Archivo para Christian Bale

EL VICIO DEL PODER (Vice)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on enero 8, 2019 by Gonzalo Contreras

TEMED AL HOMBRE SILENCIOSO

La gran apuesta convirtió a Adam McKay, realizador cultivado en el Saturday Night live y en la farsa más absurda y gamberra, en uno de los directores más prometedores y versátiles del panorama actual. Ironía, sátira y grandes dosis de mala leche se daban en una cinta engendrada en estado de gracia, muy reconocida en su momento con numerosas candidaturas en los premios de mayor renombre pero no tan recordada como merece en la actualidad, espejo de la Crisis económica que asoló el planeta a principios de milenio, la tiranía de la Bolsa norteamericana y los carroñeros que manejan sin pudor el dinero de los contribuyentes. Precisamente, el mayor acierto del film, maquillado con una cantidad abrumadora de datos y cifras macroeconómicas, residía en el tono jocoso implícito en su modélico guion, siendo difícilmente imaginable visualizar esta escalofriante historia en otro género diferente al de la propia comedia.

Idénticas muestras de ingenio narrativo y talento se dan cita en EL VICIO DEL PODER (Vice), el nuevo proyecto cinematográfico de McKay y hermano político de su anterior largometraje. Conocedor de los méritos de aquel, el cineasta elige la opción más satisfactoria en esta brillantísima y espeluznante aproximación al todopoderoso Dick Cheney y, por ende, a la cara oculta de la historia norteamericana coetánea: alejarse lo menos posible de las directrices satíricas que adornan sus relatos más celebrados añadiendo, si cabe, mayores porciones de manipulación audiovisual con el fin de potenciar el mensaje (auto)crítico sobre la clase política vigente. Incluso, vuelve a apostar por dos de sus actores fetiche: Christian Bale, colosal en el papel del vicepresidente, hombre en las sombras del nefasto presidente Bush Jr., bebedor empedernido en sus años mozos y pieza ejecutora, por intereses consabidamente económicos, de las famosas armas de destrucción masiva, y el siempre espléndido Steve Carrell en el papel del no menos inefable Donald Rumsfeld.

Secundada por una abrasiva Amy Adams en su enésimo intento de alcanzar la estatuilla dorada, la película, de marcado y orgulloso carácter antirrepublicano (sin caer jamás, eso sí, en la demagogia egocéntrica de los últimos trabajos de Michael Moore), supone una perversa bomba de relojería cinematográfica, valiente en sus conclusiones, hipnótica y aterradora en sus teorías de base. Y como revelador y sobresaliente contrapunto final, no duda en enviar varios dardos envenenados a los votantes estadounidenses, responsables últimos de la elección de estos desalmados, más pendientes de preservar la cultura del ocio que de desenmascarar su verdadero y espeluznante rostro.

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EXODUS: DIOSES Y REYES

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on diciembre 7, 2014 by Gonzalo Contreras

DELIRIOS DE GRANDEZA

exodus 2

El último delirio de grandeza de Ridley Scott, tras la lamentable El consejero, apuesta fuerte por la recuperación del género que le encumbrara al Olimpo, años atrás, con cintas como Gladiator: el peplum en toda su esencia, el más violento, el más megalómano, tomando como referencia el relato de Moisés desde una perspectiva mucho más realista que cualquier otra adaptación realizada hasta la fecha, principal novedad de esta tan fallida como, finalmente, aceptable película, más por sus intenciones que por los resultados. El director de las monumentales Alien y Blade Runner sustituye las bolas de fuego por flechas en llamas; convierte la procedencia divina de los ríos de sangre en sanguinarias orgías acuáticas de cocodrilos, las plagas bíblicas en producto de las pestes fecales y la separación de las aguas, punto álgido de esta historia, en una insulsa marea baja con un, eso sí, espectacular tsunami posterior. Con sus pros y sus contras, no deja de ser una sabrosísima idea. Y más aún presentarnos a un atípico Moisés, al igual que el Noé de Aronofsky, torturado por las exigencias de un Creador vengativo, representado en la fantasmal inocencia de un pequeño crío (soberbia contradicción). Un salvador, y he aquí la genialidad de tan insólita propuesta, que desprecia a su propio pueblo, sintiéndose más identificado con el sufrimiento del que le acogió y dio de comer.

exodus Lástima que en esa búsqueda de la razón frente a la fábula el film encuentre su gran talón de Aquiles. La razón es simple: resulta imposible trasladar al terreno de lo racional una narración cuyo máximo atractivo habita en los aspectos más mágicos y metafóricos. Se deja por el camino, además, la fascinante relación de amor-odio, cual tragedia griega, de los dos hermanos príncipes de Egipto, aquí maquillada con toques de su citado Gladiator, y rehúye del debate los capítulos que más le incomodan, sin explicación coherente posible, tales como la muerte de los primogénitos o el Becerro de Oro. Y atendiendo a aspectos puramente cinematográficos, tampoco ayuda la elección de algunos intérpretes (nefasto Joel Edgerton como Ramsés, desconcertante participación de Sigourney Weaver) ni un montaje lastrado por sangrantes cortes de tijera, triste tónica habitual del último cine de Scott. Una vez más, tendremos que esperar a la versión extendida.

LA GRAN ESTAFA AMERICANA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , on febrero 2, 2014 by Gonzalo Contreras

SÍ, LA GRAN ESTAFA

Estafa

Mucho se está hablando de la última propuesta de David O. Russell, realizador de la exitosa El lado bueno de las cosas y nuevo diamante en bruto de Hollywood. Ser la clara vencedora en los Globos de Oro y una de las firmes candidatas al Oscar (incluyendo pleno de nominaciones para el reparto) avalan la historia de Irving Rosenfeld y Sidney Prosser (Christian Bale y Amy Adams), dos peculiares estafadores cazados que se verán obligados a colaborar con el agente del FBI Richi Dimaso (Bradley Cooper).

estafa 2Por desgracia, pura fachada comercial. Parafraseando el título español es muy posible que estemos ante la gran decepción americana del año, pretenciosa cinta falsamente original, de lujoso envoltorio forrado con lupa para arrasar en la prestigiosa ceremonia cinematográfica.

El director trata desesperadamente de estampar la esencia de Scorsese e incluso del mejor Thomas Anderson dejándose por el camino la maestría implícita en sus obras. Del primero, rescata la narración y enfoque. Del segundo, el retrato de la época dorada del pop americano, de los saraos nocturnos, peinados imposibles y camisas abiertas de pelo en pecho.

Testafa 3odo presentado de manera estrafalaria, impersonal, en donde nada resulta creíble, consiguiendo un desconcertante efecto; reírnos en los momentos más dramáticos y originar silencios en los presuntamente cómicos. Ni los actores (baza indispensable en el cine de Russell), sobreactuados y caricaturescos, ayudan a levantar una cinta convencida hasta extremos irritantes de ser el último gran clásico estadounidense.

En un año de esclavitud, viajes a Nebraska, Wall Street e incluso al mismísimo espacio resulta inimaginable que esta película dé la campanada en los comentados premios. Opciones, desde luego, tiene, y más constatando que la temática de este año huele a corrupción.
Pero no se engañen. La estafa, la GRAN estafa del año no llega a galope de chillidos y excentricidades setenteras. Viene en forma de inconfundibles aullidos.