Archivo para Eva Green

BASADA EN HECHOS REALES

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on mayo 31, 2018 by Gonzalo Contreras

LA MUSA

Desde sus primeras piezas polacas, pasando por la imprescindible trilogía de los apartamentos (Repulsión, La semilla del diablo y El quimérico inquilino, en orden ascendente en calidad) hasta llegar a sus coqueteos con el mejor cine erótico de los noventa (la morbosa y sugerente Lunas de hiel) y teatral (La venus de las pieles), el director Roman Polanski ha sabido sintetizar en toda su excelsa obra un universo propio cargado de simbolismos y juegos de espejos en donde la sugerencia (y, por ende, la elegancia), casi siempre mucho más sobrecogedora que la evidencia, se ha alzado como bandera oficial de su personalidad fílmica. El formato cambia, sus historias varían según el género, pero en casi todas ellas, en las mejores, se contemplan los mismos intereses, encabezados por la fatalidad, la ambigüedad moral de sus personajes y, sobre todo, la necesidad casi enfermiza de plasmar, desde la óptica del paroxismo, los límites de nuestra propia locura.

La retorcida y complejísima BASADA EN HECHOS REALES no es una excepción. Delphine, una mujer atrapada en las mieles del éxito, más terapeuta que escritora para sus fieles lectores, se enfrenta al síndrome de la página en blanco. Su mayor deseo es cristalizar sobre el papel su obra maestra, aquella que habita en los recovecos más oscuros de su pasado, pero el terror de enfrentarse a los fantasmas de antaño es más poderoso que la inspiración. Un día, aparece en su vida Ella, una enigmática admiradora con la que establecerá un fuerte vínculo emocional. En ella canalizará sus miedos, sus dudas, su frustración. Y en ese proceso supuestamente rehabilitador, paralelo al progresivo dominio físico e intelectual ejercido por tan atípica musa (¿o será al revés?), las palabras empezarán a brotar en la mente de la novelista.

Apoyándose en las magnéticas caracterizaciones de Emmanuelle Seigner y Eva Green, una femme fatale cuya sobreactuación incentiva la atmósfera malsana del film, Polanski dirige con mano de hierro este brillante relato esquivando la sombra de los artificios, los finales sorpresa y las malas prácticas aprendidas de realizadores como Shyamalan (de hecho, no duda en exhibir las cartas desde los primeros minutos) y haciendo uso de sus consabidas obsesiones, narrativas y formales: por un lado, el empleo de una estructura de naturaleza circular (si en La semilla del diablo empezábamos y acabábamos en los exteriores del edificio Dakota aquí ocurre lo propio en sendas firmas de libros) y de una estética de corte tradicional, descarada en sus referencias cinéfilas (de Misery a ¿Qué fue de Baby Jane?); por otro, su apego a las metáforas (el sótano, impregnado de matarratas, como descenso a los infiernos de nuestra heroína) y al pilar universal sobre el que se sustenta gran parte de su trayectoria: la transposición de la realidad palpable y la fantasía de índole esquizofrénica. Nada en esta película está injustificado, todo en ella rebosa inteligencia, oficio y calidad.

Recibida tibiamente en el Festival de Cannes de 2017, el tiempo será el encargado de poner en su sitio las virtudes de este extraordinario film. Lo mismo le ocurrió al cineasta polaco con otra pieza suya rodada en Francia. Se titulaba El quimérico inquilino, película que, por cierto, comparte algún que otro atributo con esta producción. Y a día de hoy es una obra maestra incontestable.

Anuncios

EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on septiembre 30, 2016 by Gonzalo Contreras

EL BUCLE DE LOS NIÑOS PERDIDOS

miss

En estos tiempos convulsos, en los que resulta tan sencillo criticar el prestigio de un gigante como Tim Burton, verdaderamente anclado en un bucle de sabrosas ideas pero fallidos productos, no está de más recordar su indiscutible trono como mayor ilusionista cinematográfico de finales del siglo pasado. Creador de un universo propio, dominado por el expresionismo alemán y la subcultura gótica y poblado por seres heridos, atrapados bajo máscaras inspiradas en el monstruo de Mary Shelley (la mayoría álter ego del propio director), su capacidad de fabulación ha derivado en algunas de las fantasías más recordadas de las décadas de los ochenta y noventa.

Sus inolvidables Batman, Bitelchús y Mars Attacks! dan buena cuenta de ello. Y aunque a sus detractores les produzca urticaria esta afirmación, incluso ha dejado su firma en un buen puñado de obras maestras, tales como Ed Wood, Big Fish, Eduardo Manostijeras y Sleepy Hollow (sí, Sleepy Hollow). Desgraciadamente, su llama creativa parece haberse apagado con el nuevo milenio. Ya sea por una ambición desmedida (Alicia en el país de las Maravillas), cierto estancamiento creativo (la desconcertante Big Eyes) o repetición de esquemas (Frankenweenie), el otrora enfant terrible de Hollywood no acaba de rematar unos proyectos de encargo, aparentemente, óptimos para cobrar vida audiovisual según sus cánones peterpanianos.

Miss PeregrineAl igual que sus trabajos menos aplaudidos, EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES es un continuo quiero y no puedo. A Burton le ha salido una película extraña, desigual. Con atmósfera, pero vacía de sorpresas; con potencial, pero sin la consistencia de sus mejores relatos. Los que han leído la novela, me dicen que el director ha rehecho las últimas páginas en beneficio de su personal estilo. Curiosamente, le identifico más en el primer tramo de cinta que en el desenlace, sujeto a las tácticas abusivas del CGI y al show de un Samuel L. Jackson totalmente desatado. Al final, ni me atrapa tanto viaje en el tiempo, camuflaje de severos agujeros de guión, ni empatizo con una historia de amor que nunca llega a poseer la lírica requerida, directamente porque los inexpresivos Asa Butterfield y Elle Purnell impiden que te creas su romance.

No obstante, y esto gustará a los seguidores más entusiastas de Burton, es la primera vez en muchos años (quizá, desde la infravalorada Sweeney Todd) que su magia sale a flote. Con cuentagotas, eso sí. Secuencias como la del barco hundido o la estampa de la joven flotando cual cometa en el aire (tan Big Fish) dejan constancia de que el corazón del cineasta sigue palpitando, en letargo, a la espera de un proyecto capaz de reunir la solidez de antaño con sus más geniales excentricidades.

300, EL ORIGEN DE UN IMPERIO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , on marzo 7, 2014 by Gonzalo Contreras

ELEGIDOS PARA LA GLORIA

300

Han pasado ocho años desde que el realizador Zack Snyder, ahora metido de lleno entre capas y disfraces de superhéroes, dirigiera un divertídisimo y salvaje blockbuster de asombrosa factura técnica titulado 300. La cinta arrasó en taquilla y se convirtió, al instante, en un clásico de culto para innumerables aficionados (sobre todo, devotos de la brillante mente de Frank Miller).

Con cambio de director pero sin dejar de lado la estética implantada se presenta El Origen de un imperio, secuela con aires de spin off en donde el carismático Leónidas (un “desaparecido” Gerald Butler) cede el protagonismo al general griego Temístocles (Sullivan Stapleton). Aunque, siendo francos, quien realmente asume el control del show es la villana de la función, una bestial (en todos los sentidos) Eva Green capaz de descuartizar de un plumazo al más fiero de los guerreros.

300 2Y si la original sirvió de inspiración a la célebre serie Spartacus, parece como si los excesos incorporados de la misma hubieran servido de influencia en esta nueva aventura. Hemoglobina a borbotones, miembros desmembrados, órganos de la vista increíblemente desarrollados y batallas imposibles con caballos saltando de barco en barco integran una cinta libre de complejos, entretenidísima, un espectáculo cuya adaptación al 3D potencia la sensación brutal de muerte y carnicería que encumbrara al original. Y como de combate no sólo vive el guerrero, el placer viene de la mano de la antiheroína Green con el líder de las tropas griegas en una escena que, imagino, muchos llevarán a los altares. Del Olimpo, por supuesto.