Archivo para Diane Lane

LIGA DE LA JUSTICIA (Justice League)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 16, 2017 by Gonzalo Contreras

REUNIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS

Rechazada hasta por los más fieles partidarios de los míticos tebeos, Batman v. Superman: El amanecer de la justicia, la película que dirigiera Zack Snyder con el propósito de reunir, en una mismo capítulo, a los buques insignia del universo DC, no sólo significó un tremendo varapalo crítico a uno de los proyectos más ambiciosos y largamente acariciados del Hollywood coetáneo; también, el primer síntoma del desgaste de una temática que, en los últimos años, ha proporcionado más decepciones que alegrías. Confusa en el argumento, caótica en el festín pirotécnico, desternillante en sus secuencias puramente dramáticas (el momento Marta, conocido así por sus detractores, se ha convertido en una “meme” cinéfila de referencia en las redes sociales), el gran problema de la cinta radicaba en que, si nadie ponía remedio, su desacertadísimo acabado final, influido por la grandilocuencia de Christopher Nolan, estaba llamado a representar la línea audiovisual y narrativa de las próximas secuelas de la franquicia. Había que renovar el envoltorio. Y de forma inminente.

Dicho y hecho. Si los resultados no están a la altura de lo esperado, qué mejor que reparar los conceptos básicos de la saga. Paradójicamente, en su anárquica, redundante y descompensadísima estructura, tónica habitual en Snyder, un cineasta más pendiente de atiborrar la función de datos y frentes abiertos de cara a nuevas entregas que de crear una trama única, potente y sólida, LA LIGA DE LA JUSTICIA reemplaza muchas de las más afamadas pretensiones de la compañía (entre ellas, sus ya molestas influencias nolanianas: dramatismo de ocasión, montajes paralelos y apuntes mesiánicos de sus resentidos protagonistas) en favor del entretenimiento puro y duro, buscando un espectáculo limpio, directo y cómplice con toda clase de espectadores, tanto los experimentados en las intrigas enmarañadas y palaciegas de las viñetas como aquellos que solo quieren disfrutar de los placeres culpables que habitan en un buen y desinhibido blockbuster. Y todo ello condensado en unos ajustidísimos y muy agradecidos ciento veinte minutos.

No se trata, en contra de lo que pueda parecer, de calcar los patrones lumínicos, estridentes y autoparódicos de la cada vez más despistada Marvel. Siguiendo la estela de la muy divertida Wonder Woman, primera piedra angular de la ruptura con el cine de superhéroes propuesto por la mencionada Batman V. Superman, La liga de la justicia consigue, para sorpresa de muchos, tener vida propia, encauzando las aventuras hacia el ansiado equilibrio entre comercialidad y calidad. Sus defectos más llamativos, herederos del anterior episodio (el mejunje plástico y expositivo de ideas, la insípida presencia del nefasto actor -que no director- Ben Affleck, los deslices visuales propios de Snyder), quedan eclipsados gracias a su renovado fundamento: la vuelta a los raíces del género en su vertiente contemporánea, tanto en su falta de complejos, propia de los seriales televisivos de los ochenta, como en los tintes góticos y visuales del sobresaliente díptico que dirigiera Tim Burton en relación al hombre murciélago (al cual se homenajea implícitamente en forma de acordes musicales). Sin ser una película memorable, ni siquiera buena, esta nueva epopeya posee las correcciones suficientes como para trascender su mero empaquetado lúdico, constituyendo una aceptable alternativa a la cantidad de aventuras heroicas, la mayoría de ellas vacuas e insufribles, que gobiernan actualmente la taquilla mundial.

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TRUMBO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 28, 2016 by Gonzalo Contreras

A LA CAZA DEL COMUNISTA

trumbo

Su profesión de guionista le relegó a un segundo plano fuera del ámbito cinematográfico, permaneciendo siempre a la sombra de aquéllos que dirigían sus historias; su comunismo declarado le catapultó a la primera línea de trincheras. Ya fuera desde su despacho o la bañera de su casa, siempre con un cigarrillo en la boca inundando la habitación de un incesante humo y rodeado de un vaso con whisky, colillas y pastillas para mantenerse despierto, Dalton Trumbo puso letra a algunos de los libretos más relevantes de la historia del cine americano, muchos de ellos objeto de estudio en escuelas audiovisuales de medio mundo, mostrando un dominio abrasador en cualquiera de los géneros que trató. Vacaciones en Roma, Espartaco, El último atardecer o Papillon son sólo un pequeño aperitivo de su legado. Incluso, se atrevió a ponerse detrás de las cámaras adaptando su novela Johnny cogió su fusil, reconocida como una obra maestra desde el momento de su concepción. Fue el único film que realizó. Como Charles Laughton con La noche del cazador. Como Marlon Brando y su Rostro impenetrable. Como los grandes genios.

Trumbo 2Vivió las mieles del éxito, pero también la persecución más canalla e injustificada. Víctima de la cacería emprendida por la Alianza Cinematográfica para la Preservación de los Ideales Americanos y máximo representante de la caza de brujas del senador McCarthy, jamás abandonó su inseparable máquina de escribir, ni siquiera cuando pasó a formar parte de la lista negra de Hollywood al negarse a declarar ante el Comité de Actividades Estadounidenses. El largometraje de Jay Roach, TRUMBO, repasa los años más oscuros del escritor (y, dicho sea de paso, de la Meca del Cine) con soltura y un toque cómico, marca de la casa del director, acorde con la carga crítica implícita en la película. Y aunque no llega a la categoría de memorable, rozando en más de un momento el temido formato televisivo (sobre todo cuando decide prestar atención a la edulcorada trama familiar), sí se impone a la mayoría de biopics gracias al apasionante contexto histórico que rodea al personaje y a las interpretaciones de Bryan Cranston, impecable en el papel del escritor, y una Helen Mirren fantástica como lengua viperina del papel cuché. Pero, por encima de todo, sobrevive en su sincera exaltación del la creación como máxima expresión del artista, visible en el maravilloso plano en el que Cranston, con lágrimas en los ojos y exacerbada emoción, presencia su nombre en los créditos iniciales de la mítica Espartaco.

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 24, 2016 by Gonzalo Contreras

EL OCASO DE LOS HÉROES

batman

Posiblemente, y pesar de los altibajos que ha experimentado en los últimos años (Man of Steel, el marveliano reboot de Los cuatro fantásticos), BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA sea la primera gran víctima de la nueva oleada de adaptaciones cinematográficas que actualmente padece el mundo de las viñetas. Y eso que la primera hora es más que aceptable. Bien estructurada y con una buena presentación de personajes, el director Zack Snyder incide en la definición psicológica presentada por ambos personajes en el nuevo milenio (la dimensión mesiánica del heredero de Kripton y el trauma infantil del hombre murciélago como germen del héroe) y en la percepción de una sociedad que se divide entre la fe hacia los nuevos dioses y la histeria conspirativa. Nada nuevo bajo el sol, pero al menos el empaquetado, técnica y narrativamente, rezuma eficacia y cierta consistencia. Por desgracia, es aparecer el festín pirotécnico y comenzar el caos. Snyder no escarmienta y comete, punto por punto, los mismos fallos que presenciamos en su Man of Steel pero a un nivel mucho más preocupante. La solemnidad nolaniana, una vez más, se adueña de un relato que quiere abarcar demasiadas cosas, jugando en su contra un metraje de dos horas y media incapaz de sintetizar la amalgama de tramas expuestas, quedando descolgadas en beneficio de unos efectos especiales que se apoderan por completo de la función, y no en términos favorables. La excusa de dejar frentes abiertos con vistas a nuevas entregas (la premonición de Wayne, sin ir más lejos) o de tener que estar obligatoriamente familiarizado con el universo DC no cuela; aquí hablamos de garrafales agujeros de guión, de secuencias inconexas unidas por un montaje confuso y, en demasiadas ocasiones, carente de lógica y sentido. Algo serio tiene que ocurrir cuando el último tramo, por sus características dirigido de forma directa al corazón del mitómano más fervoroso, resulta apático, superficial e impersonal.

batman 2Ni Ben Affleck ni Jesse Eisenberg, las grandes apuestas del film, cumplen con las expectativas marcadas (si es que éstas, perdónenme la crueldad, alguna vez existieron): el primero, por las carencias interpretativas que definen al director de Argo, en una caracterización a años luz de la ofrecida por Michael Keaton y Christian Bale; el segundo, por convertir a Lex Luthor en un desesperante neurótico con ínfulas del Joker de Ledger. La inteligencia y maldad del antagonista, uno de los grandes villanos de la historia de los tebeos, quedan reducidas al esperpento gesticular, a la caricatura más artificial e histriónica.

Como entretenimiento ocasional, que para muchos es de lo que se trata, Batman v. Superman será un blockbuster de lo más funcional: distrae moderadamente y el empacho de luces y sonido está asegurado, a pesar de abrazar más al admirador que al público de a pie; como pieza trascendental, iniciadora con honores de una saga perdurable, objetivo marcado desde tiempos de Nolan se quiera reconocer o no, podríamos hablar de un severo fracaso. Incluso de desastre.