exagerada como convincente, pues enfatiza con enorme acierto el mensaje propuesto por Medem: el positivismo, mezclado con arrebatos musicales y días de playa, puede ser la mejor de las medicinas.

Pero por encima de todo, Ma ma es un sentido homenaje a todos aquellos que sufren la enfermedad, ya sean pacientes o daños colaterales de su fiereza: a ellas, por mostrar una entereza contagiosa y unas ganas irrefrenables por vivir; a ellos, que ven la lucha desde la impotencia más absoluta; a los hijos, principal motivo de que sus sonrisas permanezcan inalterables, irradiando luz incluso en los momentos no tan buenos; y a todos aquellos que hacen posible que esa lucha, cada día, tenga más victorias que derrotas. Significa, a fin de cuentas, la celebración de la vida misma.

MUSARAÑAS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on diciembre 23, 2014 by Gonzalo Contreras

ROEDORES DE CIUDAD

Musarañas 1

Todavía hoy, Carrie sigue siendo una de las más geniales novelas del prolífico Stephen King. Cargada de múltiples lecturas sociales, la mayoría demoledoras con los llamados hijos del baby boom y la cultura retrógrada que les sirvió de amaestramiento, constituyó un soplo de aire fresco allá por mediados de los setenta, presentándonos como protagonistas principales a lo que podríamos llamar daños colaterales de aquellos años. Unos personajes aislados, repugnantes para el resto de la comunidad, a los que sólo les bastaba una leve provocación para convertirse en amenazas siniestramente potenciales.

EMusarañas 2n sus primeros minutos, MUSARAÑAS consigue crear una tensión próxima a la que habitaba en las páginas de King y, por ende, en la magistral adaptación cinematográfica de Brian De Palma. Una incertidumbre escondida en las imágenes cristianas que pueblan el piso franco, en cada uno de sus rincones desgastados por la voracidad del tiempo y en el ambiente irrespirable que ahoga, como en la obra del maestro, a sus dos únicas inquilinas. Minutos claustrofóbicos de angustia, de inquietud, preámbulo del verdadero horror, porque durante esos instantes uno cree que está ante algo importante, tal vez, ante la gran película ibérica de terror del año. Con la aparición del personaje de Hugo Silva un nuevo King entra en escena: Margaret White, álter ego del personaje encarnado por Macarena Gómez, pasa a convertirse en Annie Wilkes, la sádica enfermera de Misery. La historia adquiere un nuevo enfoque, más previsible pero igualmente eficiente gracias, en gran medida, al recital esquizofrénico de la estupenda actriz. Por todo ello resulta cuanto menos decepcionante cómo el último acto prefiere optar por una resolución explícita y esperpéntica de lo expuesto hasta entonces. El fanatismo religioso y la sutileza quedan arrinconados en pro del gore más radical, circense y truculento, expuesto con ese toque característico de Álex de la Iglesia que sólo sabe manejar de la Iglesia. Se pierde, por desgracia, todo atisbo de la coherencia y credibilidad anterior ganadas a fuerza de ingenio y comedimiento. Una lástima. Eso sí, queda para el recuerdo la magistral caracterización de Gómez, desde ya musa (que no araña) del horror patrio.