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CON AMOR, SIMON (Love, Simon)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on junio 17, 2018 by Gonzalo Contreras

SECRETOS DEL CORAZÓN

Hay cintas elaboradas desde el corazón. Tan humildes, tan necesarias en sus propósitos, que es muy difícil desgranar los defectos de fábrica que puedan presentar. Son las llamadas películas “bonitas”, relatos protagonizados por personajes y situaciones corrientes, muchas de ellas fácilmente identificables y casi siempre defensoras, desde una perspectiva abiertamente comercial, de los valores familiares y de amistad, que generan una complicidad con el espectador incompatible con cualquier aspiración crítica.

En muy contadas ocasiones, esas películas “bonitas”, además, brillan por méritos propios. No porque carezcan de las comentadas imperfecciones, sino porque sus atributos cinematográficos (narrativa, interpretaciones y dirección) están tan magníficamente licuados y dosificados que cualquier carencia que puedan presentar no merece ser recogida por el crítico en cuestión. La reciente Wonder sería un ejemplo de esta ecuación perfecta: una historia plagada de ternura y optimismo (con el delicadísimo tema del acoso escolar como telón de fondo) en donde la ausencia de mayor carga dramática (y, por tanto, de realismo y reflexión), más que un defecto, se convertía en una encomiable virtud.

Lo mismo ocurre con LOVE, SIMON. Cuenta las vivencias de un joven de dieciséis de años, popular entre sus compañeros de instituto, feliz a ojos de su entorno más cercano, que oculta su homosexualidad por miedo al rechazo y la incomprensión. Nada nuevo bajo el sol. Lo insólito del caso, más allá de que una productora de renombre haya apostado por la valía del libreto, reside en la candidez y ligereza (y, paradójicamente, osadía) de su planteamiento: en vez de apostar por enfoques narrativos de corte independiente y de hacer mella en la descripción, con pelos y señales, del calvario de nuestro héroe, el film, basado en la novela homónima de Becky Albertalli, se ajusta brillantemente a los parámetros marcados por las high school románticas americanas adaptándolos a la orientación sexual del protagonista y enfatizando, como no podía ser de otra manera, todos los tópicos presentes en dicho subgénero (amores no correspondidos, inoportunos malentendidos, exaltación de la amistad verdadera y uso de fórmulas con reminiscencias a los cuentos de hadas). Es efectista y en cierto modo manipulador (familia bien, contexto social cuanto menos idílico), pero también tierno y sensible; es amable y descafeinado, pero escapa, con éxito, del panfleto y la sensiblería gratuita; es comercial y estereotipado, pero sabe conectar con las emociones de los espectadores, tanto que debería proyectarse en las aulas escolares. Los males, ya ven, son eclipsados por sus cuantiosos atractivos fílmicos.

Pero si por algo destaca esta preciosa historia es por la valentía que poseen sus aspiraciones. Se trata de un largometraje que habla el lenguaje de los jóvenes, que busca la concienciación, el respeto y la aceptación, suponiendo un bálsamo cinematográfico para tantos adolescentes que estén pasando por una situación similar a la descrita por su personaje principal. Y eso ya supone un pequeño (gran) milagro.

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LOS MILAGROS DEL CIELO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 20, 2016 by Gonzalo Contreras

LÁGRIMAS SIN COMPASIÓN

los milagros del cielo

Qué difícil resulta realizar una película que recoja los valores cristianos sin caer en el almíbar más indigesto. Qué lejos quedan los años en los que Capra, con mucha imaginación y no menos talento, convertía productos bienintencionados (y de premisa dudosa) en bellísimos relatos sobre el amor y la familia. Incluso Spielberg, acercándonos un poco más en el tiempo, nos brindó, tanto en calidad de productor como realizador, algunas maravillas con trasfondo místico rebosantes de querubines y fenómenos inexplicables. Pero esto eran otros tiempos. Ahora, por lo visto, lo importante es arañar de forma incisiva el corazón del espectador y convencerle, a base de sangre, sudor y lágrimas, de la veracidad del testimonio presentado sin la posibilidad de que saque unas conclusiones más amplias y enriquecedoras.

Los milagros del cieloSe nota que los creadores de LOS MILAGROS DEL CIELO son los mismos que ejecutaron la hiperglucémica El cielo es real. Como en aquélla, la descripción del entorno que rodea a sus protagonistas, una familia de fuertes creencias religiosas cuyo miembro más joven se verá afectado por una enfermedad incurable, está dibujada con una idealización tan blanda y moralista que el sonrojo y la artificialidad no tardan en aparecer. Las campanas resuenan vivamente en domingo. El párroco deleita a sus seguidores con un monólogo propio de El club de la comedia evangelizadora, mientras un grupo de rock pone color musical a la velada. Tras el show, los fieles, pulcros y serviciales, degustan una rica parrillada tejana procesando un constante amor hacia el prójimo. Así son los primeros minutos, toda una declaración de intenciones del recital kitsch que está por venir.

El problema del film no es, ni mucho menos, el halo religioso de su propuesta, a todas luces respetable, sino su machacón y reiterativo mensaje de fe próximo al panfleto propagandístico. La música nos marca en qué momentos el espectador debe hacer uso del pañuelo; Eugenio Derbez, autor de la espeluznante No se aceptan devoluciones, vuelve a ofrecer una actuación histriónica y melosa al más puro estilo Robin Williams en Patch Adams; y cuando crees que has presenciado las artimañas sensibleras más escandalosas, la película se reserva una escena (aquella en la que la pequeña debate la existencia de Dios con otra enferma terminal) tan maniquea, burda y tramposa que el sentimiento de indignación alcanza cotas verdaderamente execrables. Incluso del feligrés más devoto.