Archivo para Jennifer Jason Leigh

AMITYVILLE: EL DESPERTAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on enero 30, 2018 by Gonzalo Contreras

LA MORADA DEL MIEDO

Ocurrió el 13 de noviembre de 1974 a las 3:15 de la madrugada. Ronald DeFeo, primogénito de una familia numerosa residente en Long Island, asesinó salvajemente a sus padres y a sus cuatro hermanos asegurando que voces procedentes del sótano de la casa le habían obligado a cometer los crímenes. El resto forma parte ya de la historia del folclore norteamericano: tiempo después, los Lutz, sus nuevos inquilinos, tuvieron que abandonar precipitadamente la residencia ante el asedio interminable de los entes diabólicos que, supuestamente, habitaban entre sus paredes. Poco importó que al cabo de unos años se demostrara el fraude de estas afirmaciones o la cantidad de pruebas que relacionaban al padre de los DeFeo con organizaciones mafiosas; la morada, situada en el 112 de Ocean Avenue, aumentó su leyenda negra (en gran medida, por medio del best-seller de Jay Anson “The Amytiville horror”) hasta convertirse, a día de hoy, en centro de peregrinaje de numerosos amantes del mundo sobrenatural y en uno de los casos parapsicológicos más afamados de la historia de Norteamérica.

El expediente del suceso no ha encontrado, empero, una traslación cinematográfica a la altura de su jugosos ingredientes. Ni la propuesta original, Terror en Amityville, una película envejecida desde el momento de su concepción y ligada a las últimas sacudidas del cine satánico de los setenta, ni sus secuelas (salvo la segunda parte, “La posesión”, una precuela con ciertos elementos de interés), ni mucho menos su remake, insulsa revisión de los acontecimientos a mayor gloria de los abdominales de Ryan Reynolds, han logrado captar el desasosiego, el mal rollo y los espeluznantes detalles proyectados en las páginas de Anson, cayendo siempre en la comercialidad más efímera e ignorando el impactante material de origen.

Decimosexto episodio (creemos) de la serie, AMITYVILLE: EL DESPERTAR aglutina la misma cantidad de tópicos expuestos en las anteriores entregas y, por ende, en el imaginario colectivo del cine de terror propuesto por la compañía Blumhouse (puertas y ventanas que se abren y cierran solas, colecciones de muñecas de porcelana de semblante aterrador, jóvenes intérpretes de aspecto gótico vestidas con lencería fina para despertar el deseo de los muertos -y los no tan muertos-…). Todo salpimentado con los últimos aportes del género, utilizando a la espléndida Insidious y sus niños comatosos como principal referente del argumento.

Sorprendentemente, más allá de sus estereotipos, reproducidos sin ningún tipo de vergüenza, la cinta consigue sobresalir de la media gracias a sus paródicas referencias a la novela (Thomas Mann disfrazado con una careta de cerdo en la ventana, tal y como se recoge en los testimonios de la benjamina de los Lutz; sus pequeños detalles incestuosos, ya examinados en la comentada “La posesión”), a los agudos guiños metacinematográficos (el visionado del largometraje original en el mismísimo museo de los horrores) y, especialmente, a sus alusiones a la serie B más bizarra y desenfadada, característica del celuloide de terror de consumición rápida apilado en las repisas de los videoclubes en los años noventa. Sí, nuevamente, la nostalgia se convierte en la mejor aliada de una película.

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ANOMALISA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on febrero 18, 2016 by Gonzalo Contreras

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

Anomalisa

La distopía que profetizaba Her, la obra maestra de Spike Jonze sobre la progresiva incapacidad del ser humano para transmitir amor a sus semejantes, ha llegado a ojos de ANOMALISA. O mejor dicho, el germen desencadenante de su premisa. Porque si de algo trata esta maravillosa, simétrica y triste película de animación en stop motion es de la incomunicación que ahoga a la sociedad. Para su director, Charlie Kaufman, no hay metáforas que valgan; nos describe tal y como somos: seres robotizados, sin ilusiones, entregados a un trabajo rutinario y faltos de un cariño sincero. El protagonista, un coach de prestigio acostumbrado a ayudar a los demás, está paradójicamente sujeto a la soledad que mora en las habitaciones de los hoteles que transita (algo parecido a lo que le ocurría al personaje de George Clooney en la estimable Up in the air). El mundo se ha convertido en la misma persona; hasta resuena con el mismo tono de voz.

anomalisa 2Una noche, conoce a una mujer de una habitación colindante. No es especialmente atractiva ni tampoco demasiado inteligente, pero sí lo suficientemente anómala como para parecer diferente al resto. En su imperfección subyace lo que tanto busca y anhela. Con ella compartirá una velada inolvidable de confidencias y pasión, al son del pegadizo hit ochentero Girls just want to have fun (momento de una belleza tan cómica como evocadora). Pero también se reencontrará con una realidad devastadora: tras el éxtasis, comienza nuevamente la rutina. Y la certeza de que el amor inmortal que ansiamos no existe; tan solo comprende pequeños momentos de nuestra existencia. “La felicidad es una estación de parada entre lo demasiado y lo muy poco”, escribía Channing Pollock. En eso consiste la vida. De eso trata Anomalisa.

LOS ODIOSOS OCHO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 14, 2016 by Gonzalo Contreras

EL JUEGO DE LA SOSPECHA

OCHO ODIOSOS

Me encantaría saber qué derroteros hubiera adoptado el cine de Quentin Tarantino de haber triunfado su obra menos celebrada, tarantiana y, paradójicamente, madura y atrevida: la estupenda Jackie Brown. Lo que podría haber sido un punto de inflexión en su carrera, así como una reformulación de los intereses y pilares de su cine, acabó en agua de borrajas como consecuencia del desconcierto que produjo en un público que no estaba preparado para un cambio tan drástico en su filmografía. Suposiciones aparte, el fracaso coincidió con una vuelta a la desmesura, a la grandilocuencia y, con ello, y como suele ocurrir, a una definición como cineasta que trajo consigo una división extrema de opiniones entre los que le consideran todo un mesías cinematográfico (incluso antes de catar una nueva obra) y aquellos que sólo ven arrogancia y necedades. Algo parecido a lo que pasa, en los tiempos que corren, con realizadores del tipo Christopher Nolan: o los amas hasta el orgasmo o los detestas sin reservas.

Ocho odiososNi una cosa ni la otra. Porque, aunque no sea la tónica habitual, también existen aquellos que vemos en su cine momentos de gran genialidad pero también equívocos propios de un megalómano, como ocurre en LOS ODIOSOS OCHO. Su último trabajo, qué duda cabe, es un producto digno, sobre todo cuando juega al gato y al ratón, en una segunda parte que (por planificación escénica) bien podría encontrarse entre lo mejor que ha rodado en su vida, pero también contiene algunos de sus defectos más notorios: una verborrea incansable, tomando como excusa el choque de bandos durante la Guerra de Secesión; una duración totalmente desmesurada en relación a la historia contada, y unos personajes con una esencia tan tarantiana que podrían intercambiarse perfectamente con otros de sus últimas cintas sin que ésta cambiara ni un ápice. Sí, aunque duela reconocerlo, el señor Tarantino también repite (y mucho) la fórmula millonaria. Aún así, el modelo que toma de referencia es tan bueno (Agatha Christie es mucha Agatha Christie) y el marco histórico/escénico tan provechoso que sería injusto despreciar los momentos de lucidez presentes. Escuchar el escalofriante monólogo de Samuel L. Jackson (haciendo de Samuel L. Jackson) mientras un famoso y melancólico villancico inunda el caserón es una buena muestra de la brillantez que puede llegar a alcanzar el director estadounidense.

Lo que está claro es que, al final, Los odiosos ocho es Tarantino al cuadrado. Y como tal, los fans aplaudirán todo detalle, toda salpicadura sanguinolenta; los menos entusiastas, que no detractores, veremos una estimulante e irregular cinta dirigida por un auténtico enamorado del cine.