Archivo para Eduard Fernández

TODOS LO SABEN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 11, 2018 by Gonzalo Contreras

DICEN POR AHÍ…


Si por algo destaca el cineasta Asghar Farhadi, realizador de las brillantes El viajante y Nader y Simin, Una separación, ambas galardonadas con el Oscar al mejor film de habla no inglesa, es por la habilidad que posee para delinear el carácter y la naturaleza de todos los personajes que componen la acción de sus historias, extrayendo como un vampiro sus emociones y desnudando, paulatinamente, sus secretos más ocultos e impronunciables.

En TODOS LOS SABEN, además, vuelve a demostrar su obsesión de aunar luz y oscuridad en un mismo trabajo. De primeras, y más en un director de procedencia extranjera, asombra su capacidad de reflejar, de forma pulcra y minuciosa, la esencia y las costumbres de los parajes rurales presentes en nuestro país. Reconoces en todo momento a sus gentes (fantásticos Bardem, Mínguez y Lennie), esas entradas en la villa saludando, todavía en el auto, a los vecinos que se congregan alrededor de las terrazas de verano, los gritos de bienvenida y la cercanía inmediata que se establece entre familiares distanciados por el espacio y tiempo. Un Volver menos manchego, pero inconfundiblemente ibérico.

Farhadi se toma su tiempo en sacar a la luz la cara más pesimista y sombría de su relato. Primero, reúne a sus protagonistas en una velada trufada de risas y jolgorio, describiendo, al detalle, una boda pueblerina en donde sólo se respira vida, tradición y felicidad. Como buen anfitrión, y con su habitual maestría para crear estados in crescendo de tensión y desasosiego, va tejiendo la telaraña que hará tambalear los cimientos emocionales de tan idílico escenario. Lo notas en el ambiente, en los silencios repentinos de los comensales, en esa calma seca que aparece tras la celebración nupcial.

Cuando la bomba estalla, no sólo aparece en pantalla la desesperación de una madre por recuperar lo que más quiere; también, la verdadera personalidad, lastrada por el rencor y la codicia, que habita en sus parientes más allegados. De eso habla esta estupenda y muy compleja película, de las heridas no cicatrizadas, del oscurantismo que, lamentablemente, sigue existiendo en muchos pueblos de España (un tema manoseado en múltiples ocasiones, y con óptimos resultados, por el gran Carlos Saura), de los misterios de alcoba que resucitan un pasado marcado por la infamia y el dolor. “Dicen por ahí…”.

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PERFECTOS DESCONOCIDOS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on noviembre 27, 2017 by Gonzalo Contreras

EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA

En los últimos años, el director Álex de la Iglesia ha encontrado un verdadero filón cinematográfico encerrando a sus personajes en claustrofóbicos espacios para, una vez ahí, y sin renunciar a sus consabidas dosis de mala uva, conducirles a un viaje directo a la locura y el desparrame. Quien tengas dudas que revise Mi gran noche, la demencial (en el buen sentido de la palabra) opereta protagonizada por un pletórico Raphael, en donde un grupo de infelices revivía la última noche del año en una desquiciada grabación televisiva mientras, fuera del plató, el mundo se derrumbaba víctima de un Apocalipsis sindical. Y este mismo año, con la divertidísima El bar, su mejor trabajo desde Balada triste de trompeta, volvía a encarcelar a una serie de mundanos en una tasca de Madrid, de esas que respiran el hedor a refrito en cada esquina, y los abocaba a una autodestrucción en las mismísimas cloacas de la capital. Ambas, cómo no, salpicadas de comicidad, histéricas resoluciones (apunte también recurrente del realizador) y, sobre todo, de una crítica implícita al egoísmo y la hipocresía de la sociedad del nuevo milenio.

Como tercera parte de esta especie de trilogía ficticia, marcada también por el confinamiento de sus protagonistas, nos llega PERFECTOS DESCONOCIDOS, remake de uno de esos films italianos laureados dentro de sus fronteras y totalmente desconocidos fuera de ellas. La premisa del mismo es bien sencilla: un grupo de amigos, la mayoría de nivel adquisitivo considerable, queda a cenar en casa de uno de ellos. En el refrigerio, a alguien se le ocurre un feliz juego: poner los móviles sobre la mesa y leer en voz alta los mensajes que lleguen durante la velada. Como ya habrán deducido, solo es cuestión de minutos que la fiesta, hasta ese momento guiada por la afabilidad, el buen rollo y camaradería, estalle por los aires.

Sin esconder cierto acabado teatral, pero alejándose con astucia de la compresión que otorga dicha escenografía, De la Iglesia aprovecha extraordinariamente la originalidad del planteamiento componiendo una película vibrante, áspera a la par que refinada, libre de los excesos finales que le caracterizan y punzante en sus corrosivos y desternillantes diálogos. Magnífica en la planificación de sus escenas, dirigidas con el habitual brío del cineasta, gran parte de la culpa de este triunfo, no obstante, la tiene la elección de sus intérpretes, brillantes en cada uno de sus roles, desde Eduardo Noriega (tronchante como fiel rompecorazones) pasando por Belén Rueda, Pepón Nieto o el inconmensurable Eduard Fernández. Y como no podía ser de otra manera, en este Carnage! (o Ángel exterminador, si lo prefieren), posiblemente la mejor comedia de la temporada, persiste una brutal parábola sobre la miseria humana y la dependencia actual hacia las nuevas tecnologías. Llevada al límite, sí, pero narrada con pasmosa e hilarante credibilidad.

1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on diciembre 1, 2016 by Gonzalo Contreras

LOS HÉROES OLVIDADOS

1898

Símbolo del espíritu propagandístico de postguerra, Los últimos de Filipinas, dirigida en 1945 por Antonio Román, todo un experto en el cine bélico de la época, pasó a engrosar la lista de producciones fabricadas por el Régimen como forma de exaltar los valores puramente españolistas (declarándola, incluso, de interés nacional) a pesar de que, en el fondo, su trama, entre lo insólito y patético, demandaba un tratamiento mucho más crítico con los sentimientos patrióticos finalmente reflejados: la historia verídica de un grupo de soldados, la mayoría campesinos y agricultores sin experiencia en batalla, que lucharon en pésimas condiciones protegiendo el último resquicio de nuestro Imperio (una especie de Álamo perdido en tierras filipinas) ignorando que los mandamases, los considerados por la historia como ejemplo de dignidad y principios, negociaban, en tierra firme y provistos de honores, la venta del territorio por un irrisorio precio a Estados Unidos.

1899Más cercana a los documentos oficiales que la muy respetable primera versión, 1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS describe con gran acierto el estallido, en pleno lugar de origen, de las inquietudes y sentimientos de decepción y desarraigo derivados del desastre colonial, posteriormente traslados a unas metrópolis hastiadas de sus gobernantes y recogidos en lúcidos libretos por la Generación del 98. Magníficamente escenificada (atención a los planos aéreos y cenitales) y realizada por un director cultivado en la pequeña pantalla pero capaz de sortear, en su primera película, el temido hedor a telefilm de ocasión, su hábil manipulación de los elementos nostálgicos (la presencia de la canción Yo te diré, en la original protagonista de uno de los momentos más bellos del film; aquí, utilizada como forma de desgaste psicológico de las tropas) y el inmejorable duelo interpretativo entre las generaciones consolidadas y el nuevo plantel de actores, encabezado por un impresionante Álvaro Cervantes (el gran descubrimiento de la cinta), sobresalen en esta notable aventura a la antigua usanza, espejo de una realidad cuyos elementos más desmitificadores sobrevuelan, todavía hoy, en nuestra cada vez más dividida sociedad.

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on septiembre 22, 2016 by Gonzalo Contreras

HISTORIA DE UNA MENTIRA

Hombre

Espía a la antigua usanza, de gabardina impoluta, gafas de sol perennes y cigarrillo en los labios, por pose o vicio, Francisco Paesa pasará a los anales por robar a Luis Roldán el protagonismo, en todos los sentidos, de su infame historia. Pieza clave de los servicios secretos españoles allá por finales de los ochenta, resentido con un Gobierno que le había echado a patadas en sus horas más bajas, encontró en la figura del ex director de la guardia civil un inesperado balón de oxigeno que aliviaría sus dos ambiciones más inmediatas: volver a acumular la fortuna de antaño y ejecutar una venganza contra el sistema que le había traicionado (ríete tú de los desvaríos confabuladores de John le Carré). La crónica de sus hazañas adopta el formato de celuloide gracias a EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS, soberbia aproximación a la figura de este mago de la manipulación y la apariencia. Dirige Alberto Rodríguez, sinónimo desde hace ya varios años de solvencia y calidad.

Hombre mil carasDespués de descubrirnos la cara oscura que se escondía tras los cánticos y rebujitos de la Expo del 92 en Grupo 7 y la insólita América profunda que habitaba a orillas de las marismas del Guadalquivir en esa obra maestra titulada La isla mínima, Rodríguez, empeñado en escarbar en los cimientos desgastados de nuestra democracia, cierra con este largometraje su particular trilogía sobre la historia negra de España. La actual, criada supuestamente bajo los estandartes de la libertad y la honradez. Y lo hace, nuevamente, con una personalidad desbordante, ingenio y credibilidad. Añadiendo buenas dosis de farsa a la opereta, el director juega a su antojo con los sucesos descritos haciendo que estos brillen en pantalla, apoyándose en un, como siempre, magistral elenco interpretativo (desde Eduard Fernández, portentoso y metódico, pasando por un excepcional Carlos Santos, capaz de humanizar a un pieza como El Algarrobo) y en un estilo narrativo y visual que recuerda, y mucho, al mejor thriller argentino coetáneo (la picaresca tiene acento español).

FELICES 140

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on abril 9, 2015 by Gonzalo Contreras

REENCUENTRO

felices 140

Una preciosa villa próxima al mar, los mejores manjares para el paladar y una selección de los vinos más señoriales. Con estos ingredientes, desde luego apetecibles, y aprovechando su recién inaugurada cuarentena, Elia (Maribel Verdú) tiene pensado disfrutar un fin de semana con sus amigos más allegados. Una cálida música durante los créditos iniciales nos hace percibir que serán unos días inolvidables de reencuentros, anécdotas y confidencias; un tiempo, si todo sale según lo planeado, para recuperar incluso amores de antaño, de esos que marcaron toda una vida.

felices 140FELICES 140 rescata, en estos primeros minutos, la nostalgia y la devastadora sensación del paso de los años que desprendían obras como la extraordinaria Reencuentro de Lawrence Kasdan, y todavía más cuando la infelicidad del grupo empieza a manifestarse, dejando al raso el “gran escalofrío” (título original del film de Kasdan) que recorre los cuerpos de cada uno de los personajes ante las deudas, desencantos y frustraciones resultado de decisiones equivocadas. Pero su directora, Gracia Querejeta, prefiere dar un paso más allá. No se conforma con pintar al óleo el típico mural sobre segundas oportunidades y causas perdidas; reserva, para el segundo tercio, el verdadero sentido de su maquiavélica (y excitante) propuesta, tejiendo un cambio de rumbo mucho más original y atrayente. La evocación que marcaba los pasos del film y la compasión despertada por los participantes de esta historia desaparecen; en su lugar, la codicia, el egoísmo y la envidia se convierten en los nuevos protagonistas. Un factor sorpresa tan abrupto como arriesgado, brillantemente rematado y adosado al primer tramo de película.

La realizadora de la excelente El último viaje de Robert Rylands vuelve a sacar el máximo jugo a su elenco interpretativo, demostrando, una vez más, ser una de las cineastas que mejor comprende y dirige a sus actores. Con grandes dosis de cinismo y humor negro, marca de la casa, ha compuesto una cinta elogiable, cruda y crispante; una ácida reflexión sobre la mezquindad presente en el terreno más insospechado, de esas que se saborean aún más con el paso de los días.

EL NIÑO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , on agosto 29, 2014 by Gonzalo Contreras

CONTRA EL IMPERIO DE LA DROGA

el niño

En 2009, el director Daniel Monzón sorprendía a propios y extraños con una de las mejores películas de la última hornada del cine español, la estupenda Celda 211. Se trataba de un trepidante thriller dirigido con impecable pulso narrativo, en donde veracidad y espectáculo se estrechaban fuertemente la mano dando como resultado un producto de una elogiable solidez, técnica y formal.
Su nuevo proyecto, la cinta que nos ocupa, tiene como principal virtud aspirar a la maestría que encumbrara su anterior trabajo, contando para ello con parte del antiguo equipo artístico.

el niño 2Lo mejor de EL NIÑO son, sin duda, los primeros cuarenta minutos. Momentos cargados de puro nervio, magníficamente rodados y de una factura técnica digna de los grandes estudios cinematográficos. Las sensaciones, ya se imaginarán, se tornan esperanzadoras para un público absorto ante el monumental despliegue. No obstante, es comenzar la historia del personaje que da título al film y la sombra de la irregularidad entra en juego con feroz malicia. Más que pertenecer a la intriga policial, Monzón desglosa los orígenes del joven narcotraficante como si fuera una película aparte, filmándolos con nítido detalle e incluyendo capítulos estirados e innecesariamente explícitos (la trama romántica, cursi y pelín repelente), dando lugar a una duración desmesurada en relación al argumento base y eclipsando en demasía la detectivesca, mucho más atrayente.

Por suerte, las escenas acuáticas, consuelo de la artillería demandada desde el prodigioso comienzo (incluyendo una persecución nocturna que entrará, por méritos propios, entre las grandes de nuestro cine) y la presencia impecable de Luis Tosar y Eduard Fernández (qué presencia la de este actor, digna de los más respetables) otorgan un plus de valor a una cinta con unos propósitos tan admirables que merecen ser reconocidos, aunque en lo práctico estén lejos, muy lejos, de ser memorables.