Archivos para Helen Mirren

FAST & FURIOUS 8

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on abril 13, 2017 by Gonzalo Contreras

A MEDIO GAS

Espectáculo del sinsentido, de la desmesura, de la testosterona más rancia y, a la vez, más descacharrante y adictiva, A todo gas (o Fast & furious, según prefieran) se ha convertido, por méritos propios, en la cúspide de esa nueva corriente milenaria conocida con el término de placer culpable, encontrando cobijo, incluso, entre los cinéfilos más reacios a estos desparrames. ¿La razón? Su absoluta falta de prejuicios, así como su honestidad a la hora de articular un universo de héroes fornidos y villanos sin escrúpulos en donde toda acción heroica, sea cual sea su naturaleza indómita (ajustar el itinerario de un misil con un golpe de talón, escapar en pleno hielo ártico de un submarino con los últimos prototipos de automóvil), está (y debe estar) permitida. Y cuanto más inconcebible resulte la jugada, mucho mejor.

Caricatura y ampliación, pues, del cine burdo, hipertrofiado y conservador de los años ochenta, encontró el mejor reflejo de sus aspiraciones en la última entrega, una especie de Grand thef auto cinematográfico que llevaba al límite todas y cada de las características que han hecho célebre a la serie (ausencia de reglas gravitatorias, vidas ilimitadas de nuestros ídolos) y en la que su director, el maestro del terror James Wan, arreó, como gozosa novedad, un buen tortazo en la cara al insoportable humanismo que habita en el cine actual de superhéroes.

FAST & FURIOUS 8 prosigue, para deleite de los fans, la estela videoclipera, macarra y desinhibida las anteriores películas. O lo que es lo mismo: acción a raudales, diálogos y escenas sonrojantes (aquí, lo mismo se discuten temas gubernamentales mientras se entrena a un grupo de niñas que se organiza un tiroteo con bebé acoplado a uno de nuestros valientes) y niveles de masculinidad elevados al cuadrado. Hasta aquí, nada que objetar. Sin embargo, y contra todo pronóstico, traiciona la base de algunos de sus mandamientos al imprimir una estética dramática más propia de los últimos films inspirados en los tejemanejes trágicos de Nolan (precisamente, aquello que parodiaba el anterior capítulo con enorme acierto) que del espíritu desvergonzado representativo de la saga. El director F. Gary Gray, nuevo en estos menesteres automovilísticos, derrapa en ritmo y duración, tomándose demasiado en serio un argumento (vacuo e inverosímil, como no podía ser de otra manera) que imploraba, en grandes cantidades, la comicidad y los desvaríos acrobáticos y horteras visualizados por Wan en su desmadrada y plausible aventura.

ESPÍAS DESDE EL CIELO (Eye in the sky)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on mayo 11, 2016 by Gonzalo Contreras

EL OJO QUE TODO LO VE

espias

Si algo puso de manifiesto la Guerra Fría fue que las contiendas, entendidas como una procesión de trincheras y enfrentamientos cuerpo a cuerpo, tenían sus días contados, al menos para las grandes naciones del mundo. A día de hoy, gracias a la evolución de las tecnologías, casi siempre necesarias, a veces mortíferas, el combate bélico puede efectuarse a kilómetros de distancia desde la comodidad que ofrecen los despachos de las instituciones públicas mientras uno se deleita con un buen café y sabrosas pastas. Incluso, si algún mandamás se descuida, le puede pillar en mitad de un partido de ping-pong o (en peores circunstancias) siendo víctima de un cólico digestivo sin que ello suponga un problema severo en la toma de decisiones. Así lo demuestra la, digámoslo ya, excepcional ESPÍAS DESDE EL CIELO, última realización del director Gavin Hood y trabajo póstumo del inolvidable Alan Rickman. Eso sí, pese a la originalidad de su propuesta, las conclusiones poco difieren de las mostradas años atrás (y en el contexto de otros frentes) por cineastas de la talla de Kubrick o Fuller: al final, las altas esferas, utilizando a su antojo el sistema burocrático, se lavan las manos mientras otros, los novatos, las peones de turno, se encargan de apretar el botón rojo ejecutor. Los tiempos cambian, no así los estamentos jerárquicos.

espias 2Lejos de decorar la película (en sus mejores momentos, dotada de cierto aire escénico) con lazos moralizadores, Hood prefiere centrarse en el espectáculo más vibrante y efectivo, dejando el debate ético, tan enriquecedor como espeluznante, en manos de los propios espectadores. Lástima que los últimos cinco minutos y las imágenes de fondo de los créditos finales se dejen llevar por el maniqueísmo y la parcialidad que tan brillantemente estaba sorteando. No obstante, este traspié es un mal menor dentro de un entretenimiento apasionante y adictivo, lleno de garra, emoción, trufado de frases reveladoras (“las revoluciones se alimentan de Youtube”) e interpretado de forma impecable por unos inmensos Helen Mirren y el mencionado Rickman, en un papel a la altura de su porte y genio. Cuánto vamos a echarte de menos, querido profesor.

TRUMBO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 28, 2016 by Gonzalo Contreras

A LA CAZA DEL COMUNISTA

trumbo

Su profesión de guionista le relegó a un segundo plano fuera del ámbito cinematográfico, permaneciendo siempre a la sombra de aquéllos que dirigían sus historias; su comunismo declarado le catapultó a la primera línea de trincheras. Ya fuera desde su despacho o la bañera de su casa, siempre con un cigarrillo en la boca inundando la habitación de un incesante humo y rodeado de un vaso con whisky, colillas y pastillas para mantenerse despierto, Dalton Trumbo puso letra a algunos de los libretos más relevantes de la historia del cine americano, muchos de ellos objeto de estudio en escuelas audiovisuales de medio mundo, mostrando un dominio abrasador en cualquiera de los géneros que trató. Vacaciones en Roma, Espartaco, El último atardecer o Papillon son sólo un pequeño aperitivo de su legado. Incluso, se atrevió a ponerse detrás de las cámaras adaptando su novela Johnny cogió su fusil, reconocida como una obra maestra desde el momento de su concepción. Fue el único film que realizó. Como Charles Laughton con La noche del cazador. Como Marlon Brando y su Rostro impenetrable. Como los grandes genios.

Trumbo 2Vivió las mieles del éxito, pero también la persecución más canalla e injustificada. Víctima de la cacería emprendida por la Alianza Cinematográfica para la Preservación de los Ideales Americanos y máximo representante de la caza de brujas del senador McCarthy, jamás abandonó su inseparable máquina de escribir, ni siquiera cuando pasó a formar parte de la lista negra de Hollywood al negarse a declarar ante el Comité de Actividades Estadounidenses. El largometraje de Jay Roach, TRUMBO, repasa los años más oscuros del escritor (y, dicho sea de paso, de la Meca del Cine) con soltura y un toque cómico, marca de la casa del director, acorde con la carga crítica implícita en la película. Y aunque no llega a la categoría de memorable, rozando en más de un momento el temido formato televisivo (sobre todo cuando decide prestar atención a la edulcorada trama familiar), sí se impone a la mayoría de biopics gracias al apasionante contexto histórico que rodea al personaje y a las interpretaciones de Bryan Cranston, impecable en el papel del escritor, y una Helen Mirren fantástica como lengua viperina del papel cuché. Pero, por encima de todo, sobrevive en su sincera exaltación del la creación como máxima expresión del artista, visible en el maravilloso plano en el que Cranston, con lágrimas en los ojos y exacerbada emoción, presencia su nombre en los créditos iniciales de la mítica Espartaco.