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GUARDIANES DE LA GALAXIA, VOL. 2

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on abril 24, 2017 by Gonzalo Contreras

ENTRETENIMIENTO SIN BRILLO

Entre tanto héroe desbocado con ínfulas trágicas propias de Christopher Nolan, reboots sin más preámbulos que la copia disfrazada con los nuevos aportes tecnológicos y secuelas cuyo único propósito radica en estirar la herencia de sus millonarias primeras partes, Guardianes de la galaxia se convirtió, para sorpresa de todos, incluyendo al que esto suscribe, en una auténtica rara avis dentro de un subgénero que, todavía hoy, no acaba de encontrar su sitio en el mapa cinematográfico actual. Era fresca, divertida, escandalosamente adictiva. Y brillante en su temática. Por primera vez en muchos años, la adaptación de los cómics de Dan Abnett y Andy Lanning, deudora de la creatividad conceptual de George Lucas, supo ofrecer un espectáculo único en su especie, a contracorriente y libre de pretensiones, plagado de apabullantes efectos visuales y referencias ochenteras adscritos a un guion que hacía del entretenimiento su máxima virtud.

Lo mejor de la divertida GUARDIANES DE LA GALAXIA, VOL. 2 reside, como ya ocurriera con la pieza germinal, en los dos preceptos que hicieran célebre al cómic de origen: por un lado, su espíritu indómito, descarado y declaradamente kitsch; por otro, y en mayor medida si cabe, la amalgama de referencias a emblemas, visuales y sonoros, de la cultura pop norteamericana, aprovechando cada escena para homenajear el ambiente desfasado y nostálgico de los años ochenta, desde la cinematografía más añorada (el Starman de John Carpenter, el Gizmo al que rinde tributo el adorable Baby Groot, el gran descubrimiento de la cinta) pasando por las no menos recordadas máquinas arcade.

Sin embargo, y entramos de lleno con los puntos negativos, en esta epopeya fallan demasiados aspectos. Perdido el factor sorpresa, y salvo en contadas ocasiones, la película no posee el nivel de estabilidad e imaginación narrativa de la primera entrega. Agotadora en sus dos inabarcables horas, presenta una multitud de subtramas sin una sólida en la que apoyarse y desprestigia algunos de sus aciertos de fábrica, confundiendo su característico gamberrismo con chistes de segunda y las alusiones melancólicas con secuencias de una chirriante melosidad, tanto que no sabes si está jugando en el terreno de la evocación o de la caricatura más inoportuna (al estilo de las últimas entregas de Fast & furious). Permanece la juerga, sí, pero falta, lamentablemente, el imprescindible golpe de gracia que la diferencie de la cantidad de propuestas similares que arrasan en cartelera.

SPECTRE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on noviembre 5, 2015 by Gonzalo Contreras

TROPEZANDO CON LA NOSTALGIA

spectre

Por muchos elogios que reciba, producto del entusiasmo momentáneo, y las largas colas que genere el estreno de cada una de sus entregas, apoyadas en una publicidad tan certera como excesiva, el cine Bond ha sido sinónimo en el noventa por ciento de los casos de entretenimiento y pirotecnia más que de calidad. El diez restante, el que salvaguarda las piezas ilustres, queda reservado a las primeras aventuras protagonizadas por Connery, algo anticuadas pero rebosantes del indiscutible componente nostálgico y, principalmente, al ciclo que iniciara Daniel Craig con la estupenda Casino Royale y que rematara, años después, un iluminadísimo Sam Mendes con el mejor capítulo hasta la fecha del agente británico: Skyfall. Influenciada por los rasgos sombríos de El caballero oscuro de Nolan, ninguno de los episodios había otorgado hasta la fecha semejante madurez, psicología y porte al legendario personaje creado por Ian Fleming.

Spectre 2Con Mendes de nuevo como director, todo parecía indicar que esta nueva entrega seguiría el sendero marcado por su anterior trabajo, caracterizado por una agradecidísima ruptura de las estructuras estándares del héroe. Pero, por lo que se ve, el peso de los incondicionales, aquellos que recibieron con dudoso entusiasmo su entrada en la saga, ha podido más que cualquier idea de renovación.

En SPECTRE la tradición se impone a las ideas de cambio. Monumento a la grandilocuencia, tan poderoso visualmente como caótico de contenido, se enreda en su cometido de desenterrar innecesariamente fantasmas de aventuras pasadas y las fórmulas arquetípicas de la franquicia, prologando una tediosa trama que se extiende hasta las dos horas y media y descuidando el trazado psicológico de sus personajes, especialmente el de un villano totalmente desdibujado (un Christoph Waltz pasto de sus cada vez más reconocibles espasmos histriónicos). En otras palabras, Mendes se rinde ante el clasicismo y traiciona los méritos conseguidos en Skyfall, tan innovadores como, curiosamente, respetuosos con el universo bondiano. Los seguidores más acérrimos, seguro, estarán encantados con la vuelta a sus orígenes, no así aquéllos que veíamos en el director de American Beauty el balón de oxígeno que, desde tiempos ya lejanos, necesita el inconfundible espía británico.