Archivo para Carmen Ejogo

LLEGA DE NOCHE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on julio 2, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS PELIGROS DEL MARKETING

El terror, qué género tan definido y, herméticamente, desconocido por tantos sectores dedicados a la cinematografía. Como prueba, la tendencia actual de muchas productoras de cualificar, con este sentimiento, a cualquier producción que muestre un gusto mínimo por el desasosiego, por los espacios rodeados de penumbra, por la llama del suspense. Para colmo, las críticas que nos llegan del otro lado del charco, casi siempre escritas por profesionales que reniegan de este tipo de celuloide, no hacen más que incentivar esta confusa publicidad alabando dichos trabajos bajo eslóganes como “aterradora”, “terrorífica” o, de forma más explícita (o cínica, según se extienda), “la película de horror del año”. Y claro, luego llegan las temidas decepciones. Lo hemos visto recientemente con la comedia de tintes macabros Déjame salir y en la repulsiva (y espléndida) Crudo, aunque, posiblemente, no haya un ejemplo más sangrante que El bosque, la obra maestra de M. Night Shyamalan, nefastamente recibida en su momento por un público dispuesto a encontrarse con una historia de pesadillas y altas dosis de escalofríos cuando, en realidad, la cinta reflexionaba sobre algo mucho más perturbador: los límites de nuestros propios miedos.

Queda claro, pues, que el film que nos ocupa es un nuevo prototipo de este dudoso marketing. Y es que, a pesar de venir presentaba por un trailer angustioso y unos pósters promocionales que harían las delicias de William Friedkin, LLEGA DE NOCHE no es una película de terror. De hecho, salvo tres momentos oníricos concretos (y bastante deshonestos, pues refleja el pánico que no se atreve a mostrar en el marco real), ni se aproxima a la temática. Este aséptico drama psicológico con tintes de thriller, enésima exploración del cine de contagios, pretende dar un vuelco al subgénero potenciando el clímax de tensión a través de sus tres elementos definitorios: pocos personajes, un único escenario posible y la sutileza como forma de ocultar imperfecciones. El problema es que es tal el nivel de austeridad y de búsqueda de la incomodidad en lo invisible que, más que espeluznar, acaba aburriendo por redundancia de esquemas, dando paso a una sucesión sistemática de planos elegantemente encuadrados, pero no por ello bien dirigidos.

Influido por cineastas de la talla de John Carpenter (maestro, este sí, de la sugestión bien entendida), el realizador Trey Edward Shults no acaba de dar oxígeno a una premisa, siendo francos, demasiado toqueteada a comienzos de milenio. Pocas son las respuestas e infinitas las preguntas que quedan en el aire. Pero si una destaca, por encima de todas, es qué ente, infectado o ser del averno da título a tan engañoso y desalentador largometraje.

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ALIEN COVENANT

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on mayo 10, 2017 by Gonzalo Contreras

SIN RASTRO DEL OCTAVO PASAJERO

Recuerdo, con especial nitidez, la primera vez que vi Alien, el octavo pasajero. Era una gélida madrugada de Nochevieja y yo, con apenas 8 años (siempre fui muy precoz en los menesteres del terror) me moría de curiosidad por descubrir qué se escondía en una película que había conseguido, para mi asombro, la máxima puntuación en la sección televisiva del periódico dominical, algo impensable en un género vapuleado desde siempre por la crítica especializada. Prometía gritos, noches en vela, incesantes momentos de angustia y congoja. A caballo entre la actualización del cine de monstruos de los años cincuenta y la reformulación de los viejos seriales basados en la temática de caserón con espeluznante inquilino trasladado al espacio exterior, la corpulencia de su puesta en escena, así con la asfixiante verosimilitud de sus imágenes, dejaron clavado en el sofá a aquel niño de mente inquieta pero demasiado inocente como para soportar las carnicerías perpetradas por tan emblemático xenomorfo. Su habilidad para introducirse en nuestros miedos, sugiriendo más que mostrando el germen del horror, crearon en mí un estado de desasosiego desconocido hasta entonces. Y, por supuesto, de abrumadora fascinación.

Revisionada hasta la extenuación (siendo capaz de agilizar algunos de sus diálogos en mi memoria), la cinta, a día de hoy, no ha perdido un ápice de su esencia, de su abrasadora fuerza. Al contrario, la gran cantidad de productos alternativos originados de su éxito (es, junto con Psicosis y El exorcista, el largometraje más mancillado del género), la magnífica dosificación del suspense y la dirección de un Ridley Scott en plena forma, palpable en sus innumerables hallazgos visuales, han otorgado mayor poder si cabe a esta aterradora fábrica de pesadillas nocturnas. Desgraciadamente, ni sus secuelas (a excepción de la primera, la muy divertida Aliens) ni su spin off, la fallida (aunque digna) Prometheus, han estado a la altura de un relato, siendo justos, difícilmente superable.

En principio, ALIEN COVENANT, nuevo capítulo de la saga, nace con el propósito de subsanar los errores acaecidos en pasadas entregas, demandado una vuelta a las raíces y a los terrores que habitaban en los pasillos de la inolvidable nave Nostromo. Al menos, así nos lo habían vendido. No obstante, y contra todo pronóstico, Scott traiciona el espíritu de la original (las monster movies de Serie B ya mencionadas) en favor de la ampulosidad y los derroteros filosóficos y pseudoexistencialistas marcados en la anterior precuela. Un tremendo error que se acentúa por el descontrol de temas y la falta de identidad que el director proyecta sobre la pantalla: por un lado, con sus pícaras referencias a la película madre, sustituyendo su atmósfera gótica y malsana por coletazos del gore más digitalizado y menos impactante; por otro, con la aproximación que efectúa, en forma de falso homenaje, a la aventura de James Cameron, aportando una nueva y decepcionante heroína al aquelarre alienígena. Las dudas sobrepasan a las respuestas, las que menos interesan (al realizador, no a los curiosos espectadores) se olvidan en la sala de montaje (muy propio en el cine de Scott) y, al final, este batiburrillo de géneros, sin un núcleo sólido al que aferrarse, acaba jugando en tierra de nadie. Queda, eso sí, un empaquetado visual deslumbrante, pero completamente hueco. Los gritos en el espacio, nuevamente, tendrán que esperar.

ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 18, 2016 by Gonzalo Contreras

TRAS LOS MUROS DE HOGWARTS

Animales

El universo de hechicería visualizado por J.K. Rowling en la multimillonaria saga de Harry Potter era demasiado goloso como para no seguir siendo explotado en la gran pantalla. Finiquitadas las adaptaciones cinematográficas, algunas de ellas sobresalientes (la primera y tercera entrega), la mayoría reiterativas en su fondo y forma, le toca el turno a la prolongación, a modo de spin-off, de los relatos protagonizados por el aprendiz de mago, ideada en papel por la escritora poco tiempo después de terminar la serie de libros que la encumbrara mundialmente (no fuera a ser que enfermara la gallina de los huevos de oro).

Animales 2Errores descriptivos (fruto de la abundancia de personajes e información) y de casting (la elección de Eddie Redmayne, en un nuevo alarde de tics faciales y posturas imposibles) aparte, la sorprendentemente notable ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS supera su condición de precuela debido, principalmente, al virtuosismo y creatividad que anidan en el material de origen, inalterado en su traslación gracias al guion de la propia Rowling, y a la revolución conceptual que presentan algunos de sus detalles. En una jugada maestra que recuerda al atrevimiento que exhibiera el clásico ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, inmejorable fusión dos géneros tan opuestos como la animación y el cine negro, la película de David Yates arriesga al introducir elementos adulterados del embriagador Nueva York previo al crack del 29 (el de la Ley seca, los clubs nocturnos y las damas vestidas con trajes de lentejuelas) y el siempre fascinante folclore de las brujas de Salem, con los aspectos tenebrosos que ello conlleva, en un cuento de pócimas, varitas mágicas y encantamientos destinado a los infantes de la casa.

Dicha combinación, tan extraña como deslumbrante, le permite explorar terrenos desconocidos hasta la fecha en el imaginario potteriano, potenciando un factor sorpresa que, lejos de desvanecerse, adopta unas alas todavía más excitantes que las presentadas bajo las murallas del castillo de Hogwarts, trasladando por primera vez (y he aquí la genialidad de la premisa) el campo de batalla al mundo ignorante, escéptico y caótico de los muggles (o nomajs, si lo prefieren).