Archivo para Jonathan Teplitzky

CHURCHILL

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on septiembre 3, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS FANTASMAS DEL MANDATARIO

Tras su aspecto imponente y el carisma que procesaba entre la población inglesa de la década de los cuarenta, Winston Churchill era un hombre torturado por los fantasmas del pasado. Primer ministro de Reino Unido durante los convulsos años de la Segunda Guerra Mundial, sus traumáticas vivencias en la Guerra de los Bóers y en la gestión del desastroso conflicto de Gallipoli (siendo Primer Lord del Almirantazgo y motivo de su salida del gobierno) contrastaban con la emoción que imprimía en sus comunicados oficiales, rebosantes de energía, aliento (“alguien tiene que hablar en nombre del soldado” era su consigna entre los mandamases extranjeros) y de una esperanza perdida por los habitantes de la nación, que veían aterrados cómo los alemanes dinamitaban, imparables, las libertades y los sueños de progreso de la Europa Occidental.

Coincidente en el tiempo con El instante más oscuro, biografía del gobernador inglés dirigido por Joe Wright y protagonizado por un Gary Oldman con sabor a Oscar, CHURCHILL retrata las 48 horas previas al desembarco de Normandía y los temores del político de resucitar los horrores y fallos tácticos acontecidos en el estrecho de los Dardanelos. Presumiblemente más modesta que la ambiciosa producción de Wright (de hecho, y aunque todavía es pronto para plantear conjeturas, parece su hermana pequeña, como lo fue Historia de un crimen frente a la más laureada Truman Capote, también vinculadas en argumento y estrenadas en fechas similares), la película, interesante en todo momento, se entrega al impresionante trabajo de Brian Cox. El actor plasma, con enorme brillantez, los demonios personales que atormentaban al mandatario, la frustración al ser relegado por los aliados americanos en la toma de decisiones del Día D y su mirada envejecida, frágil y acomplejada en temas de contienda, anclada en las estrategias de invasión propias de las guerras de trincheras.

En los matices de su interpretación hallamos la solidez que, en ocasiones, echamos en falta en las lineas narrativas, marcadas por la reiteración del mensaje y la supremacía de un tono didáctico frente a la conmoción cinematográfica. Por fortuna, su puesta en escena, de acentuado corte clásico (la sombra de El discurso de rey es alargada, principalmente en sus últimos minutos), y la poderosa amplificación de algunas acertadísimas instantáneas (la presentación del personaje, paseando por una playa de aguas ensangrentadas y cubierta con alambres de púas) convierten a Churchill en una propuesta más que apreciable, sobre todo a la hora de sortear los molestos tics de que nos regalan los, casi siempre, insufribles y relamidos biopics.

Anuncios