Archivo para Dwayne “The Rock” Johnson

JUMANJI: BIENVENIDOS A LA JUNGLA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on diciembre 18, 2017 by Gonzalo Contreras

ACTUALIZANDO LAS REGLAS DEL JUEGO

Masacrada en su día por la crítica especializada (para comprobarlo, basta con acudir a las hemerotecas) y dirigida por el siempre eficaz Joe Johnston, artífice de éxitos como Capitán América y del intento de resurrección del cine de monstruos de la Hammer con la loable El hombre lobo, Jumanji se convirtió, gracias a su distribución en ámbito doméstico, en una de las películas más queridas por toda una generación. Razones no le faltaban: a pesar de no ser una cinta que destacara por su innovación visual, la magia y originalidad de su planteamiento (un juego de mesa que cobraba vida y era capaz de engullir literalmente a sus participantes), el carisma de su protagonista, el malogrado Robin Williams, la acertadísima oscuridad de algunos de los pasajes y su sabia recuperación del cine de serie B pasado de rosca (en tiempos en los que el género de acción estaba entregado a las altas esferas) fueron determinantes a la hora de modelar este grandioso entretenimiento, más allá de los cánones del placer culpable, deudor, como no podía ser de otra manera, de las estructuras narrativas cultivadas en los añorados años ochenta.

Había, por tanto, muchísima expectación por saber si esta nueva versión, concebida veinte años después, conseguiría recuperar parte del evidente encanto de la obra original. También recelo, mucho recelo, debido a unos avances y carteles promocionales, de nula similitud con la estética del modelo de base, que hacían presagiar un desastre de proporciones bíblicas.

Contra todo pronóstico, JUMANJI: BIENVENIDOS A LA JUNGLA se configura como un frenético y simpatiquísimo blockbuster familiar cuyos logros principales surgen de tres frentes que se alían satisfactoriamente entre sí: su condición de secuela, lo que le permite huir de los estereotipos gratuitos de los indecentes reboots y remakes coetáneos y preservar la nostalgia y el respeto por las aventuras de antaño; la ausencia de cualquier tipo de pretensión, empapándose nuevamente del carácter liviano y desinhibido de la serie B; y, sobre todo, el novedoso y acertadísimo cambio de perspectiva respecto al relato de Johnston (mientras en aquel la jungla se expandía sobre nuestro mundo, aquí son los protagonistas los que se introducen en los parajes selváticos dados a conocer por el personaje de Williams en la anterior entrega).

Interpretada con mucha gracia por Dwayne Johnson y Jack Black, actor de enorme capacidad escénica injustamente relegado a productos de desigual calidad, esta divertida gamberrada triunfa, además, en la actualización de la premisa original al transformar el tablero de mesa, obsoleto en los hogares actuales, en un videojuego acorde con las demandas de la nueva hornada de jóvenes, reproduciendo brillantemente las sensaciones, el sinsentido y el espíritu desbocado y caótico del universo virtual.

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FAST & FURIOUS 8

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on abril 13, 2017 by Gonzalo Contreras

A MEDIO GAS

Espectáculo del sinsentido, de la desmesura, de la testosterona más rancia y, a la vez, más descacharrante y adictiva, A todo gas (o Fast & furious, según prefieran) se ha convertido, por méritos propios, en la cúspide de esa nueva corriente milenaria conocida con el término de placer culpable, encontrando cobijo, incluso, entre los cinéfilos más reacios a estos desparrames. ¿La razón? Su absoluta falta de prejuicios, así como su honestidad a la hora de articular un universo de héroes fornidos y villanos sin escrúpulos en donde toda acción heroica, sea cual sea su naturaleza indómita (ajustar el itinerario de un misil con un golpe de talón, escapar en pleno hielo ártico de un submarino con los últimos prototipos de automóvil), está (y debe estar) permitida. Y cuanto más inconcebible resulte la jugada, mucho mejor.

Caricatura y ampliación, pues, del cine burdo, hipertrofiado y conservador de los años ochenta, encontró el mejor reflejo de sus aspiraciones en la última entrega, una especie de Grand thef auto cinematográfico que llevaba al límite todas y cada de las características que han hecho célebre a la serie (ausencia de reglas gravitatorias, vidas ilimitadas de nuestros ídolos) y en la que su director, el maestro del terror James Wan, arreó, como gozosa novedad, un buen tortazo en la cara al insoportable humanismo que habita en el cine actual de superhéroes.

FAST & FURIOUS 8 prosigue, para deleite de los fans, la estela videoclipera, macarra y desinhibida las anteriores películas. O lo que es lo mismo: acción a raudales, diálogos y escenas sonrojantes (aquí, lo mismo se discuten temas gubernamentales mientras se entrena a un grupo de niñas que se organiza un tiroteo con bebé acoplado a uno de nuestros valientes) y niveles de masculinidad elevados al cuadrado. Hasta aquí, nada que objetar. Sin embargo, y contra todo pronóstico, traiciona la base de algunos de sus mandamientos al imprimir una estética dramática más propia de los últimos films inspirados en los tejemanejes trágicos de Nolan (precisamente, aquello que parodiaba el anterior capítulo con enorme acierto) que del espíritu desvergonzado representativo de la saga. El director F. Gary Gray, nuevo en estos menesteres automovilísticos, derrapa en ritmo y duración, tomándose demasiado en serio un argumento (vacuo e inverosímil, como no podía ser de otra manera) que imploraba, en grandes cantidades, la comicidad y los desvaríos acrobáticos y horteras visualizados por Wan en su desmadrada y plausible aventura.

FAST & FURIOUS 7 (A todo gas 7)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 3, 2015 by Gonzalo Contreras

PLACERES CULPABLES

furious 7

¿Cinta de acción deudora del cine más palomitero de la década de los ochenta? ¿La comedia más febril y desenfrenada del año? ¿O quizá la maliciosa respuesta encubierta al humanista cine de superhéroes de los tiempos que corren? Posiblemente todos estos interrogantes sean contestados con la misma respuesta: sí, sí y sí.

Después de proclamarse, por derecho propio, artífice de la renovación que tanto demandábamos los devoradores del género de terror gracias a las magistrales Insidious y The Conjuring, James Wan vuelve a dar la campanada con su incorporación a la saga más camorrista, playera y deliberadamente canalla (¡y a mucha honra!) del panorama actual. Tunea el film, séptimo de la franquicia, a su imagen y semejanza, convirtiéndolo en todo lo que prometía ser y más: un “señor” blockbuster, un Grand Thef Auto a escala mundial cargado de adrenalina y acrobáticas escenas, tan inverosímiles como desternillantes. ¿Sus armas? Una absoluta falta de complejos, desinhibición y mucha, mucha desvergüenza (en el sentido más divertido de la palabra).

furious 7La pregunta siguiente vendría a ser qué es lo que la diferencia de productos similares: precisamente, los tres ases que tiene bajo la manga el director. Wan sabe lo que quiere contar y cómo lo quiere narrar: como un niño con juguetes recién estrenados, articula un universo invadido por héroes nacionales y villanos de pura cepa en donde todo está (y debe estar) permitido. ¿Los límites? Inabarcables; ¿las vidas? Ilimitadas. Sin reglas gravitatorias ni teorías físicas, como las mejores batallas de nuestra niñez.

Por tanto, que nadie se lleve a errores; FURIOUS 7 es un divertimento declaradamente varonil, respetuoso con la máxima ecuación (esteroides a raudales más féminas voluptuosas multiplicado por toneladas de éxtasis y acción) tan excesivo en su conjunto y duración (137 minutos que pasan volando) que huele a homenaje a la serie, al subgénero en general y, especialmente, a Paul Walker, con un acto final diseñado como sentida despedida al malogrado actor; un espectáculo de total evasión, no apto para tiquismiquis ni enclenques. Es, a fin de cuentas, el último exponente de placer culpable cinematográfico.