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EL CORREDOR DEL LABERINTO: LA CURA MORTAL

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on enero 21, 2018 by Gonzalo Contreras

DISTOPÍAS PARA ZAGALES

Involuntaria fábula sobre la aventura y los peligros de la adolescencia, la exitosa primera parte de El corredor del laberinto, basada en el no menos celebrado best-seller homónimo de James Dashner, constituyó un refrescante contrapunto ante la cantidad ingente de películas inspiradas en unas obras distópicas, la mayoría mediocres, huecas de contenido y ausentes de ideas imaginativas (Divergente, Los juegos del hambre), que tomaron el relevo, a finales de la pasada década, a las lacrimógenas variantes vampíricas surgidas a raíz del pelotazo de Crepúsculo.

Era creativa a la par que entretenida, cuidaba tanto en el contenido (la supervivencia de un grupo de jóvenes en mitad de un laberinto dominado por enigmáticas criaturas) como las formas y se inspiraba hábilmente en productos televisivos de probada aceptación como Perdidos o la estupenda The other limits. Desgraciadamente, no ocurrió lo mismo con la segunda entrega, El corredor del laberinto: Las pruebas, un batiburrillo que expandía la claustrofóbica premisa e ignoraba los aciertos de su hermana mayor en favor del espectáculo más estridente y de los clichés más relamidos del cine apocalíptico. Eso sí, y como ejemplo del conformismo actual, volvió a contar con el beneplácito de la audiencia juvenil.

Tres años después, y aliviada la fiebre de esta temática, llega a las carteleras EL CORREDOR DEL LABERINTO: LA CURA MORTAL, una secuela ya sin ningún tipo de relación con la original que asume muchas de las deficiencias exhibidas en el anterior capítulo, siendo las más sangrantes un guion carente de cualquier nexo argumentativo, la reiteración sistemática de sus secuencias de acción (resulta impagable la capacidad de salvar, en el último momento, a los héroes de la función) y su desorbitada duración, y más para un público, criado bajo los parámetros audiovisuales marcados por YouTube y sus sucedáneos, incapaz de permanecer diez minutos seguidos delante de una pantalla.

Con todo, y pese a la desaparición completa del factor sorpresa y los cimientos de base, es preferible al ecuador de la trilogía, cierra de manera contundente la saga y proporciona un divertido juego cinéfilo: descubrir el nombre de todas las películas que desvergonzada y oportunamente se homenajean a lo largo del metraje, entre ellas el de la polvorienta Mad Max: Furia en la carretera, 28 días después, palpable en la escena del túnel, y la también desmadrada y delirante serie de Resident Evil. Todas adaptadas, pulidas y ablandadas para no herir la sensibilidad, cada día más aniñada y conservadora, de los jóvenes espectadores (y ya de paso, evitar disgustos con la siempre temida calificación por edades).

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PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on mayo 22, 2017 by Gonzalo Contreras

EN AGUAS INESTABLES

Contra todo pronóstico, una epopeya de piratas y bucaneros, cuyo origen argumental nacía (agárrense) de una barraca de feria de Disneyworld, se convirtió, por derecho propio, en el gran éxito estival de 2003. Se titulaba Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. La brillante conexión de elementos narrativos, fusionando el homenaje al cine clásico de aventuras más familiar (algo que intentó atrapar, sin éxito, Roman Polanski en su fallida Piratas) con aspectos de rango sobrenatural, su frenético ritmo, marca del director Gore Verbinski, y un Johnny Depp en su salsa (fue, justamente, nominado al Oscar por su caracterización de Jack Sparrow) obraron el milagro y transformaron esta historia ridícula sobre papel en un espectáculo extraordinario, directo al corazón de nuestro niño interior, tanto que marcó a toda una generación de chavales e impulsó, cómo no, la pertinente sucesión de innecesarias secuelas.

Las dos primeras, prolongación de la trama original, de irrecordables sobrenombres y excelsa duración, incidían en la vertiente mastodóntica y circense de la original con sus correspondientes pros (montaje trepidante, carisma de personajes ya reconocibles por el público) y contras (falta total de lógica interna). La ya penúltima, en cambio, supuso uno de los despropósitos más sangrantes que se recuerdan en la industria actual, tan terriblemente mal resuelta que parecía que, con ella, habría llegado el punto final de la saga. Pero sus cifras en taquilla eran demasiado golosas como para dar carpetazo a tan apreciado manjar.

Una de las cosas más positivas que se puede decir de PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR es que sí, para regocijo de los fans, esta quinta entrega de la multimillonaria fórmula es más potable que la funesta e inconexa aventura coprotagonizada por Penélope Cruz. De hecho, y aquí radica su acierto más visible, retoma no sólo la trama de la trilogía inicial, sino también su espíritu fanfarrón, veraniego y declaradamente nostálgico y bonachón. Eso sí, también posee las deficiencias propias de un esquema vilmente explotado. Redundante en su esquema, con momentos y diálogos capaces de sonrojar al espectador menos exigente (el cameo de Paul McCartney, la inenarrable escena de la boda, la necesidad de atribuir aventuras irrisorias a célebres personajes históricos), la película, ausente de cualquier sugestiva sorpresa, parece como si se hubiera ido inventando sobre la marcha. Pero si hay algo que resulta asombroso, y no precisamente en el buen sentido, es comprobar cómo lo mejor de la primera parte es, aquí, el detalle más irritante. Me refiero a la insufrible interpretación del mismísimo Depp, en otros tiempos actor capaz de dotar a sus personajes de una inquietante y cautivadora personalidad, hoy fiel reflejo en pantalla de los excesos (internos y extracinematográficos) y el encasillamiento interpretativo.

AHORA Y SIEMPRE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , on julio 9, 2014 by Gonzalo Contreras

LOVE STORY

Ahora y siempre

Ya sea fruto de la casualidad o aprovechando el tirón comercial de la excelente Bajo la misma estrella, con la comparte fondo (que no forma), llega a las carteleras españolas una nueva love story, leucemia estilo McGraw incluida, bajo el nombre “adverbial” de AHORA Y SIEMPRE. Y como todo estreno que coincide con otro film de las mismas características, las comparaciones tanto en el ámbito crítico como comercial son inevitables.

Aún así, evitaremos desangramientos innecesarios. Como digo, su mayor diferencia respecto al éxito adaptado radica en su tratamiento, bastante más dramático y cruel (a veces, un tanto excesivo), principalmente en unos veinte últimos minutos algo indigeribles para servidor, lo que no significa que sean desdeñables. Cuestión de gustos, nada más.

Ahora y siemprePor lo demás, y a pesar de los estereotipos y la poca complicidad procesada por los dos protagonistas (una antipática Dakota Fanning y el futuro ídolo de adolescentes Jeremy Irvine), se desmarca de productos similares al mostrar detalladamente los miedos y consecuencias físicas de la protagonista principal, de pronóstico médico incurable, y su madurez adelantada como resultado de todo ello. Una lista de objetivos a cumplir será su salvavidas durante los últimos meses de vida. Poco novedoso, pero mostrado con destreza al ser vistos como una necesidad final más que como una sucesión de deseos escogidos al azar: una forma de capturar, en sus apenas dieciséis años, el universo adulto que jamás podrá disfrutar, mientras el reloj de la vida avanza ferozmente en contra.

Los amantes de sollozos y pañuelos húmedos disfrutarán de lo lindo con esta propuesta lacrimógena. Alérgicos, mejor, abstenerse.