Archivo para Lupita Nyong´o

BLACK PANTHER

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 14, 2018 by Gonzalo Contreras

POCAS NOVEDADES EN EL HORIZONTE

Algún día, espero, entenderemos qué está ocurriendo con la cantidad avasalladora de producciones de superhéroes, la mayoría expuestas bajo la etiqueta de la todopoderosa Marvel, que, ausentes de un contenido mayor que el de entretener a las masas (lo cual no deja de ser una cualidad más que loable), están obteniendo unas opiniones abrumadoramente positivas entre la crítica especializada de todo el planeta. Película que surge, película que se convierte, automáticamente, en la mejor entrega de la franquicia. Métanse en las webs que reúnen pequeñas reseñas de los críticos estadounidenses más respetados; deléitense con sus puntuaciones máximas, acompañada casi siempre de unos adjetivos pletóricos en su condescendencia.

No soy experto en cómics. Ignoro, salvo en casos puntuales (el Batman de Bob Kane, sin ir mas lejos), el nivel de fidelidad que las adaptaciones presentan en relación al material de origen, ni tampoco comulgo, pues, con la nostalgia desprendida por unas viñetas que (no me cabe duda) han alegrado la infancia y existencia de infinidad de personas. Pero sí sé valorar cuándo un blockbuster de estas condiciones está facturado desde el corazón y el espectáculo más sincero y audaz. Mi veredicto se basa, por tanto, en aspectos puramente cinematográficos, que para eso estamos en el campo del séptimo arte. Y en ese sentido, BLACK PANTHER, el último exponente de estas propuestas regadas por la abundancia de piropos y alabanzas, no sólo está lejos de la supremacía que muchos aseguran, sino que se queda a medias en muchos y determinantes aspectos.

Empecemos por los aciertos, que los tiene: por primera vez en mucho tiempo, una película de superhéroes se atreve a romper con la estructura clásica latente en la última hornada del género, presentando un relato de base sólida (atención a las referencias evidentes a El rey león) carente del dudoso humor, aniñado y casi siempre indigesto, que caracteriza a la compañía y ofreciendo una desbordante imaginería visual, rica en detalles y colorido, en la construcción de los parajes que componen la región en la que transcurre la aventura (preciosos los planos oníricos con la aurora boreal de fondo y la majestuosidad de sus panorámicas). Y eso, ya de por sí, supone un pequeño soplo de aire fresco. Por contra, adolece estrepitosamente de algunos de los problemas de fábrica habituales en esta saga (una duración desorbitada, insólita teniendo en cuenta la escasa extensión de su argumento) y de nuevos frentes abiertos pulidos con desigual fortuna, principalmente su pretenciosidad a la hora de extrapolar los conflictos étnicos y raciales a nuestra actualidad política (sí, en este caso, la crítica al gobierno estadounidense se torna tosca y trivial) y la falta de carisma del protagonista principal, un endeble e insulso Chadwick Boseman, ensombrecido por un villano mejor construido que de costumbre y por unas heroicas amazonas, estas sí, protagonistas absolutas de la función y muy bien interpretadas por una bravísima Danai Gurira (sin duda, lo mejor del film), Lupita Nyong’ o y la recuperada Angela Bassett.

Con semejante disparidad, resulta difícil aceptar la grandiosidad de un largometraje vitoreado, incluso antes del estreno, por la legión de entusiastas afines a los tebeos y por un público que hará colas kilométricas en los cines para disfrutar de su visionado. Da igual cuántas veces lo haya visto antes, lo importante es repetir la experiencia. Los más críticos con esta deriva, en cambio, seguiremos esperando que un nuevo Nolan, Donner o Burton se atreva a dar un golpe sobre la mesa y recupere, en todo su esplendor, la magia que puede brindar esta desgastadísima y trillada temática.

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STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , on diciembre 14, 2017 by Gonzalo Contreras

EL (ANSIADO) DESPERTAR DE LA FUERZA

Éxito incuestionable en las navidades de 2015, endiosada desde meses antes del estreno por la legión de fervientes admiradores de los mandamientos Jedi, la ansiadamente esperada El despertar de la fuerza, séptimo capítulo de la mítica saga de Star Wars iniciada por George Lucas en 1977, supuso, no obstante, una notable decepción para la mayoría de unos espectadores que no vieron cumplidas las intenciones, artísticas y visuales, de tan titánica propuesta. Como no podía ser de otra manera, era una película trufada de efectos especiales, de escenas de acción perfectamente endosadas, de imágenes envolventes que nos remitían descaradamente a nuestra niñez. Su artífice J.J. Abrams, equivocadamente designado como heredero de Spielberg (intenciones le sobran, pero falla en emular el talento del director de E.T), jugaba en terreno seguro, calcando el esquema del buque insignia de la serie (La guerra de las galaxias) e incentivando los elementos más melancólicos con el fin de ametrallar el corazón de los espectadores. Eso sí, olvidando un elemento importante por el camino: la esencia de la trilogía inicial.

Al invento, tan ampuloso como estratégico, se le veían demasiado las cuerdas que lo sostenían. Abrams había creado un espectáculo atrayente pero plagado de sinsabores: rezumaba más publicidad que talento, más fuegos artificiales que inventiva, más reiteración que profundidad. Sin embargo, detrás de su maniobra comercial y su limitado empaque, propio de los actuales reboots y reservado finalmente a los incondicionales, se percibían, en la lejanía, elementos de interés a desarrollar en próximas entregas, vertientes aún inexploradas mucho más jugosas y excitantes que la resurrección del espíritu nostálgico del que hacía gala la función.

En una jugada muy inteligente por parte de su director Rian Johnson, STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI aparca la irritante y persistente evocación del anterior episodio en favor de la originalidad y la abertura de nuevos horizontes, ampliando con ello la riqueza del universo galáctico y ofreciendo una profundidad mayor en el tratamiento de los personajes más carismáticos. Dicho de otro modo: ofrece lo que muchos buscábamos en cada rincón de El despertar de la fuerza y no fuimos capaces de encontrar: diversión, aventura, emoción y sorpresas. Muchas sorpresas. No se trata de reescribir la historia, sino de desarrollar los conceptos clave de la misma. En sus salidas de tono, propias de los desvaríos cómicos de Lucas, en el contraste de sus momentos más infantiloides con otros teñidos de oscuridad y en la explotación desvergonzada de la malograda Carrie Fisher y de un inmenso Mark Hammill (brillante como espejo reflectante de su antiguo maestro Obi Wan Kenobi) pervive, por momentos, la verdadera mitología del modelo original.

Dejando claro la existencia de imperfecciones en un guion demasiado condescendiente, su absurda reivindicación de un ecologismo de ocasión y subtramas innecesarias que ya torpedeaban el desarrollo del film de Abrams (todo lo que concierne al personaje interpretado por John Boyega), esta nueva epopeya brilla en su renovación de los estandartes clásicos de la saga, alcanzando su cenit en un fin de fiesta atronador y en una arriesgadísima secuencia de cierre, síntesis de la pasión generada por este universo, que hará las delicias tanto del seguidor más acérrimo como de aquellos que, en los tiempos de la segunda trilogía de Lucas, abandonaron cualquier esperanza de reencontrarse con la magia visceral de antaño.

EL LIBRO DE LA SELVA (The jungle book)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on abril 11, 2016 by Gonzalo Contreras

EL RITMO DE LA JUNGLA

El libro de la selva

La historia de Rudyard Kipling sobre Mowgli, el niño criado por una manada de lobos, no ha tenido especial suerte en el cine. Pasto de telefilms y series de televisión de ínfima calidad y de poco inspiradas adaptaciones para la gran pantalla, más pendientes de congregar a toda la familia que de absorber la genialidad del relato, posiblemente su mejor exponente se encuentre en la aproximación que Disney ejecutara allá por principios de los sesenta en su versión de dibujos animados. A pesar de sus licencias cinematográficas, atribuidas a la captación del público infantil (cualquier semejanza entre libro y película es puro espejismo), el film se alzó rápidamente como una de sus piezas más valoradas gracias, en gran medida, a su simpatía, frescura y contagiosa partitura musical.

el libro de la selva 2Cincuenta años después, la compañía retoma el célebre cuento en su cruzada por transformar sus más ilustres creaciones animadas en personajes de carne y hueso, demostrado ya el éxito de la fórmula en cintas como Maléfica y Cenicienta (al menos de cara a la taquilla). El especialista en blockbusters Jon Favreau afronta la dirección de una forma tan aparentemente sencilla como inteligente: tomar como referencia el modelo original, recuperando incluso sus canciones y secuencias más icónicas (y con ello, la vena nostálgica), para dotarlo de una madurez y de unas pinceladas de oscurantismo acorde con los tiempos actuales. A las virtudes del clásico se le añade la maestría de los nuevos aportes, logrando una actualización de lo más sabrosa, tan brillante que bien podría considerarse el mayor logro en imagen real de Disney en lustros.

Beneficiada por un doblaje de auténticos pesos pesados, desde un tronchante Bill Murray a un aterrador Idris Elba, en una composición que le catapulta como uno de los mejores villanos del cine reciente, el nuevo LIBRO DE LA SELVA se define como una espectacular aventura a la antigua usanza, de una abrumadora belleza paisajística (atención a su realismo y encuadres, difícil de degustar en este tipo de producciones) y rebosante de ritmo, ternura y entusiasmo, que hará las delicias tanto de los más pequeños de la casa como de los adultos que, tiempo atrás, disfrutaran con las andanzas del pequeño rey de la jungla.

STAR WARS VII, EL DESPERTAR DE LA FUERZA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on diciembre 17, 2015 by Gonzalo Contreras

AFILIANDO A LAS NUEVAS GENERACIONES

Star Wars

Es el fenómeno del momento, y promete serlo hasta que la última piedra angular de la trilogía, proyectada para 2019, cierre el nuevo círculo galáctico. La taquilla virtual lleva temblando desde hace varios meses, dándonos pistas del boom que está por venir; las colas en los cines se extenderán a lo largo y ancho de varias manzanas; muchos repetirán la experiencia, no siendo extraño que ese segundo visionado se repita en el mismo día… y en sesión continua. El mito de STAR WARS se extiende más allá de los dominios de George Lucas, siendo J.J. Abrams, bautizado como el heredero infalible de Steven Spielberg, el encargado de hacer brillar de nuevo la franquicia ante el júbilo desatado del gran público. Razones no faltan: con EL DESPERTAR DE LA FUERZA no sólo pretende dar continuidad a la saga cinematográfica por excelencia (al menos, a nivel comercial) sino recuperar los personajes originales que hicieron huella en los espectadores allá por finales de los setenta. O lo que es lo mismo, trasladar al siglo XXI la magia visceral de la pieza original de Lucas. El reto, desde luego, es excitante, aunque también aventurado.

Star Wars 2Una vez vista la que promete ser la película más taquillera de la Historia del Cine, a tenor de las cifras provisionales, se puede afirmar que los fans pueden dormir tranquilos. Abrams ha dejado aparcadas las complicaciones: juega en terreno seguro, siempre a la búsqueda de la melancolía más agresiva y del respeto más escrupuloso, mayor del que mostró Lucas en su trilogía posterior. Su film está pensado milimétricamente para satisfacer, de forma unánime, a los seguidores más entusiastas. Quizá, demasiado.

 

MÁS ESTRATEGIA QUE CORAZÓN

Apuntada a la moda de los cada vez más cansinos reboots, es decir, tomar como referencia el argumento y forma del original otorgándole un tentador acabado para las nuevas generaciones, la nueva entrega de la saga es como un enorme teatro de marionetas al que, lamentablemente, se le ven demasiado las cuerdas que lo sostienen. Sé que he visto una película loable, sé que Abrams ha hecho un buen trabajo, pero también percibo que hay más estrategia que corazón. Quiero contagiarme de la emoción, de la esencia que tanto invoca, pero sólo el entretenimiento hace acto de presencia en un espectáculo visualmente impecable pero nada innovador, de empaste blando y familiar (sí, se nota la mano de la actual productora, la en ocasiones inefable Disney)  y al que no le vendría nada mal empaparse del resplandor del Lado Oscuro.

Pero bueno, vayamos directamente al grano: ¿es mejor que la trilogía inicial? Ni por asomo, y quien diga lo contrario, en mi opinión, se está dejando llevar por la emoción del momento; ¿es superior a los capítulos iniciales? Mejor que La amenaza fantasma y El ataque de los clones, pero lejos de La venganza de los Sith, al menos de su última y fascinante hora; ¿gustará a los incondicionales? Por supuesto, la evocación es su punto fuerte. Eso sí, como le ha ocurrido a un servidor, puede que hasta el más fiel devoto se percate de que, desgraciadamente, en esta nueva epopeya hay mucha más nostalgia que historia.