Archivo para Dominic West

TOMB RAIDER

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on marzo 15, 2018 by Gonzalo Contreras

EL REGRESO DE LA BUSCADORA DE TESOROS

Desconozco cómo le habrá sentado el paso de los años a la primera película de Tomb Raider, adaptación de la archiconocida saga de videojuegos creada por la empresa Core Design y protagonizada por la voluptuosa Lara Croft, intrépida cazadora de tesoros y objeto de múltiples fantasías para unos jugadores, en su mayoría, usuarios del Dalacín. Masacrada en su día, con argumentos de peso, por la crítica especializada, no es menos cierto que, detrás de la cantidad de descuidos y errores garrafales que poseía como largometraje (ausencia de lógica y coherencia, tópicos de género, líneas de diálogos que parecen ideadas por niños en plena sesión de “brainstorming”) se hallaban algunas cualidades, si bien poco cinematográficas, al menos eficazmente comerciales: a la presencia de su resplandeciente y vibrante estrella, una Angelina Jolie recién premiada por la Academia gracias a su trabajo en Inocencia interrumpida, se sumaba su capacidad de trasladar, con gran soltura, la estética y los intrépidos compases del videojuego en cuestión a la dimensión cinematográfica.

Era flor de un día, sí, pero como placer culpable funcionaba a las mil maravillas, de ahí su coronación como uno de los blockbusters más comentados del verano de 2004 y la cantidad masiva de imitaciones y sucedáneos, secuela esquemática incluida (aquella en la que la pseudoarqueóloga se enfrentaba cuerpo a cuerpo con, ojo al dato, un tiburón blanco), que surgieron pocos meses después. Todas infumables, claro.

Uniéndose a la moda de los temidos reboots hollywoodienses, y en mitad del torbellino mediático de los superhéroes de corazón afligido, las brillantinas y los colores fluorescentes trazados por los ya imprescindibles coletazos del GCI del imperio marvelita, la nueva y entretenidísima TOMB RAIDER repite, con puntos y comas, el envite perpetrado por la industria allá por principios de milenio. Con sus baches e inconvenientes, por supuesto. No obstante, acierta de lleno al implantar los dos valores que, justamente, destacaron en aquella aventura, exponiéndolos incluso con mayor eficiencia: primero, la sensación espacial de encontrarnos en los terrenos del universo virtual, enfatizada por la fidelidad al material de origen y por los destellos de las mágicas (estas sí) peripecias del inimitable Indiana Jones; y segundo, el carisma de su nueva, sufridora y también oscarizada protagonista, la prometedora actriz Alicia Vikander, totalmente amoldada a la rudeza y sex appeal de nuestra flamante heroína.

Además, ofrece el maná prometido al gran público consumidor de este tipo de espectáculos pirotécnicos: un parque temático compuesto de montañas rusas (brillantes las secuencias de la caza del zorro y del naufragio) y atracciones de agua y provisto de un ritmo frenético, trepidantes escenas de acción y (lo más complicado) una actualización acorde con las demandas del nuevo gremio de adolescentes. Ponerse quisquilloso con la verosimilitud del argumento, los agujeros de guion y el caos narrativo de algunos de sus pasajes, sobre todo de unos últimos minutos completamente salidos de madre, supone una tarea innecesaria ante un producto tremendamente honesto con sus intenciones de partida.

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THE SQUARE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on noviembre 6, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS REYES DE LA SELVA

Entre copas alzadas, noches de juerga finalizadas con el resplandor del sol reflectando en el logotipo de Martini y turistas fulminados bajo el Síndrome de Stendhal, el escritor Jeff Gambardella asumía, en La Gran belleza, la batuta de maestro de ceremonias haciéndonos un recorrido por los más selectos rincones de la Italia heredada de Berlusconi. La Cara A presentaba la excentricidad que reina en estos nuevos ambientes cortesanos, dominados por mundanos felices consigo mismos por el simple hecho de existir y embriagados por el dinero, los narcóticos y la necesidad de capturar la juventud eterna. La Cara B, como contraposición, mostraba sus verdaderas caras, demacradas por la desesperación, los anhelos y los excesos de unas vidas marcadas por la hipocresía y el desenfreno. Para Sorrentino, en la Ciudad Eterna no hay cabida para aquellos que no pertenezcan a la Jet Set. Roma es por y para ellos. Para las clases pudientes. Para los reyes de la noche.

Con idénticos acordes musicales, parecida narración en forma de alargadísimos sketches y acentuando el nivel de acidez, el cineasta Ruben Östlund bucea, de un modo más sobrio y menos retórico, en el esnobismo y los falsos eruditos que asolan a la burguesía sueca en la excelente THE SQUARE, flamante ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Una burguesía (capitaneada por el desconocido actor Claes Bang, magnífico como ilustre -e ignorante- publicista) asqueada con aquellos que no pertenecen al gremio, que humilla a los inmigrantes que aguardan debajo de sus ostentosos hogares y ahoga sus penas en el alcohol y en pomposas cenas de etiqueta. Sus insignes componentes se creen, como afirmaba Sorrentino en su obra maestra, los amos y dueños del mundo. Y como genial telón de fondo, Östlund sitúa a los personajes en el epicentro de un museo de esculturas contemporáneas, lugar en el que un simple montón de sillas apiladas o unos montículos de tierra son considerados reflejo de la máxima expresión artística. Un arte vacuo, absurdo y vergonzante. Como sus propias vidas.

Eso sí, lejos de sopesar el dramatismo de su argumento, el director decora semejante vodevil con toneladas de malicia, sarcasmo y comicidad, a veces desternillante y abierta al gran público (el episodio del Síndrome de Tourette, impagable), otras salvaje y negrísima como el carbón (la escenificación del rey de la selva, icónico momento y culminación de las intenciones propuestas por el film). Tan indomable como insolente, esta formidable crítica a la pseudointelectualidad, el postureo y la sociedad del consumo, no apta para todos los paladares, confirma al cineasta de la también admirable Fuerza Mayor como uno de los autores más personales, mordaces e interesantes del panorama cinematográfico europeo. Y por muchos y diversos motivos (y a cada cual más noble).

MONEY MONSTER

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on julio 8, 2016 by Gonzalo Contreras

NO DEJES DE GRABAR

money 2

El talento de Jodie Foster no debería reducirse únicamente a su labor interpretativa. Con paso firme y una austeridad llamativa en su calidad de estrella, la genial actriz ha mostrado cualidades suficientes como para seguir, con la misma atención, sus proyectos manejados tras la cámara. Su estimulante y autobiográfico debut, El pequeño Tate, película de culto en numerosos círculos educativos, la fallida pero interesante A casa por vacaciones y, sobre todo, la espléndida, incisiva e infravalorada El castor demuestran sus ganas por contar historias diferentes, reivindicativas, cargadas de riesgo sin alejarse por ello del público mayoritario y los cánones narrativos clásicos.

moneys que una crítica a la crisis que aflige al planeta desde la pasada década, la nueva película de la cineasta, MONEY MONSTER, clava su envenenado aguijón en la manipulación sistemática emprendida por los medios de comunicación, condensando algunos de los dilemas que ya profetizó, en 1976, la superior Network, un mundo implacable. Como en la obra maestra de Sidney Lumet, la directora descubre el rostro más infame de la televisión, construyendo un escenario dominado por el dólar y apoyado por unos espectadores, amantes no reconocidos del morbo más indigesto, que vitorean de igual forma programas de consumición rápida como secuestros a punta de pistola en plena retransmisión en directo. Vamos, la realidad más pura y abyecta.

Sin perder la sobriedad de su cada vez más definido estilo narrativo, y fiel a un cine entre lo comercial y comprometido, Foster cuenta esta notable sátira con garra, oficio y nervio, dotándola de una áspera y acertada comicidad negra (entre el cinismo y la parodia voluntaria) y solventando su previsibilidad gracias a la química del tándem Roberts-Clooney y a la ejecución de secuencias reveladoras, siendo la mejor aquella en la que se muestra los diferentes enfoques que puede tener una noticia por muy desagradable que sea su naturaleza, desde la seriedad de la crónica a la frivolidad y el ensañamiento implícitos en los programas del papel cuché.