Archivo para Jeff Goldblum

ISLA DE PERROS (Isle of dogs)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on abril 4, 2018 by Gonzalo Contreras

LA GRAN EVASIÓN PERRUNA

Generador de pasiones inusitadas (lo pudimos comprobar el pasado mes de febrero, cuando su coloquio en Madrid provocó colas interminables de personas durante la lluviosa madrugada anterior), también del rechazo de un no tan pequeño grupo de cinéfilos, incapaces de apreciar sus reverenciadas cualidades artísticas, el director Wes Anderson ha sabido, con todo, fabricar un particularísimo universo propio totalmente identificable para el espectador, en donde nostalgia y comicidad se estrechan fuertemente la mano y que le ha convertido en objeto de culto e influencia de multitud de cineastas noveles entusiastas de sus sonoras extravagancias. Un mérito que, pese a quien le pese, no se le puede discutir.

Y en mitad de tanto partidario y opositor, en un colectivo más reducido, nos encontramos aquellos que aplaudimos muchas de sus concesiones autoriales con la misma efusividad que reprobamos algunas de sus cuestionables e incipientes manías. En mi caso, admiro su virtuosismo técnico, sus cromatismos rojizos, el olor de mi adorado Kubrick en la sobreexposición de imágenes, la capacidad de trasladar al espectador a un imaginario nunca hasta conocido en la gran pantalla. En cambio, reconozco que no comulgo ni con su humor cartoonesco ni con el desarrollo estático de sus viñetas (no así con sus planteamientos, brillantes sobre papel), casi siempre aséptico, ridículamente esperpéntico y transgresor. A veces, porque no entiendo qué demonios quiere contarme (Life aquatic); otras porque, directamente, el surrealismo y la pseudointelectualidad de sus diálogos me sacan completamente de quicio (Moonrise Kingdom. Sí, Moonrise Kingdom).

Solo dos de sus largometrajes han conseguido, con muchas reservas, levantarme los ánimos: El gran hotel Budapest, evocadora y fantasmagórica mirada a un tiempo que se resiste a desaparecer, y Fantástico Sr. Fox, su celebradísima aproximación al terreno de la animación, un género en el que, como así atestigua el relato que nos ocupa, parece sentirme más cómodo y flexible. Tan cómodo que, con ISLA DE PERROS, notable fábula animalista con crítica implícita a los regímenes totalitarios (dardos envenenados a la política estadounidense actual inclusive), no solo ha filmado su trabajo más conmovedor hasta la fecha; también, y gracias a la coalición de un libreto mucho más sólido que de costumbre, basado de una historia concebida junto a los ya imprescindibles Roman Coppola y Jason Schawrtzman, y de sus ya consabidos y laureados intereses (la composición de los encuadres, la milimétrica simetría de los planos, los exacerbados tonos visuales y sus sempiternos zooms siguen siendo prodigiosos), la película que podría abrir las puertas de su cine a sus fieles detractores. Mismo Anderson, pero mejor.

Y aunque algunos (pocos) de sus erráticos amaneramientos siguen presentes, la duración se extienda innecesariamente y se empeñe en llenar el metraje de personajes que poco o nada aportan al ingenioso argumento, sobre todo en un tramo final algo atropellado, esta melancólica a la par que vitalista obra, plagada de mil y un detalles en cada secuencia, nos deja algunas de las reflexiones más brillantes de la animación reciente: por un lado, su sentido y cálido tributo a la sabiduría y cultura feudal nipona, subrayada por una espléndida partitura de Alexandre Desplat y por los guiños directos a grandes del celuloide como Kurosawa y Miyazaki; por otro, un bellísimo mensaje conclusivo ya acariciado por el realizador en otros proyectos anteriores, pero aquí altamente gratificante: en un mundo insensibilizado, dominado por el caos y arruinado por la tiranía, el odio y la codicia de los adultos, solo la inocencia y la valentía de los más pequeños podrán sacar a flote la poca humanidad que todavía conservamos.

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THOR: RAGNAROK

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on octubre 26, 2017 by Gonzalo Contreras

NUEVO ENVOLTORIO PARA LA HISTORIA DE SIEMPRE

Del cine de superhéroes hemos hablado y discutido largo y tendido en la última década. En esta página, en foros de toda índole posible o con los amigos tomando unas cervezas, divididos, como si fueran las dos Españas, entre los defensores de la sombría DC Comics y los de la colorista Marvel Studios. El entusiasmo de los fans más acérrimos, vengan del bando que vengan, contrasta con la sensación de que todo el optimismo que acompaña a cada nuevo proyecto, precedido de unas desorbitadas críticas favorables al otro lado del charco, pocas veces adquiere resultados visibles en el producto final. De hecho, ha llegado un momento que para saborear las (supuestamente) brillantes cualidades de estas películas, todas pertenecientes a un mismo universo iniciado, en este caso, con la primera parte de la muy correcta Los vengadores, es indispensable hacer un cursillo intensivo para entender cada chiste, cada frase evocadora de un film anterior, cada escena aderezada con toneladas de emotividad por su relación directa con otra secuencia mítica de la saga. O lo que es lo mismo, rever con lupa la colección de cintas desde sus orígenes, incluyendo los despropósitos que, en más de una ocasión, nos ofrece esta temática indudablemente desgastada por obra y gracia de la industria hollywoodiense (y de las legiones que hacen cola en los cines).

THOR: RAGNAROK, tercera parte de uno de los mayores traspiés engendrados por la compañía, ofrece lo de siempre en este tipo de espectáculos: fuegos artificiales por doquier, escenas interminables de peleas entre héroes y villanos, torsos musculados, féminas guerreras y destellos fosforescentes marca de la casa. Eso sí, con dos alicientes ausentes en las anteriores entregas, los cuales la convierten, al instante, en la mejor aventura de la (flojísima) trilogía del dios nórdico: por un lado, la resurrección del espíritu camp, cutre y desfasado que pusiera de moda la envejecidísima (desde el momento de su estreno) Flash Gordon, la Barbarella de los años ochenta, potenciada por un brillante juego audiovisual en el que se entremezclan colores psicodélicos con una electrizante banda sonora con acordes de la actual y exitosa Wonder Woman; por otro, la participación de los siempre espléndidos Jeff Goldblum y Cate (todoterreno) Blanchett, diabólicamente traviesos en sus roles de pérfidos antagonistas.

No obstante, y como viene siendo habitual, detrás de su rollo discotequero, de sus imponentes efectos visuales y su vena canalla, heredera de la muy superior Guardianes de la galaxia, poco más puede aportar un largometraje condicionado, hasta extremos preocupantes, por el esquema básico agenciado por la factoría marvelita (conflicto estelar a modo de presentación – aparición del villano – caída en desgracia del héroe – resurgimiento y batalla final entre el bien y mal) y por el archiconocido dulzor que impregna sus propuestas, capaz de teñir cualquier tragedia, cualquier catástrofe apocalíptica, de un insufrible color rosa. Tan liviana y amena como intrascendente, Thor: Ragnarok no deja de ser la constatación de que, por mucho que la gallina de los huevos de oro siga dando sus frutos monetarios, es necesario una reinvención (o un descanso hibernal, que tampoco estaría de más) de los estandartes y estereotipos que definen a este género. Y de forma urgente.

INDEPENDENCE DAY: CONTRAATAQUE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on junio 27, 2016 by Gonzalo Contreras

¡HAN VUELTO!

INDEPENDENCE DAY

Placer culpable donde los haya, e influenciada por los seriales de los cincuenta (con La guerra de los mundos como buque insignia) y la serie V, de la cual calcaba premisa y naves invasoras, Independence day aprovechó cinematográficamente el resurgir del tema extraterrestre (en aquellos años aparecieron los fraudulentos negativos del caso Roswell) que tan buenos resultados estaba obteniendo en la televisión de la mano de la imprescindible Expediente X. Era excesiva, fastuosa, descarada y declaradamente patriótica, pero también gamberra, libre de complejos y, lo más importante, enormemente adictiva. Su éxito fue tan colosal que, a pesar de las críticas vertidas, incapaces de reconocer la eficacia del invento, reinauguraría un cine de catástrofes que hasta su director, el especialista en blockbusters Ronald Emmerich (El día de mañana, Godzilla versión 98), no tardaría en imitar.

INDEPENDENCE DAY 2Sería muy fácil, pues, masacrar a una segunda parte que comparte, punto por punto, las fórmulas e intenciones expuestas en la original y obviar que, también, coincide en su finalidad última. INDEPENDENCE DAY: CONTRAATAQUE es el éxtasis palomitero demandado por el público que hace cola en los cines en busca de un entretenimiento efímero y espectacular, acorazado de apabullantes efectos visuales y ausente de prejuicios. Con ese aire reciclado de serie B y presupuesto de superproducción, resulta tan deliciosamente absurda que, ironías del destino, funciona y deleita como una barraca de feria. Lógicamente, su condición de secuela, con la evidente desaparición del componente sorpresa, y la falta de carisma de la nueva hornada de actores (la guapura de Liam Hemsworth es directamente proporcional a su inexpresividad) restan épica a la función pero, insisto, ¿para qué buscarle pegas a un producto, guste o no, tremendamente íntegro con sus propósitos?

EL GRAN HOTEL BUDAPEST

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on marzo 20, 2014 by Gonzalo Contreras

GRAND HOTEL

BUDAPEST 3

En un momento concreto de la maravillosa e incomprendida Días de Radio de Woody Allen, varios de los personajes claves del film subían a la azotea de un antiguo edificio para festejar el año nuevo. Almas en el olvido, algunas desprestigiadas, otras corrompidas, se reunían como espectros en la noche rememorando sus vidas pasadas, marcadas por los días de vino y rosas.

BUDAPEST 2Con muy diferente estilo y forma, pero con una misma intención claramente evocadora, Wes Anderson recrea en esta particular e imaginativa cinta una nostálgica estampa de un tiempo perdido en el propio tiempo, formado por singulares personajes partícipes de una última y memorable aventura antes de que los totalitarismos destruyan su idílico mundo, construido a golpe de saber estar, gusto y distinción. Todo bajo la personalísima batuta del director, cuyo estilo se perfila y consolida en esta obra, de impresionante factura técnica. Probablemente, la más abierta y directa al público mayoritario.

BUDAPEST 5Admiradores y detractores aparte, no cabe duda de que Anderson es un verdadero creador. Ha sabido desarrollar un universo propio, inconfundible, en donde melancolía y comedia se estrechan fuertemente la mano. Todas sus constantes se dan cita en el enigmático Budapest: relatos episódicos entrelazados, perfectos encuadres, ritmo endiablado, zooms y frenéticos travellings. No obstante, ninguno de estos elementos destacaría si no fuera por la capacidad de fabulación del cineasta estadounidense. Inculca, como no lo había conseguido hasta ahora, un certero equilibrio entre lo que quiere contar y cómo lo quiere contar. Rescata hábilmente la esencia del cartoon y del cine clásico mudo, principalmente cuando los equívocos hacen acto de presencia, y dota de especial carisma a la hilera de inquilinos que habitan el hotel, empezando por un Ralph Fiennes en estado de gracia, brillante como conserje de profesión y amante en horas festivas.
De esta forma, consigue su obra más firme y rompedora.  El Gran Hotel se define como una alegoría de la Belle Époque y los fantasmas que la poblaban, un pequeño refugio que se resiste a desaparecer ante la decadencia visible de los nuevos tiempos.

LE WEEK-END

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , on diciembre 1, 2013 by Gonzalo Contreras

ANTES DE…

LE WEEK END 2

Si finalmente dentro de veinte años el realizador Richard Linklater retomara la ya clásica historia de amor de Céline y Jesse, protagonistas de la trilogía Antes del Amanecer, posiblemente tendría muchos puntos en común con la cinta que aquí nos ocupa. Ganadora del premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián, narra la historia de Meg y Nick, dos profesores británicos y progresistas que deciden pasar un fin de semana en París rememorando días pasados, reflexionando sobre su amor y, quizá, su desgate como pareja.

Le Weekend Directed by Roger Michell Starring Lindsay Duncan and Jim BroadbentUna historia preciosa, agridulce y vitalista a la par, muy bien aprovechada por el director Roger Michell (Notting Hill), quien imprime el toque de humor necesario para suavizar la triste pero al fin y al cabo realista historia de este matrimonio a un paso de la vejez.

Jim Broadbent y Lindsay Duncan protagonizan maravillosamente a esta pareja. Da gusto encontrarse con interpretaciones tan creíbles y sentidas como las que componen estos dos genios de la pantalla. Juntos, recorren las calles de la capital francesa como cómplices quinceañeros, tontean por la calle, disfrutan compartiendo sus respectivos platos en elegantes restaurantes. Gozan de la vida, en definitiva. Pero entremedias también entrarán en juego los lastres del tiempo. Y las dudas, y los miedos; ¿es su amor real o fruto más de la dependencia que de la pasión de entonces?

Todo está detallado con gran sensibilidad, en gran parte gracias al guión de Kureishi. Diálogos certeros, emotivos. Y en los silencios, los rostros de los protagonistas nos lo dicen todo. Un cine de verdades, de miradas y sentimientos (re)encontrados.

Gran película. Como decía, no necesitamos esperar tantos años para ver un nuevo capítulo de la saga de Linklater. Aquí lo tenemos. Y puedo afirmar que será complicado, y mucho, conseguir una cinta tan conmovedora como LE WEEK-END.