Archivo para Maribel Verdú

ABRACADABRA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on julio 30, 2017 by Gonzalo Contreras

LA RESURRECCIÓN DEL ESPERPENTO

Sorteando la censura de la época, siempre pendiente de dinamitar cualquier idea creativa capaz de rasgar los estandartes dictatoriales del régimen, el tándem Luis García Berlanga y Rafael Azcona, director y guionista respectivamente, capturaron, en formato celuloide y desde unas raíces puramente satíricas, las costumbres, farsas e ideales morales de la España del franquismo con un talento equiparable al de otra pareja imborrable, la formada por Billy Wilder y su inseparable I. A. Diamond. Eran películas rebosantes de ingenio, inteligentemente inspiradas en la estética del neorrealismo italiano, que utilizaban enredos cómicos de una simpleza casi minimalista para explorar, con infinita mala uva, las vergüenzas de un país anclado, desde tiempos inmemoriales, en vicios infectos como la envidia, la hipocresía y la codicia.

Treinta años después de su última colaboración, y con pocos directores que hayan sabido atrapar la magia de tan honrosa filmografía (quizás, por su apego a unas circunstancias políticas muy concretas de nuestra historia), el cineasta Pablo Berger se empapa de la visionaria inventiva de los artífices de Plácido y El verdugo con una jugada similar a la emprendida por estos dos maestros en sus narraciones: partiendo de un relato nimio, casi anecdótico (la hipnosis efectuada a un macarra de barrio con las manos demasiado largas), se engendra un complejísimo y magnético juego de espejos en el que se ponen al descubierto algunas de nuestras más sangrantes realidades sociales (la lacra del maltrato de género) subrayando, con perversos y deliberados propósitos, el contexto social sobre el que se asienta el corazón de la historia (la España más cañi y retrógrada, con sus princesas de barrio y sus modelos imposibles, machos alfa y restaurantes de carretera con cegadores rótulos de neón).

Revelador en su alegato feminista, protagonizado por una Maribel Verdú titánica en su histrionismo gesticular (atención a su baile en la discoteca, todo un ejemplo de planificación escénica), y con el aroma de extrarradio tan característico del Almodóvar primerizo (especialmente de su exitosa “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, con la que comparte muchos aspectos), Berger inyecta el espíritu grotesco del esperpento consiguiendo que, en una misma escena, el espectador sienta en sus entrañas una explosión de sensaciones de toda índole posible: terror, angustia, romanticismo, humor, desconcierto. Y, sobre todo, fascinación. Como en los mejores y más lúcidos libretos de Azcona y Berlanga.

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FELICES 140

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on abril 9, 2015 by Gonzalo Contreras

REENCUENTRO

felices 140

Una preciosa villa próxima al mar, los mejores manjares para el paladar y una selección de los vinos más señoriales. Con estos ingredientes, desde luego apetecibles, y aprovechando su recién inaugurada cuarentena, Elia (Maribel Verdú) tiene pensado disfrutar un fin de semana con sus amigos más allegados. Una cálida música durante los créditos iniciales nos hace percibir que serán unos días inolvidables de reencuentros, anécdotas y confidencias; un tiempo, si todo sale según lo planeado, para recuperar incluso amores de antaño, de esos que marcaron toda una vida.

felices 140FELICES 140 rescata, en estos primeros minutos, la nostalgia y la devastadora sensación del paso de los años que desprendían obras como la extraordinaria Reencuentro de Lawrence Kasdan, y todavía más cuando la infelicidad del grupo empieza a manifestarse, dejando al raso el “gran escalofrío” (título original del film de Kasdan) que recorre los cuerpos de cada uno de los personajes ante las deudas, desencantos y frustraciones resultado de decisiones equivocadas. Pero su directora, Gracia Querejeta, prefiere dar un paso más allá. No se conforma con pintar al óleo el típico mural sobre segundas oportunidades y causas perdidas; reserva, para el segundo tercio, el verdadero sentido de su maquiavélica (y excitante) propuesta, tejiendo un cambio de rumbo mucho más original y atrayente. La evocación que marcaba los pasos del film y la compasión despertada por los participantes de esta historia desaparecen; en su lugar, la codicia, el egoísmo y la envidia se convierten en los nuevos protagonistas. Un factor sorpresa tan abrupto como arriesgado, brillantemente rematado y adosado al primer tramo de película.

La realizadora de la excelente El último viaje de Robert Rylands vuelve a sacar el máximo jugo a su elenco interpretativo, demostrando, una vez más, ser una de las cineastas que mejor comprende y dirige a sus actores. Con grandes dosis de cinismo y humor negro, marca de la casa, ha compuesto una cinta elogiable, cruda y crispante; una ácida reflexión sobre la mezquindad presente en el terreno más insospechado, de esas que se saborean aún más con el paso de los días.