Archivo para Ciro Miró

1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on diciembre 1, 2016 by Gonzalo Contreras

LOS HÉROES OLVIDADOS

1898

Símbolo del espíritu propagandístico de postguerra, Los últimos de Filipinas, dirigida en 1945 por Antonio Román, todo un experto en el cine bélico de la época, pasó a engrosar la lista de producciones fabricadas por el Régimen como forma de exaltar los valores puramente españolistas (declarándola, incluso, de interés nacional) a pesar de que, en el fondo, su trama, entre lo insólito y patético, demandaba un tratamiento mucho más crítico con los sentimientos patrióticos finalmente reflejados: la historia verídica de un grupo de soldados, la mayoría campesinos y agricultores sin experiencia en batalla, que lucharon en pésimas condiciones protegiendo el último resquicio de nuestro Imperio (una especie de Álamo perdido en tierras filipinas) ignorando que los mandamases, los considerados por la historia como ejemplo de dignidad y principios, negociaban, en tierra firme y provistos de honores, la venta del territorio por un irrisorio precio a Estados Unidos.

1899Más cercana a los documentos oficiales que la muy respetable primera versión, 1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS describe con gran acierto el estallido, en pleno lugar de origen, de las inquietudes y sentimientos de decepción y desarraigo derivados del desastre colonial, posteriormente traslados a unas metrópolis hastiadas de sus gobernantes y recogidos en lúcidos libretos por la Generación del 98. Magníficamente escenificada (atención a los planos aéreos y cenitales) y realizada por un director cultivado en la pequeña pantalla pero capaz de sortear, en su primera película, el temido hedor a telefilm de ocasión, su hábil manipulación de los elementos nostálgicos (la presencia de la canción Yo te diré, en la original protagonista de uno de los momentos más bellos del film; aquí, utilizada como forma de desgaste psicológico de las tropas) y el inmejorable duelo interpretativo entre las generaciones consolidadas y el nuevo plantel de actores, encabezado por un impresionante Álvaro Cervantes (el gran descubrimiento de la cinta), sobresalen en esta notable aventura a la antigua usanza, espejo de una realidad cuyos elementos más desmitificadores sobrevuelan, todavía hoy, en nuestra cada vez más dividida sociedad.

MA MA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on septiembre 10, 2015 by Gonzalo Contreras

LA CELEBRACIÓN DE LA VIDA

MA MA 2

“Este ha sido el mejor año de mi vida”, afirma con contundencia el personaje interpretado por Penélope Cruz en el último tercio de la película que nos ocupa. Y eso a pesar de que, en los últimos doce meses, ha tenido que enfrentarse a dos carcinomas, a duras sesiones de quimioterapia y, lo más terrible, a una mastectomia de su pecho derecho. Pero, en ese momento, la felicidad es tan pura que necesita exteriorizar sus sentimientos. Sus ojos la delatan y el espectador, cómplice de su júbilo, entiende perfectamente el porqué de semejante afirmación. Dicha comprensión nace de los minutos anteriores: con la carga poética que le caracteriza, el director Julio Medem inunda la pantalla con un torrente de imágenes que invitan al optimismo y de enseñanzas, no exentas de dolor, cargadas de esperanza. De verdadera esperanza. La conexión con el espectador, lógicamente, se hace abrasiva.

MA MA 4El secreto de MA MA radica en los detalles. Lejos de hacer mella en el sufrimiento de la protagonista (una impresionante Cruz, en el papel de su vida), y haciendo gala de una agradecida falta de complejos, el cineasta vasco subraya, con gran inteligencia, los pequeños momentos que hacen más digerible el día a día. Quienes hemos vivido de cerca esta experiencia los conocemos de sobra: el valor de una sonrisa, un abrazo inesperado de los más allegados, las risas que surgen de bromas que tienen como protagonista a la propia enfermedad o, incluso, el cariño de una enfermera que aporta un inmenso resplandor en medio de tanta oscuridad (maravillosa intervención de la siempre extraordinaria Silvia Abascal). De hecho, todos los personajes que rodean a Penélope están dotados de una cercanía tan exagerada como convincente, pues enfatiza con enorme acierto el mensaje propuesto por Medem: el positivismo, mezclado con arrebatos musicales y días de playa, puede ser la mejor de las medicinas.

Pero por encima de todo, Ma ma es un sentido homenaje a todos aquellos que sufren la enfermedad, ya sean pacientes o daños colaterales de su fiereza: a ellas, por mostrar una entereza contagiosa y unas ganas irrefrenables por vivir; a ellos, que ven la lucha desde la impotencia más absoluta; a los hijos, principal motivo de que sus sonrisas permanezcan inalterables, irradiando luz incluso en los momentos no tan buenos; y a todos aquellos que hacen posible que esa lucha, cada día, tenga más victorias que derrotas. Significa, a fin de cuentas, la celebración de la vida misma.