Archivo para Meryl Streep

LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on enero 14, 2018 by Gonzalo Contreras

LAS DEFICIENCIAS DEL SISTEMA

A sus setenta y un años, Steven Spielberg sigue siendo uno de los amuletos imprescindibles de la industria hollywodiense. De hecho, pocos directores pueden presumir de tener una carrera fermentada a lo largo de cinco décadas poseyendo, en todas ellas, al menos dos obras (siendo modestos) capaces de arañar la majestuosidad del séptimo arte. Artífice de algunas piezas imprescindibles en la adolescencia del gran público, llámense, según la generación, E.T, Jurassic Park o la atemporal Tiburón, el tratamiento formal y argumentativo de sus primeros trabajos, revolucionarios en sus formas, pioneros en las reformulaciones de la cinematografía comercial de los años ochenta y capaces de atrapar la magia del Peter Pan que todos llevamos dentro, contrasta con una trayectoria posterior, más posicionada en la madurez, brillante en su recuperación del lenguaje audiovisual imaginado por los soñadores de la vieja escuela, convirtiéndose, para regocijo de los más cinéfilos y desagrado de los modernistas, en el último refugio (junto con autores como Eastwood, ahora de capa caída) del cine clásico estadounidense.

Más que visualizar un relato de espionaje con los susodichos papeles como protagonistas (al más puro estilo Todos los hombres del presidente o la reciente Spotlight), Spielberg, en LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO, retrata el auge, años antes de la sonora investigación conducida por Bob Woodward y Carl Bernstein sobre el caso Watergate, del periódico The Washington Post (comúnmente conocido como The Post, título original del largometraje), un diario local de segunda que encontró, para disgusto de la Administración Nixon, una bomba de oxígeno gracias a la publicación de información clasificada (y lamentable) sobre la guerra de Vietnam. Como no podía ser de otra manera, el cineasta detalla esta historia real, apasionante desde el punto de vista periodístico y cinematográfico, con su habitual distinción y sabiduría épica, retomando su consabida narrativa de corte tradicional, ausente de grandilocuencias y pulcra en la descripción, e imprimiendo un sentido del espectáculo rebosante de una emoción que ya quisieran reflejar muchas promesas actuales del celuloide. Y para remarcar ese halo de cine de otra época, se reserva una inteligentísima jugada maestra: juntar por primera vez en pantalla a Meryl Streep y Tom Hanks, dos de los exponentes más respetados y carismáticos de la cultura contemporánea, para dar vida a estos sagaces héroes de la información. La empatía, lógicamente, se hace abrasiva desde el primer encuentro.

Maravillosamente filmada con una estética puramente setentera, plagada de zooms y acorde con el oscurantismo de los tiempos que corren, y culminada con un revelador epílogo que bien podría funcionar como precuela de la obra maestra de Alan J. Pakula, Los archivos del Pentágono no solo es una entretenidísima plasmación de los tejemanejes políticos y las deficiencias del sistema democrático estadounidense (significativos, una vez más, los montajes paralelos de las promesas de los presidentes, de diferente índole política, y sus aprobaciones posteriores); también, un magnífico y sentido homenaje a la prensa escrita, al aroma a tinta que respiran las páginas en papel, a un tiempo que se muere y en el que la búsqueda de la verdad acababa prevaleciendo sobre la frivolidad y el amiguismo presente en los despachos de los rotativos.

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INTO THE WOODS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on enero 25, 2015 by Gonzalo Contreras

MENOS LOBOS, CAPERUCITA…

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Rob Marshall podría ser, de lejos, el director más sobrevalorado del panorama actual. Si esto les suena un tanto exagerado, lo dejaremos en uno de los realizadores menos creativos e incompetentes de esa nueva estirpe de cineastas buscadores del esplendor melódico de maestros de la talla de Bob Fosse. No sé si será igual sobre los escenarios, atendiendo al enorme prestigio que le acompaña y a los numerosos reconocimientos recibidos por el gremio, pero en la gran pantalla es incapaz de dotar a sus películas de alma, rascando sólo la superficialidad de cuantas obras teatrales y literarias ha adaptado. Ya dinamitó la excelsa Chicago (eso sí, con sorprendente aceptación crítica), convirtió la bellísima novela Memorias de una Geisha en un cóctel sin alcohol de bailes abrumadores y horrorizó al personal, aquí sin justificación alguna, con la estrafalaria y artificial Nine.

Sinto the woodsu nueva película no es una excepción. Basada en el libreto musical de James Lapine y Stephen Sondheim, éxito indiscutible en los escenarios de Broadway a pesar de ser bastante desconocido en nuestro país, en INTO THE WOODS imperan los defectos más sonados de Marshall: impersonalidad fílmica, abrumadoras imágenes carentes de sentido y forma y una narración lastrada por la incoherencia y el desconocimiento conceptual. Para más inri, se atreve a recortar partes esenciales del texto, impidiendo no sólo que la obra fluya con soltura sino que resulte comprensible la transformación, a mitad de película, de la mayor parte de sus personajes, momento cumbre (y vital) de la obra original. Así mismo, insiste en un tono demasiado liviano para la historia que se nos cuenta, más oscura y siniestra de lo que en un principio puede aparentar, aunque seguramente mucho tenga que ver la mano de quien produce el film, en mi opinión inapropiada por mucho que los cuentos de antaño sean los protagonistas.

A pesar de las altas expectativas marcadas, no pasa de ser un film tremendamente desaprovechado, un batiburrillo de jugosísimas ideas mal explotadas al servicio de un eficaz reparto entregado con esmero a su cometido (aunque, y espero que no suene a herejía, la nominación de Streep resulte un tanto forzada). Y para todos aquellos decepcionados que hayan visto cierta luz en lo profundo del bosque, les aconsejo acercarse a la versión teatral de los años noventa editada en DVD y realizada por sus autores originales. Posiblemente descubran toda la magia que debería haber desprendido la traslación cinematográfica.