Archivo para Christina Hendricks

LOS EXTRAÑOS: CACERÍA NOCTURNA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on mayo 28, 2018 by Gonzalo Contreras

ADIVINA QUIÉN VIENE ESTA NOCHE

Adherida a la corriente de cine con intruso, Los extraños, ópera prima del hoy desconocido Bryan Bertino, dividió en su estreno a los espectadores afines al terror fílmico de forma radical: algunos vieron en ella el soplo de aire fresco que demandaba el género desde los tiempos de Scream. Vigila quien llama; otros, una tomadura de pelo a mayor gloria de los encantos de la actriz Liv Tyler; y entremedias, y sin hacer mucho ruido, estábamos los que la consideramos un fast-food tan olvidable como estimable, de estupendo acabado técnico (y más para una propuesta de limitado presupuesto como era el caso), no especialmente aterrador pero sí eficaz en sus propósitos, cuyo mayor problema residía en que, en realidad, no era más que la respuesta comercial y hollywoodiense a la estimulante Funny games de Michael Haneke. Una película que, por cierto, sí que daba verdadero miedo.

Diez años después de aquel intento de resucitar el slasher, el realizador Johannes Roberts, famoso en el gremio por sus inenarrables incursiones en el universo de los escalofríos (suyas son las espeluznantes, en el mal sentido, El otro lado de la puerta o 47 metros), presenta una secuela tardía de la producción interpretada por la mencionada Liv Tyler y Scott Speedman. Basada, supuestamente, en un caso real (los archiconocidos asesinatos de Sharon Tate y sus comensales sirven de plantilla oficial para este tipo de seriales), la fórmula que presenta, copia y pega de la original, la hemos visto tantas veces como alcanza a recordar nuestra memoria: una familia descansa plácidamente en un camping aislado de todo ser viviente. La oscuridad de la noche solo se rompe por la luz que proyectan las farolas y la propia roulotte. Al poco tiempo, aparecen tres siniestros personajes encapuchados de las sombras. Y con intenciones poco halagüeñas.

La cinta, como era de esperar, no escapa ni de los convencionalismos ni de las arbitrariedades propias de este campo cinematográfico: golpes de efectos gratuitos, nula expansión de su argumento más allá del juego del gato y el ratón y repetición hasta la extenuación de los esquemas tácticos de la primera entrega (incluyendo la insidiosa torpeza de sus personajes principales). Eso sí, detrás de sus manidos y agotadísimos clichés, y unido al placer culpable que proporciona casi siempre la ejecución de estas, progresivamente, delirantes propuestas (los devotos del horror no tenemos remedio), su agradecido aroma a serie B y los desvergonzados y explícitos homenajes que proyecta sobre algunas cintas icónicas (Scream y La matanza de Texas, esta última en un instante final casi calcado), habita el embrujo de algunas escenas brillantemente rematadas. Y entre ellas, por su nostalgia, la osadía de su planificación escénica y el contraste de su sinfonía declaradamente romántica con algunas dosis de violencia gráfica, destaca la excepcional secuencia protagonizada, a escala vocal, por la incombustible Bonnie Tyler.

El director, conocedor de los encantos vigentes en estos minutos, vuelve a reincidir fotocopiando su propia receta en un descontroladísimo final que evoca, agárrense, a un momento concreto de la infravalorada Christine de John Carpenter. No obstante, la eficacia del invento, divertidamente, permanece impoluta. Y es que, ¿quién puede resistirse a los encantos de una buena carnicería humana al son, en esta ocasión, de la maravillosa y ochentera Making love out of nothing at all?

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LA CASA TORCIDA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 11, 2018 by Gonzalo Contreras

CLUEDO PARA PRINCIPIANTES

La perversa, intrincada y afiladísima pluma de Agatha Christie no ha tenido excesiva suerte en el cine. Salvo honrosas excepciones, ejecutadas por cineastas de una brillantez intachable, llámense Sidney Lumet o Billy Wilder (la excelsa Asesinato en el Orient Express y la impecable Testigo de cargo), prácticamente la totalidad de sus adaptaciones, esquemáticas y afincadas en un trasnochado estilo forzadamente glamouroso, han preferido apostar por el carisma de su plantel de estrellas, formado casi siempre por una confrontación generacional de actores de renombre (algunos en su ocaso interpretativo) con otros en pleno esplendor de sus carreras, más que en la solidez costumbrista y en el maquiavélico encanto presentes en las intrigas palaciegas de base.

LA CASA TORCIDA, cuestionable puesta de largo cinematográfica de una sus obras más alabadas, se estrena pocos meses después de la sorprendente y estupenda revisión que el director Kenneth Branagh realizara del mencionado clásico Asesinato en el Orient Express. Y qué mejor que recuperar aquella película para remarcar los fallos acaecidos en esta torpe y poco inspirada traslación fílmica: mientras la cinta de Branagh asumía riesgos y proporcionaba un entretenimiento de altura, libre de pretensiones y pletórico en su recuperación de un estilo abiertamente “retro”, la película que nos ocupa, dirigida por el insípido Gilles Paquet-Brenner (La llave de Sarah, Lugares oscuros), es incapaz de sobresalir más allá de un empaquetado acartonado, bochornoso en su anticuada puesta escénica (visible en el contraste de unas estancias que tratan de reflejar la personalidad de sus inquilinos, unas decoradas a la antigua usanza, otras próximas a la pomposidad plasmada en los capítulos más esperpénticos de la serie American Horror Story), y de una historia, de ser fiel al libro, ausente de la lucidez y creatividad tácita de la escritora inglesa.

Desgraciadamente, los peros no acaban aquí. Sorprende, y mucho, que un guionista de la talla de Julian Fellowes, artífice de libretos tan fascinantes e indistinguiblemente británicos como Gosford Park o Downton Abbey, haya adaptado el relato con con tan poca gracia, con tan poco corazón. Tampoco ayuda la dirección de Paquet-Brenner: ni es capaz de extraer la sangre a ninguno de sus personajes, presentados uno a uno durante los primeros e interminables cuarenta minutos e infectados por los patrones más enfáticos del cine clásico de suspense (la viuda atractiva y voluptuosa, los sirvientes de porte noble y aspecto amenazante…) ni destaca en la planificación de las secuencias clave. A excepción de una lograda escena musical con ecos, por colorido y temática, del Suspiria de Dario Argento, el director nos obsequia, durante las casi dos horas de metraje, con unos enrevesadísimos e incomprensibles tiros de cámara y una fotografía que, más que brillar, acaba resultando cegadora.

Como ya ocurriera en los largometrajes de los años setenta, lo más destacable del film radica en la supuesta sorpresa final. Pero para quienes llevamos años empapándonos de la imaginaria de Christie, de sus juegos del gato y el ratón y de unas tramas englobadas en el subgénero Whodunit, posiblemente la respuesta al enigma, menos complicada de lo que parece, deje una sensación de gran decepción en los labios.

THE NEON DEMON

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on noviembre 23, 2016 by Gonzalo Contreras

LA BELLEZA EFÍMERA

The Neon Demon

A Nicolas Winding Refn, director consagrado por el éxito crítico y comercial de Drive, le basta un único plano de abertura para desvelar las intenciones finales de THE NEON DEMON, su última propuesta cinematográfica: la protagonista (una virginal Elle Fanning), acicalada para una sesión fotográfica con un electrizante vestido de temporada y pomposo maquillaje, yace ensangrentada en un sofá vintage mientras los flashes inundan la gran pantalla. Dicha imagen, en donde la joven es devorada alegóricamente por la cámara del fotógrafo, emulando el espíritu voyeur de la imprescindible Peeping Tom, ejemplifica, como si del mito de Fausto se tratara, el incalculable precio que hay que desembolsar (la venta de la propia inocencia) para convertirse en flamante reina de la alta costura.

The Neon DemonEl descenso a los infiernos (tema casi imperial en el cine del realizador) que propone esta demoledora y, a ratos, fascinante radiografía del mundo de las pasarelas, protagonizado por una Blancanieves moderna de envidiable belleza absorbida por la frivolidad del medio y rodeada de madrastras de impoluta (y estirada) piel, se enfatiza gracias a su hipnótico envoltorio de fábula de terror a medio camino entre el cine vampírico de la década de los ochenta (con El ansia y su estética de videoclip como buque insignia), el cromatismo y la poliédrica geometría de Suspiria y las tesis sobre el esclavismo y la vanidad reinantes tras los focos expuestas por David Cronenberg en la reciente Maps to stars.

Refn echa toda la carne en el asador consiguiendo su largometraje más maduro e indomable hasta la fecha. Tanto, que su visionado no es apto para todos los estómagos, de ahí su cruel (e injustificado) recibimiento en el pasado Festival de Cannes. Fatalismo, abstracción y brujería (guiño incluido al baño de sangre de Lucía Bosé en Ceremonia sangrienta) se dan cita en una montaña rusa de sensaciones contradictorias, que van desde la repulsión y pretenciosidad de algunas de las tomas al innegable hechizo que respira su colección de oníricas instantáneas. Destrozarla por sus imperfecciones y extravagancias, germen de la mente críptica del cineasta, no es una tarea complicada; negar sus virtudes, en cambio, evidencia una ceguera de prejuicios ante una narración de cautivador y barroco magnetismo.

LOST RIVER

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on abril 17, 2015 by Gonzalo Contreras

EN LA BOCA DEL LOBO

lost river

En LOST RIVER hay una fábula de adultos deseando salir a la superficie. Lo vemos en la amalgama de personajes que pueblan esta historia: en los protagonistas, seres desamparados, mártires inclusive, que luchan por subsistir y defender su territorio; y en los villanos, lobos hambrientos que disfrutan humillando a los indefensos y que se regocijan, día sí y día también, viendo cómo se autolesionan al son de diabólicas carcajadas. Y también en el propio telón de fondo, los desechos de la América más grotesca y pestilente, tierra muerta dominada, ya se habrán imaginado, por los antagonistas, unos pertenecientes a la banca (con la crítica social que conlleva) y otros cabecillas de bandas callejeras.

lost river 2Menos onírica y más inteligible de lo que prodigaban algunas voces en el pasado festival de Cannes, la ópera prima de Ryan Gosling se traduce en un excitante experimento deudor, en demasía, de grandes artesanos como David Lynch o Terrence Malick y de cineastas más actuales como Nicolas Winding Refn, amigo y realizador de la película que le encumbrara a nivel crítico, la sobresaliente Drive. Lo curioso es que, cuanto más se aleja de sus mentores, mayores cotas de calidad adquiere el producto. Gosling sabe inyectar tensión e inquietud a una narración siempre comandada por la supremacía de la imagen frente a la palabra. Y aunque se notan errores de principiante (cierto grado de arrogancia, lógica por otra parte), perderíamos la cuenta enumerando los fascinantes hallazgos visuales, como ese torrente de agua devorador de antiguas ciudades en el que tan solo sobresalen unas farolas todavía funcionales o la entrada de acceso al local nocturno, cual Divina Comedia de Dante, desde ya icónica secuencia de esta arriesgadísima, perturbadora y, finalmente, envolvente propuesta.