Archivo para Geoffrey Rush

PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on mayo 22, 2017 by Gonzalo Contreras

EN AGUAS INESTABLES

Contra todo pronóstico, una epopeya de piratas y bucaneros, cuyo origen argumental nacía (agárrense) de una barraca de feria de Disneyworld, se convirtió, por derecho propio, en el gran éxito estival de 2003. Se titulaba Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. La brillante conexión de elementos narrativos, fusionando el homenaje al cine clásico de aventuras más familiar (algo que intentó atrapar, sin éxito, Roman Polanski en su fallida Piratas) con aspectos de rango sobrenatural, su frenético ritmo, marca del director Gore Verbinski, y un Johnny Depp en su salsa (fue, justamente, nominado al Oscar por su caracterización de Jack Sparrow) obraron el milagro y transformaron esta historia ridícula sobre papel en un espectáculo extraordinario, directo al corazón de nuestro niño interior, tanto que marcó a toda una generación de chavales e impulsó, cómo no, la pertinente sucesión de innecesarias secuelas.

Las dos primeras, prolongación de la trama original, de irrecordables sobrenombres y excelsa duración, incidían en la vertiente mastodóntica y circense de la original con sus correspondientes pros (montaje trepidante, carisma de personajes ya reconocibles por el público) y contras (falta total de lógica interna). La ya penúltima, en cambio, supuso uno de los despropósitos más sangrantes que se recuerdan en la industria actual, tan terriblemente mal resuelta que parecía que, con ella, habría llegado el punto final de la saga. Pero sus cifras en taquilla eran demasiado golosas como para dar carpetazo a tan apreciado manjar.

Una de las cosas más positivas que se puede decir de PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR es que sí, para regocijo de los fans, esta quinta entrega de la multimillonaria fórmula es más potable que la funesta e inconexa aventura coprotagonizada por Penélope Cruz. De hecho, y aquí radica su acierto más visible, retoma no sólo la trama de la trilogía inicial, sino también su espíritu fanfarrón, veraniego y declaradamente nostálgico y bonachón. Eso sí, también posee las deficiencias propias de un esquema vilmente explotado. Redundante en su esquema, con momentos y diálogos capaces de sonrojar al espectador menos exigente (el cameo de Paul McCartney, la inenarrable escena de la boda, la necesidad de atribuir aventuras irrisorias a célebres personajes históricos), la película, ausente de cualquier sugestiva sorpresa, parece como si se hubiera ido inventando sobre la marcha. Pero si hay algo que resulta asombroso, y no precisamente en el buen sentido, es comprobar cómo lo mejor de la primera parte es, aquí, el detalle más irritante. Me refiero a la insufrible interpretación del mismísimo Depp, en otros tiempos actor capaz de dotar a sus personajes de una inquietante y cautivadora personalidad, hoy fiel reflejo en pantalla de los excesos (internos y extracinematográficos) y el encasillamiento interpretativo.

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LA LADRONA DE LIBROS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , on enero 8, 2014 by Gonzalo Contreras

EL PODER DE LA PALABRA

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Primero y ante todo; a pesar de ser líder de ventas a escala planetaria y uno de los best-sellers más aplaudidos de los últimos años debo reconocer que no he leído el libro que da título y forma a la cinta que nos ocupa. Incluso, pecando de ignorante, desconocía su existencia hasta hace apenas unos meses (coincidiendo con la adaptación cinematográfica).
No obstante, algo me dice que el material bruto es de una calidad formidable. No por el resultado del film, tedioso y bastante pesado, sino por la emotiva historia que se vislumbra en un irregular conjunto que no acaba de cuajar.

la ladrona de libros 2El caso de LA LADRONA DE LIBROS no es nuevo. Es más, diría que es un ejemplo más que conocido. Un título de renombre, grandes actores, cuidada ambientación y la siempre peligrosa fidelidad extrema al relato original.
Con estos ingredientes, ¿qué podría fallar? Puede que me equivoque, pero uno tiene la sensación de que se ha cuidado al milímetro todos los aspectos salvo el más importante: el corazón y alma de la propia novela. Asistimos a un drama considerable, pero no hay emoción. Ni calado, en unos personajes limpios destinados a encandilar y sacarnos, dicho sea de paso, más de una lágrima con el patetismo de algunas de sus acciones (como en todo éxito, a veces inexplicable, de ciertos best-sellers, véase El niño del pijama de rayas).

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El director se desvive por desarrollar los numerosos frentes expuestos en la obra sin llegar a rematar ninguno de manera notable, derivando en un collage de, probablemente, los mejores momentos de la misma. Un ejemplo lo tenemos en el tétrico narrador de la historia. Lo que en la novela, me aseguran, constituye una característica apasionante, aquí aparece y desaparece como de la nada, resultando totalmente prescindible a pesar de algunas punzantes frases.

Una admirable partitura del enorme John Williams y los siempre impecables Geoffrey Rush y Emily Watson otorgan un plus de prestigio al producto final, curioso para los seguidores de tan aclamada obra y perfecto para incitar a nuevos lectores a descubrir, insisto, un relato cuanto menos prometedor.