Archivo para Barbara Lennie

EL REINO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 25, 2018 by Gonzalo Contreras

LA SOMBRA DE LA CORRUPCIÓN

Con tan solo dos películas en su haber, la inmensa Stockholm y la aún más valorada Que Dios nos perdone, Rodrigo Sorogoyen se ha convertido, por derecho propio, en uno directores españoles más admirados del panorama actual. Y razones no le faltan. Eso sí, lejos de encandilar a crítica y público con películas triviales, condescendientes con los intereses del espectador, el cineasta ha conseguido semejante hazaña a través de relatos marcados por el derrotismo, la decepción y el desencanto. Relatos ásperos plagados de capas internas, de una amargura (en el buen sentido) difícilmente digerible y, sobre todo, envueltos en un apartado artístico sobresaliente.

Como era de prever, técnicamente no se le puede reprochar nada a su última producción. EL REINO, retrato de la España actual construida a golpe de sobornos, dinero negro y codicia, es una cinta realizada con clase, elegante en los matices y en su exaltada banda sonora, escurridiza en los clichés y poseedora de algunos planos-secuencia, como suele ser habitual en su artífice, resueltos con astucia y brío.

También es digno de alabar su atrevimiento a la hora de cuestionar la proximidad de los medios de comunicación a los altos rangos del país y la brillante ejecución de algunos de los episodios de la trama, la mayoría claramente identificables para todo espectador que haya estado al corriente de los trapicheos efectuados por la casta política en los últimos años. El comienzo, salpicado por delicias culinarias del mar en donde vemos a los corruptos devorar carabineros como si no hubiera un mañana, ahogados en alcohol y riéndose a carcajada limpia (entre ellos y de los contribuyentes) ante la mirada atónita de los comensales, y todas las intervenciones de una espléndida Ana Wagener, reconvertida en la presidenta andaluza Susana Díaz, tics y oratoria incluida (“Lo importante es el partido”), son momentos perpetrados con una brillantez pasmosa, a la altura del mejor cine del realizador. Pero no es oro todo lo que reluce.

Precisamente, en ese hedor a ya visto y oído es donde el largometraje encuentra un sorprendente e inesperado enemigo: es tal la fidelidad de la historia a innumerables casos de corrupción acaecidos en el territorio que, terroríficamente, impacta menos de lo que su demoledor y ambicioso punto de partida sugería sobre papel. La historia, de enorme calado y trasfondo social, resulta (demasiado) instructiva y creíble, pero pocas veces apasionante a nivel cinematográfico. Se echa en falta más riesgo, mayor capacidad de conmoción. Y cuando opta por la sátira, visible en sus últimos minutos con la aparición de la extraordinaria Bárbara Lennie (álter ego, en este caso, de la periodista Ana Pastor), emerge una inesperada sesión de moralina cortante con las formas expuestas hasta entonces. Lícita, por supuesto, pero consumada con desigual fortuna.

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TODOS LO SABEN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 11, 2018 by Gonzalo Contreras

DICEN POR AHÍ…


Si por algo destaca el cineasta Asghar Farhadi, realizador de las brillantes El viajante y Nader y Simin, Una separación, ambas galardonadas con el Oscar al mejor film de habla no inglesa, es por la habilidad que posee para delinear el carácter y la naturaleza de todos los personajes que componen la acción de sus historias, extrayendo como un vampiro sus emociones y desnudando, paulatinamente, sus secretos más ocultos e impronunciables.

En TODOS LOS SABEN, además, vuelve a demostrar su obsesión de aunar luz y oscuridad en un mismo trabajo. De primeras, y más en un director de procedencia extranjera, asombra su capacidad de reflejar, de forma pulcra y minuciosa, la esencia y las costumbres de los parajes rurales presentes en nuestro país. Reconoces en todo momento a sus gentes (fantásticos Bardem, Mínguez y Lennie), esas entradas en la villa saludando, todavía en el auto, a los vecinos que se congregan alrededor de las terrazas de verano, los gritos de bienvenida y la cercanía inmediata que se establece entre familiares distanciados por el espacio y tiempo. Un Volver menos manchego, pero inconfundiblemente ibérico.

Farhadi se toma su tiempo en sacar a la luz la cara más pesimista y sombría de su relato. Primero, reúne a sus protagonistas en una velada trufada de risas y jolgorio, describiendo, al detalle, una boda pueblerina en donde sólo se respira vida, tradición y felicidad. Como buen anfitrión, y con su habitual maestría para crear estados in crescendo de tensión y desasosiego, va tejiendo la telaraña que hará tambalear los cimientos emocionales de tan idílico escenario. Lo notas en el ambiente, en los silencios repentinos de los comensales, en esa calma seca que aparece tras la celebración nupcial.

Cuando la bomba estalla, no sólo aparece en pantalla la desesperación de una madre por recuperar lo que más quiere; también, la verdadera personalidad, lastrada por el rencor y la codicia, que habita en sus parientes más allegados. De eso habla esta estupenda y muy compleja película, de las heridas no cicatrizadas, del oscurantismo que, lamentablemente, sigue existiendo en muchos pueblos de España (un tema manoseado en múltiples ocasiones, y con óptimos resultados, por el gran Carlos Saura), de los misterios de alcoba que resucitan un pasado marcado por la infamia y el dolor. “Dicen por ahí…”.

ORO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on noviembre 9, 2017 by Gonzalo Contreras

LA QUIMERA DEL ORO

Perfeccionista en cada plano, en cada línea de guion meticulosamente escrita, Werner Herzog pasó a la historia del celuloide, además de por un buen puñado de joyas cinematográficas, por su fama de llevar hasta límites casi neuróticos los rodajes que llevaban su sello de autor. Quizá el más famoso (junto a Fitzcarraldo, también marcado por la aparatosidad y los contratiempos) y el que mejor resume sus inquietudes más personales sea Aguirre, la cólera de Dios, versión libre de las aventuras del conquistador Lope de Aguirre por tierras amazónicas en busca de la legendaria tierra de El Dorado y su posterior declive, físico y mental, debido a las condiciones de tan peliagudo entorno. Ambición, desesperación y decadencia, conjuntadas en torno al fascinante onirismo del cineasta y a la mirada furiosa de Klaus Kinski, en continuo estado de enajenación mental, daban como resultado una de sus propuestas más fascinantes y alucinógenas, así como uno de los viajes más certeros al corazón de las tinieblas que el cine haya contemplado jamás.

ORO, último trabajo de Agustín Díaz Yanes después de nueve años sin ponerse detrás de las cámaras, recoge el guante mostrando una ampliación de las tesis ya expuestas por Herzog en su obra maestra. Eso sí, exhibiendo una especial predilección por los acordes del mejor western y la suciedad impresa en el cine del Peckinpah más amargo y derrotista. Descripción detallada de una de tantas expediciones españolas planteadas por España en busca de ciudades bañadas en oro en territorios del Nuevo Mundo, la película materializa con brillantez el ansia de los conquistadores por la gloria y la fortuna, sus anhelos y recuerdos abandonados en tierras ibéricas, el papel de una Iglesia incapaz de soltar el nombre de Dios de su boca y los infortunios acaecidos en unos parajes inhóspitos dominados por indígenas y criaturas desconocidas por el hombre.

La ira, el desarraigo y la codicia poco a poco se adueñan de la pantalla, las traiciones entre los exploradores, bajo el mando de un excelente José Coronado y con la presencia de la siempre impecable Bárbara Lennie, surgen sin necesidad de conspiraciones previas y la naturaleza, húmeda, indómita y abrasiva, se acaba convirtiendo en un personaje más, engullendo la poca humanidad que habita en sus malogrados protagonistas. Como ya ocurriera en Los últimos de Filipinas, lo mejor de esta magnífica y, a ratos, claustrofóbica epopeya, dirigida con la pasión característica de Yanes (a partir de un relato inédito del escritor Arturo Pérez-Reverte), reside en las lecturas desmitificadoras y sociales que atañen a este grupo de hombres, sin títulos nobiliarios ni riquezas, destinados allí por las altas esferas y abandonados a su suerte. Unos pobres diablos deseosos de una vida mejor que encontraron, en las antípodas del mundo, su propia autodestrucción. Y todo por una quimera.

MARÍA (Y LOS DEMÁS)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on diciembre 6, 2016 by Gonzalo Contreras

LA DURA VIDA DEL TREINTAÑERO

María (y los demás)

A sus treinta (y tantos) años, el mundo de María, dependienta en una librería por obligación y escritora por vocación, se desmorona de la noche a la mañana: su padre, al que ha cuidado desde que falleciera su madre, anuncia que se casa con una enfermera; sus hermanos, felices y arrejuntados, disfrutan de sus quehaceres sin tener en cuenta que, en su día, ella, como primogénita, los protegió como una madre; sus amigos, enérgicos y fiesteros, van abandonando poco a poco su fama de juerguistas para asumir los roles de la edad; y el trabajo, el dichoso trabajo, sigue constituyendo su particular zona de confort ante la desidia que le provoca escribir, de una vez, la novela que la lleve al estrellato. Soñadora, menos impulsiva de lo que le gustaría y más introvertida de lo que aparenta, se da cuenta de que, de tanto preocuparse por “Los demás”, ha olvidado la cosa más importante: vivir su propia vida.

María (y los demás)Políticamente incorrecta y de contagiosa delicadeza, MARÍA (Y LOS DEMÁS) triunfa a la hora de exponer, sin tiritas ni vaselina, algunos de los problemas socioculturales a los que se enfrenta la generación nacida en los ochenta, principalmente si no cumple con las demandas impuestas por la sociedad y su sempiterno conservadurismo. La presión del entorno, el repudio a la soltería de los familiares más entrados en años, como si dicha elección supusiera acabar como Betsy Blair al final de la desoladora Calle Mayor, y esos coloquios en donde, más que aconsejar, se trata de aleccionar, son filmados por una directora novel que sabe imprimir, además, un brillante sentido del humor al vodevil, creando un personaje fácilmente identificable y lleno de matices al que da vida una (como siempre) extraordinaria Bárbara Lennie. Olvídense de Bridget Jones y sus excentricidades; la María de Nely Reguera representa a la auténtica treintañera ibérica. Con sus miedos, dudas, ilusiones y, sobre todo, ganas de comerse el mundo.

EL NIÑO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on agosto 29, 2014 by Gonzalo Contreras

CONTRA EL IMPERIO DE LA DROGA

el niño

En 2009, el director Daniel Monzón sorprendía a propios y extraños con una de las mejores películas de la última hornada del cine español, la estupenda Celda 211. Se trataba de un trepidante thriller dirigido con impecable pulso narrativo, en donde veracidad y espectáculo se estrechaban fuertemente la mano dando como resultado un producto de una elogiable solidez, técnica y formal.
Su nuevo proyecto, la cinta que nos ocupa, tiene como principal virtud aspirar a la maestría que encumbrara su anterior trabajo, contando para ello con parte del antiguo equipo artístico.

el niño 2Lo mejor de EL NIÑO son, sin duda, los primeros cuarenta minutos. Momentos cargados de puro nervio, magníficamente rodados y de una factura técnica digna de los grandes estudios cinematográficos. Las sensaciones, ya se imaginarán, se tornan esperanzadoras para un público absorto ante el monumental despliegue. No obstante, es comenzar la historia del personaje que da título al film y la sombra de la irregularidad entra en juego con feroz malicia. Más que pertenecer a la intriga policial, Monzón desglosa los orígenes del joven narcotraficante como si fuera una película aparte, filmándolos con nítido detalle e incluyendo capítulos estirados e innecesariamente explícitos (la trama romántica, cursi y pelín repelente), dando lugar a una duración desmesurada en relación al argumento base y eclipsando en demasía la detectivesca, mucho más atrayente.

Por suerte, las escenas acuáticas, consuelo de la artillería demandada desde el prodigioso comienzo (incluyendo una persecución nocturna que entrará, por méritos propios, entre las grandes de nuestro cine) y la presencia impecable de Luis Tosar y Eduard Fernández (qué presencia la de este actor, digna de los más respetables) otorgan un plus de valor a una cinta con unos propósitos tan admirables que merecen ser reconocidos, aunque en lo práctico estén lejos, muy lejos, de ser memorables.