Archivo para Colman Domingo

EL BLUES DE BEALE STREET

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on enero 21, 2019 by Gonzalo Contreras

BALADA TRISTE DE TROMPETA

Más que por sus valores cinematográficos, Moonlight será recordada por arrebatarle, de forma totalmente insospechada y producto del equívoco de unos despistadísimos Warren Beatty y Faye Dunaway, el Oscar a mejor película a la muy superior La la land. La secuencia, imborrable para aquellos que pudimos presenciarla por televisión, constató dos realidades incuestionables, una más evidente y asentada que la otra: a Hollywood le interesa más un buen show televisado que la calidad de sus productos cinematográficos y el triunfo de lo políticamente correcto en la Meca de los sueños, premiando un folletín de una linealidad alarmante al más puro estilo Lee Daniels, íntegro en sus propósitos y en su denuncia social pero insufriblemente tramposa en sus clichés narrativos.

EL BLUES DE BEALE STREET, dirigida por el mismo director, Barry Jenkins, es un trabajo, altibajos aparte, más correcto y defendible. De hecho, sus primeros cuarenta minutos son estupendos: retrata, a modo teatral y con gran delicadeza, la angustia de una joven de veintidós años a la hora de revelar a sus padres que se ha quedado embarazada, la compresión de estos y el rechazo de la familia de su prometido, encarcelado, para más inri, por un delito de violación que jamás cometió. Alternativamente, el cineasta nos da pistas sobre el idílico romance de estos amantes, sus miedos iniciales y la coquetería y melosidad propias de la inexperiencia del primer amor.

Los peros aparecen en el segundo acto del film, extendiéndose hasta el final del metraje. Sin abandonar su estructura narrativa paralela, Jenkins abandona el minimalismo, la sutileza del cine de miradas y gestos y la carga dramática de sus protagonistas secundarios, algunos memorables (Regina King, sería candidata al Oscar a mejor actriz de reparto), en favor del estilo sobrecargado, excelso y adulterado que caracterizó su anterior largometraje.

Su obsesión porque cada plano destile lirismo y belleza plástica a través de desenfoques, primeros planos y calculadas tonalidades cromáticas empacha y acaba resultando pretencioso, demasiado utópico y artificial en el contraste de sus dos tramas (la romántica y la de denuncia). Tampoco ayuda ni la interpretación de sus jóvenes y principiantes intérpretes, guapísimos en pantalla pero ausentes del carisma que requiere el estado anímico de sus personajes, ni mucho menos el redundante mensaje, un tanto panfletario y maniqueo, sobre el racismo estadounidense imperante en los años setenta y ya característico de la cinematografía de la Era Trump. Para muchos necesario; para otros, entre los que se encuentra el que esto suscribe, un tanto contraproducente.

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EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on febrero 13, 2017 by Gonzalo Contreras

LAS RAÍCES DEL ODIO

Nacimiento nación

América en los infames tiempos de la esclavitud. Sí, otra vez. Desde que Steve McQueen triunfara en los Oscar de 2013 con la muy respetable 12 años de esclavitud y Lee Daniels impusiera los códigos narrativos sobre lo que no se debe hacer en este subgénero con alas reivindicativas, Hollywood se ha rendido ante una corriente de películas (todavía nos quedan varias en el tintero) acorde con los tiempos convulsos que vive la industria cinematográfica, en el ojo del huracán ante supuestas actitudes racistas hacia académicos de la comunidad afroamericana. Loables en sus propósitos, ansiosas (lo reconozcan sus creadores o no) por arrasar en las ceremonias de los premios más celebrados, son pocas las veces, empero, que han conseguido sorprender al espectador con alguna aportación mayor que la del sufrimiento que acarrea su devastador núcleo argumentativo. La sensación de déjà vu, casi siempre, se convierte en el mayor enemigo de estas producciones.

Nacimiento 2Presentada bajo un título con claras alusiones a la obra maestra de D.W. Griffith, largometraje clave para entender las articulaciones de la narrativa cinematográfica pero también monumento glorificador a la raíces del racismo estadounidense, y dejando aparcadas las directrices históricas de la revolución presentada (además de emprender una masacre contra sus amos, los esclavos protagonistas asesinaron a sangre fría a los hijos de estos, aspecto que, con cierta desvergüenza, no muestra visualmente la película), EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN es, ante todo, una película estimable, rodada con buen pulso e interpretada por unos actores que sienten en su piel el calvario al que se ven sometidos sus personajes. Resulta cruda, áspera y nada condescendiente. Pero también tremendamente manipuladora a la hora de exaltar un mensaje final tan enfurecido como cuestionable.

Amparándose en unos antiestéticos fragmentos oníricos, Nat Parker (director, guionista e intérprete a jornada completa) acaba remarcando tanto la naturaleza mesiánica y colérica de su figura principal, Nathaniel Turner, instigador de la rebeliones y fanático religioso víctima de la barbarie que le rodeaba, que resulta muy complicado comulgar con su causa, siempre justificada por el tratamiento maniqueo de un personaje real, en efecto, con más sombras que luces. Al final, se esfuerza tanto en respaldar el dolor y desaliento de sus acciones que la historia, más que aproximarse a la conmovedora puesta en escena de la película de McQueen, se inclina por caer en la trivialidad y el derrotismo propios del cine de Daniels.