Archivo para Frances McDormand

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on enero 9, 2018 by Gonzalo Contreras

SIN PERDÓN

Con tan solo dos películas en su haber, las muy aceptables Escondidos en Brujas y Siete psicópatas, el director Martin McDonagh ha dejado patente que la previsibilidad y los estereotipos son unas características inviables en las historias que plasma en pantalla. Dotado de un talento innato para atraer la atención del espectador a través de relatos que van in crescendo a medida que los minutos avanzan en el reloj, su habilidad de mezclar géneros y aunar en un mismo largometraje humor negro, ramilletes del suspense más visceral (y, si se quiere, crepuscular) y la violencia más explícita y juguetona, propia de la herencia otorgada por Tarantino, quedaba expuesta en unos libretos cargados de una originalidad que, si bien no alcanzaban cotas de grandeza, sí atestiguaban que, en no mucho tiempo, engendraría una obra capaz de reflejar, en todo su esplendor, su probado dominio del lenguaje audiovisual.

Y aquí la tenemos. Efectivamente, podríamos pasar a desglosar la cantidad de aciertos, intrínsecos y externos, que posee su nuevo trabajo, la sensacional TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS, pero hay uno que sobrepasa todos los esquemas estipulados: un guion que roza la perfección narrativa. Empapándose de los grandes clásicos del western, del estilo bravío de Ford, de la majestuosidad de las líneas expositivas de Hawks, McDonagh nos sitúa en uno de esos pueblos estadounidenses aislados del mundo moderno en donde nunca pasa nada y, cuando pasa, nadie sabe cómo resolver el problema. En semejante lugar, dominado por el racismo encubierto de los conciudadanos y la propia ley, una mujer cuya hija ha sido salvajemente asesinada clamará justicia y venganza ante el sheriff del condado, un hombre de buen corazón pero de estrategias metodológicas bastante cuestionables, sacando a relucir la putrefacción y las viejas rencillas que habitan en el sistema local.

Tanto Frances McDormand, espléndida como madre devastada por la tragedia, sola ante el peligro en un territorio controlado por la rudeza de los hombres, como Sam Rockwell, despreciable compañero de fatigas del jefe de policía con opciones de redención, aprovechan al máximo este fascinante viaje por los recovecos y el analfabetismo latente de la América profunda, deudor de la vena cínica, macabra y desternillante del mejor cine de los hermanos Coen y marcado por unas secuencias y diálogos (el monólogo de McDormand ante el párroco del pueblo, la escena en la comisaría en la que destapa su coraza y estalla la humanidad que todavía habita en ella) que serán estudiados, en pocos años, en las mejores escuelas cinematográficas.

¡AVE, CÉSAR!

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 19, 2016 by Gonzalo Contreras

LOS QUE VAN A ACTUAR TE SALUDAN

ave cesar 2

La afilada e incisiva pluma de los hermanos Coen no deja títere con cabeza. Después de recorrer los senderos de la derrota a través del cantante de folk Llewyn Davis, le toca el turno al Hollywood de la época dorada en ¡AVE, CÉSAR!, su última película. Monumento al star system actual, es, a veces, una divertida sátira de los entresijos de los Estudios; otras, un sorprendente y muy apreciable homenaje al cine clásico. Independientemente, ambas vertientes tienen alma, peso, están dirigidas con gusto y con la genialidad propia de sus directores. El problema aparece cuando las dos partes se amoldan formando un todo. Extrañamente, el film no acaba de encontrar un equilibrio narrativo entre crítica y evocación, resultando mucho más apreciable como sucesión de sketchs que como largometraje en sí.

ave cesarNo obstante, no nos pongamos quisquillosos: si bien podríamos considerarla una película fallida, la cantidad de momentos gloriosos que nos regala gracias a su mala baba y comicidad hacen de ella un entretenimiento de lo más gozoso. De hecho, se me ocurren varias razones por las cuales tenerla muy en cuenta: la primera, convertir la figura del productor cinematográfico en un samaritano protector de sus estrellas y buscador del karma que devuelva, a golpe de talón, la paz a la Fábrica de sueños; la segunda, la increíble vis cómica del guión (el episodio del vaquero a lo “John Wayne” metido a galán de etiqueta es antológico, así como el de los guionistas comunistas con ínfulas capitalistas); y, por último, la postal coral tan brillante que hace de aquellos años. Las referencias a personalidades del medio, sin nombres registrados pero reconocibles, es alargada: Gene Kelly, Robert Taylor versión Quo Vadis?, una perversa Esther Williams e incluso la malévola columnista Hedda Hopper, toda una eminencia de la época, son algunas de las glamourosas estrellas que se pasean delante de cámara. Poner nombre a tanto rostro, eso sí, será un placer limitado a los espectadores más cinéfilos.

EL VIAJE DE ARLO (The good dinosaur)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on noviembre 24, 2015 by Gonzalo Contreras

REINVENTADO LA (PRE)HISTORIA

el viaje arlo

La mayor enemiga de la productora Pixar es, chocantemente, la propia Pixar. Con tan sólo veinte años enfrascada en el largo cinematográfico, nos ha dado algunas de las piezas más inspiradas, lúcidas y conmovedoras del cine contemporáneo, regalando a la mítica factoría Disney, mano inseparable desde sus inicios, una segunda y muy rentable juventud. Con semejante panorama, dominado por juguetes vivientes, ancianos con espíritus intrépidos y monstruos ocultos en los armarios de los más pequeños, es normal que ante una película menor (que no desdeñable) de la multimillonaria compañía el espectador sienta una sensación agridulce, de tibia decepción.

El viaje de ArloLa influencia de grandes éxitos como Buscando a Nemo, en cuanto a estructura se refiere, y sobretodo la excepcional El rey León, con escenas casi calcadas de la misma, sustituyendo estrellas en la noche por luciérnagas y leones en el firmamento por apariciones espectrales, se masca en EL VIAJE DE ARLO, una producción que trata de anudar, como ya ocurriera con Brave o la taquillera Frozen, el hechizante universo de ambas casas. El problema es que, cuando quiere recuperar la esencia Disney, peca de cierto exceso de glucosa, y cuando hace lo propio con Pixar, nunca llega a atrapar la maestría de anteriores proyectos.

Esto no quiere decir que durante la travesía del simpático brontosaurio protagonista y el pequeño homínido, lo mejor de la película, no encontremos momentos de buen cine (la explicación mutua de lo que significa la familia) ni alucinemos con su abrumadora factura técnica, de una perfección visual que hace que te plantees si realmente está elaborada por ordenador. Pero hay cosas que fallan demasiado, como la falta de garra de los personajes secundarios, aquí salidos de tono, poco definidos y un tanto perturbadores (el triceratops con problemas psicológicos), o la exagerada humanización de los dinosaurios, ganaderos y expertos agrícolas. La irregularidad narrativa y el deja vù entran en juego, y una pregunta sobrevuela en el ambiente: qué habría sido de esta animación si se hubiera dejado invadir por el cine silente.

Eso sí, los infantes de la casa, los críticos que más derecho tienen a opinar en este tipo de historias, estarán encantados. Al fin y al cabo esta película está hecha por y para ellos, y cumple de sobra con el entretenimiento que buscan en las salas: es tierna, emotiva y posee un bonito mensaje de superación. La ausencia de la verdadera magia Pixar es otra historia.