Archivo para Javier Bardem

TODOS LO SABEN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 11, 2018 by Gonzalo Contreras

DICEN POR AHÍ…


Si por algo destaca el cineasta Asghar Farhadi, realizador de las brillantes El viajante y Nader y Simin, Una separación, ambas galardonadas con el Oscar al mejor film de habla no inglesa, es por la habilidad que posee para delinear el carácter y la naturaleza de todos los personajes que componen la acción de sus historias, extrayendo como un vampiro sus emociones y desnudando, paulatinamente, sus secretos más ocultos e impronunciables.

En TODOS LOS SABEN, además, vuelve a demostrar su obsesión de aunar luz y oscuridad en un mismo trabajo. De primeras, y más en un director de procedencia extranjera, asombra su capacidad de reflejar, de forma pulcra y minuciosa, la esencia y las costumbres de los parajes rurales presentes en nuestro país. Reconoces en todo momento a sus gentes (fantásticos Bardem, Mínguez y Lennie), esas entradas en la villa saludando, todavía en el auto, a los vecinos que se congregan alrededor de las terrazas de verano, los gritos de bienvenida y la cercanía inmediata que se establece entre familiares distanciados por el espacio y tiempo. Un Volver menos manchego, pero inconfundiblemente ibérico.

Farhadi se toma su tiempo en sacar a la luz la cara más pesimista y sombría de su relato. Primero, reúne a sus protagonistas en una velada trufada de risas y jolgorio, describiendo, al detalle, una boda pueblerina en donde sólo se respira vida, tradición y felicidad. Como buen anfitrión, y con su habitual maestría para crear estados in crescendo de tensión y desasosiego, va tejiendo la telaraña que hará tambalear los cimientos emocionales de tan idílico escenario. Lo notas en el ambiente, en los silencios repentinos de los comensales, en esa calma seca que aparece tras la celebración nupcial.

Cuando la bomba estalla, no sólo aparece en pantalla la desesperación de una madre por recuperar lo que más quiere; también, la verdadera personalidad, lastrada por el rencor y la codicia, que habita en sus parientes más allegados. De eso habla esta estupenda y muy compleja película, de las heridas no cicatrizadas, del oscurantismo que, lamentablemente, sigue existiendo en muchos pueblos de España (un tema manoseado en múltiples ocasiones, y con óptimos resultados, por el gran Carlos Saura), de los misterios de alcoba que resucitan un pasado marcado por la infamia y el dolor. “Dicen por ahí…”.

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MOTHER!

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on septiembre 26, 2017 by Gonzalo Contreras

PALABRA DE ARONOFSKY

Hay películas que han nacido para romper cualquier tipo de esquema cinematográfico previamente definido, poniendo patas arriba todo aquello que creías haber visto, escuchado y experimentado hasta entonces en los límites de la gran pantalla. Tan bestiales, tan puramente intensas, tan atípicas en la magnitud de su propuesta, que los códigos con los que trabajan no son aptos para todos los paladares, ni siquiera para aquellos críticos curtidos en la experiencia de años incontables de trabajo. La radicalidad de su envoltorio, unido a un declarado afán de provocación, encriptan el valor del mensaje y abren nuevos dominios narrativos ignotos en la historia del séptimo arte, chocando con el conservadurismo y la corrección política de una amplia mayoría y condenándolas a una división tan profunda que el término medio brilla por su ausencia: o las amas hasta la extenuación o las aborreces sin compasión alguna.

El tiempo, eso sí, se acaba convirtiendo en el gran aliado de esta colección de insólitas piezas. Su condición de revolucionarias, de haber nacido en una época que no les corresponde, se constata en el momento en que su influencia se cristaliza en posteriores proyectos cinematográficos. Y en este sentido, en el influjo plástico y narrativo de su cine, el director Darren Aronofsky es clave para entender los derroteros adoptados en el celuloide de principios de milenio. Auténtico Creador (nótese la mayúscula) de atmósferas, promotor de algunas de las más extraordinarias obras recientes, armas de doble filo tan vitoreadas como denostadas (con Cisne Negro y la incomprendida La fuente de la vida en la cúspide de su carrera), su visionaria y tétrica inventiva le ha permitido bucear y diseccionar, como sólo han conseguido genios de la talla de Polanski, Lynch y Buñuel, los complejos y atrayentes recovecos de la locura. Fatalismo, desasosiego y decadencia forma parte de su jerga cinematográfica. Y como exponían sus referencias, para sacar el máximo jugo a sus descarriados personajes, los aboca a un descenso a los infiernos sin billete de vuelta. Allí, en la autodestrucción, en los designios del sacrificio final, es capaz de encontrar la belleza más pura y sublime. La catarsis última. Características nuevamente presentes en MOTHER!, su último y monumental trabajo.

Como buen maestro de ceremonias, y bajo los engranajes propios de la temática de invasiones domésticas, Aronofsky atrapa a la audiencia en su inquietante telaraña haciendo suyo el lenguaje expositivo de su reverenciado Polanski y ensalzando los elementos paranoicos y definitorios de su obra cumbre, La semilla del diablo: una mujer de cálida mirada y aspecto incorrupto, álter ego de la también virginal Rosemary Woodhouse; un marido de porte enigmático; extraños sin nombre que poco a poco van adueñándose del caserón en el que se desarrolla el relato… El terror se va apoderando poco a poco de la narración, la teatralidad de su ejecución se vuelve irrespirable y uno no puede evitar sentir la inequívoca sensación de que esas presencias que conspiran contra nuestra heroína, perseguida de forma insidiosa por la cámara del director, esconden una lectura mayor que la del subgénero en el que presumiblemente se encuadra la cinta. No es hasta la segunda parte del acto, con ecos de tragedia griega, cuando se vislumbra el verdadero corazón de la película: en su anarquía, en sus delirantes y mefistofélicas instantáneas, se esconde una alucinógena metáfora con alas místicas sobre la Creación, la tentación, la codicia de los hombres y la destrucción del único paraíso que conocemos. Sus mensajes cifrados, cargados de un irrefrenable oscurantismo, se desnudan y arrasan con los esquemas del espectador, siendo necesaria su participación a la hora de dar sentido al vodevil apocalíptico propuesto por el realizador.

Arriesgadísima en cada trazo, en cada símbolo bíblico propuesto, el cineasta ha firmado, probablemente, la película más personal e impactante de su filmografía. También, la que marcara los senderos artísticos de sus próximos proyectos, siempre y cuando se deje llevar por sus corazonadas y no por la respuesta, seguramente funesta, del público mayoritario. Su falta de complejos, libre de convencionalismos, y su celebración del exceso y el frenesí la convierten en una obra maestra de múltiples interpretaciones, pero poseedora de una única Verdad. Y, sobre todo, en una rara avis en su búsqueda de nuevos enfoques narrativos. El cine no ha muerto, tiene vida, y todavía existen artesanos capaces de reiniciar, una y otra vez, la magia universal que se esconde en sus entrañas. mother! es la prueba fehaciente de ello. Palabra de Aronofsky.

PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on mayo 22, 2017 by Gonzalo Contreras

EN AGUAS INESTABLES

Contra todo pronóstico, una epopeya de piratas y bucaneros, cuyo origen argumental nacía (agárrense) de una barraca de feria de Disneyworld, se convirtió, por derecho propio, en el gran éxito estival de 2003. Se titulaba Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. La brillante conexión de elementos narrativos, fusionando el homenaje al cine clásico de aventuras más familiar (algo que intentó atrapar, sin éxito, Roman Polanski en su fallida Piratas) con aspectos de rango sobrenatural, su frenético ritmo, marca del director Gore Verbinski, y un Johnny Depp en su salsa (fue, justamente, nominado al Oscar por su caracterización de Jack Sparrow) obraron el milagro y transformaron esta historia ridícula sobre papel en un espectáculo extraordinario, directo al corazón de nuestro niño interior, tanto que marcó a toda una generación de chavales e impulsó, cómo no, la pertinente sucesión de innecesarias secuelas.

Las dos primeras, prolongación de la trama original, de irrecordables sobrenombres y excelsa duración, incidían en la vertiente mastodóntica y circense de la original con sus correspondientes pros (montaje trepidante, carisma de personajes ya reconocibles por el público) y contras (falta total de lógica interna). La ya penúltima, en cambio, supuso uno de los despropósitos más sangrantes que se recuerdan en la industria actual, tan terriblemente mal resuelta que parecía que, con ella, habría llegado el punto final de la saga. Pero sus cifras en taquilla eran demasiado golosas como para dar carpetazo a tan apreciado manjar.

Una de las cosas más positivas que se puede decir de PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR es que sí, para regocijo de los fans, esta quinta entrega de la multimillonaria fórmula es más potable que la funesta e inconexa aventura coprotagonizada por Penélope Cruz. De hecho, y aquí radica su acierto más visible, retoma no sólo la trama de la trilogía inicial, sino también su espíritu fanfarrón, veraniego y declaradamente nostálgico y bonachón. Eso sí, también posee las deficiencias propias de un esquema vilmente explotado. Redundante en su esquema, con momentos y diálogos capaces de sonrojar al espectador menos exigente (el cameo de Paul McCartney, la inenarrable escena de la boda, la necesidad de atribuir aventuras irrisorias a célebres personajes históricos), la película, ausente de cualquier sugestiva sorpresa, parece como si se hubiera ido inventando sobre la marcha. Pero si hay algo que resulta asombroso, y no precisamente en el buen sentido, es comprobar cómo lo mejor de la primera parte es, aquí, el detalle más irritante. Me refiero a la insufrible interpretación del mismísimo Depp, en otros tiempos actor capaz de dotar a sus personajes de una inquietante y cautivadora personalidad, hoy fiel reflejo en pantalla de los excesos (internos y extracinematográficos) y el encasillamiento interpretativo.

EL CONSEJERO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , on noviembre 30, 2013 by Gonzalo Contreras

UNO DE LOS NUESTROS

el consejero

Siempre que me preguntan mi opinión generalizada sobre el reputado Ridley Scott, director de la cinta que aquí nos ocupa, me resulta difícil responder con una opinión clara y certera. Si bien al nombrarlo me vienen a la mente sus más reconocidas joyas, con un poco de reflexión acabo desenterrando, una por una, varias obras olvidables que consiguen, incluso, nublar esas comentadas maravillas. Y no hablamos de cualquier gran película, sino de obras capitales en la Historia del Cine tales como las imborrables Alien y Blade Runner, sin olvidar cintas como la estupenda Thelma & Louise o la incomprendida La sombra del Testigo.

Por desgracia, su nueva cinta, EL CONSEJERO, cae del lado de sus obras más endebles, evidencia además de sus más palpables defectos: pretenciosidad alarmante, preciosistas imágenes al servicio de la nada e irritantes e interminables conversaciones, soporíferas.

el consejero 3Se comenta que el mayor mal de la película, vapuleada en EEUU, viene de la mano del teatral guión Corman McCarthy. El autor de No es país para viejos nos cuenta la historia de un abogado estadounidense que se verá tentado en un oscuro universo de corrupción y peligros, pero también de lujo y dinero fácil. Idea vista, pero siempre suculenta.
No obstante, es tal el nivel de sugerencia que conlleva su particular universo, pseudometafórico para colmo, que uno por momentos no acaba de comprender muy bien ni la trama que rodea a este particular consejero ni muchos de los personajes e imágenes paralelas a la historia principal, confusas y, a veces, un tanto ridículas (la premonición de Rosie Pérez, sin ir más lejos).  Todo adornado, eso sí, con un evidente buen acabado estético, marca de la casa Scott.

el consejero 2Flojas interpretaciones, salvando de la quema a una excelente Cameron Díaz dando muestras, por enésima vez, de no ser sólo una cara bonita (que también) y un Fassbender, si bien correcto, algo sobreactuado y lejos del nivel interpretativo al que nos tiene acostumbrados.

Queda para el recuerdo un impresionante show erótico de la actriz sobre un Ferrari, metido con calzador pero que alegra sin remedio la vista del espectador másculino (y parte del femenino). Un regalo para los ojos.