Archivo para Derek Jacobi

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 20, 2017 by Gonzalo Contreras

UN CADÁVER A LOS POSTRES

La primera versión de Asesinato en el Oriente Express, adaptada del absorbente relato de Agatha Christie y dirigida por un Sidney Lumet que abandonaba, durante unas horas, su cine declaradamente comprometido, era, ante todo, una vuelta a las raíces de la cinematografía clásica. El glamour del Hollywood dorado, desplazado en aquellos años por las nuevas tendencias cinematográficas (Scorsese y Coppola ya daban muestras de su talento), se volvía a palpar en cada rincón de sus ostentosos vagones, en los reconfortantes coches-cama color caoba y en las imprescindibles comidas de etiqueta, regadas con los mejores caldos y acompañadas de los majestuosos paisajes por los que circulaba el convoy. Admirablemente interpretada por un impensable Albert Finney en el papel protagonista, la película no solo se convirtió, junto a la maravillosa Testigo de Cargo, en la mejor traslación cinematográfica de una novela de la escritora británica; también, en un gozoso testimonio de lo más granado de la industria de la época, reuniendo a eminencias fílmicas en el ocaso de su carrera (la insustituible Ingrid Bergman) con prometedoras estrellas en pleno auge interpretativo (Sean Connery y Jacqueline Bisset, entre muchos otros).

Más de cuarenta años después, el director Kenneth Branagh, cineasta fascinante en los comienzos (Enrique VIII, la inmensa Mucho ruido y pocas nueces) y más inestable en sus últimos trabajos (Cenicienta, La huella), plantea en su nueva y plausible revisión de ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS una jugada a contracorriente equiparable a la perpetrada en el clásico de 1974: por un lado, la celebración de un estilo “retro” y desfasado, construyendo una película que se siente pletórica de su empaquetado envejecido y declaradamente pasado de moda; por otro, la evocación, por su carácter coral, de las producciones de antaño trufadas de reconocidos artistas, reuniendo en un mismo largometraje a actores de la talla de Michelle Pfeiffer, Johnny Depp (en su actuación más comedida en lustros) o la veterana Judi Dench.

El resultado es una estupenda adaptación delineada a la antigua usanza que, si bien no alcanza en su conjunto la maestría de Lumet, sí construye momentos de enorme interés gracias a la interpretación de Branagh, magnífico en su caracterización de un Hércules Poirot más tenue y profundo, y a la dirección impresa por el propio actor. Brillante en los detalles más distinguidos, acertada en sus licencias narrativas, totalmente amoldables al material de partida, destaca, además, por el virtuosismo del que hacen gala las mejores escenas (los diferentes planos cenitales, la inmejorable carta de presentación de sus personajes, rodada en plano secuencia desde el exterior del tren) y, sobre todo, por la atrevida resolución del caso, planificada como si se tratara de la mismísima Última Cena.

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GRACE DE MÓNACO

Posted in Ahora en cines with tags , , , , , , , , on mayo 23, 2014 by Gonzalo Contreras

LA PRINCESA DEL PUEBLO

grace

Pomposo y desafortunado biopic de la eterna musa de Hitchcock, a mayor gloria de una Nicole Kidman, si bien correcta en el papel, perjudicada en exceso por años de reconocidas sesiones quirúrjicas.

grace 2Cansada de no sentirse partícipe en la corte monegasca, se verá tentada por el Mago del Suspense en una producción a su medida titulada Marnie la Ladrona. No obstante, los problemas políticos que azotan al Principado y el amor que procesa hacia su marido (incomprensible la elección de Tim Roth)  serán determinantes a la hora de rechazar la proposición, teniendo incluso un papel destacado en la resolución del conflicto (Vamos, lo mismito que Romy Schneider en Sissi Emperatriz).

El director de la loable La Vida en rosa patina en su intento de glorificar a la Princesa del Pueblo. Su sufrimiento interno, ejemplo de que el cuento de hadas no era tan bonito como lo pintaban, está descrito de una manera cursi y bastante acaramelada. Explota el rostro de la actriz en innumerables primeros planos, pero todo suena demasiado forzado, falso, con un marcado carácter de telefilm que perjudica, aún más si cabe, la calidad de este sonrojante y caricaturesco largometraje.