Archivo para Michael Keaton

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on julio 27, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS JÓVENES AÑOS DE UN SUPERHÉROE

Regresa Spider-Man. Sí, otra vez. Y sí, nuevamente, en un largometraje que repasa los primeros e impetuosos años, su idiosincrasia juvenil y la posterior construcción de la personalidad que forjará su leyenda, sin por ello perder su feliz y cándido ideario adolescente. Con tan solo quince años de diferencia con la aventura de Sam Raimi (con toda seguridad, el cineasta que mejor ha comprendido, en su vertiente juvenil y épica, al hombre arácnido) y tres desde su última aparición en la convincente y romántica entrega con aires de novela gráfica The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, el director Jon Watts retoma el personaje creado por Stan Lee como pieza clave en la colisión final de los emblemas más carismáticos de la compañía Marvel, ya anticipada en la (que me perdonen los fans por la infamia) sobrevalorada Capitán América: Civil War.

La desolación y las variantes traumáticas examinadas por Sam Raimi y Marc Webb quedan relegadas en favor de la comedia y la luminosidad en SPIDER-MAN: HOMECOMING. Siempre desenfadada y liberada de ambiciosas intenciones, funciona estupendamente en sus originalísimos juegos metacinematográficos (incluyendo un tronchante guiño al submundo del “found footage”) y en su celebración de la época estudiantil como la edad de oro del venerado superhéroe. Tom Holland, sensacional en su papel, rescata con su atolondrado comportamiento el atractivo, la rebeldía y el carácter extrovertido y trufado de hormonas desenfrenadas de los míticos quinceañeros perpetrados por la mirada de John Hughes. De hecho, la propia película es un homenaje a sus novatadas cinematográficas, a la exaltación de la escuela como lugar de conflictos, pero también como refugio último de los perdedores.

No obstante, el film, de una duración desproporcionada (nada menos que dos horas y diez minutos), adolece de los problemas de fábrica presentes en el subgénero reciente. Enseguida aparecen en escena el esquema arquetípico de estas producciones, los villanos de latón y sus tramas criminales descafeinadas y la irremediable y peligrosa sensación de déjà vu, efecto resultante de la saturación marvelita sufrida en los últimos años. Por suerte, el buen hacer de su realizador y de los intérpretes, pletóricos en participar en este juego de niños, unido al mencionado y siempre agradecido regusto ochentero, consiguen transformar esta nueva resurrección en un espectáculo limpio, simpático y de contagiosa vitalidad.

SPOTLIGHT

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 26, 2016 by Gonzalo Contreras

PERIODISTAS DE RAZA

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Pocas películas reflejan la tensión y el trabajo incansable que se respira en la redacción de un periódico como Todos los hombres del presidente. Minuciosa radiografía de la investigación que destapó el caso Watergate, su fascinante recreación se apoyaba en un respeto casi escrupuloso a la figura del informador, así como en la verosimilitud que presentaba un brillantísimo guión firmado por el gran William Goldman. La película, lógicamente, creo escuela, tanta que pronto se convirtió en toda una referencia cinéfila para maestros del sector.

spotlightPosiblemente, ninguna cinta posterior ha capturado la pasión, perseverancia y el buen hacer del periodismo como lo ha conseguido la reciente SPOTLIGHT. Centrándose en los escándalos de pederastia cometidos por curas en el estado de Massachusetts y destapados por el Boston Globe, un periódico local inexperto en un caso de semejantes proporciones, el director Thomas McCarthy describe el intenso trabajo perpetrado durante meses por el equipo de investigación del diario, sujeto a las sombras pero poseedor de una inconmensurable vocación. La maestría de este extraordinario film se muestra en el momento en que focaliza la atención en el asunto en cuestión, sin trampas emocionales ni cuestiones sentimentales que entorpezcan la trama, recuperando el bolígrafo y el cuaderno de notas como objetos imprescindibles del periodista de raza.

Sin caer jamás en el morbo ni en gratuitos flashbacks, Spotlight indaga en el proceso y en los obstáculos que encontraron en la ciudadanía como consecuencia de la devoción procesada a través de los testimonios de los implicados. A pesar de no hacernos testigos directos de los hechos, sí consigue contagiarnos el ambiente de putrefacción que invadía el condado por medio de los espeluznantes datos, percibiendo en nuestras carnes el poder de estos malnacidos y su facilidad para aprovecharse de familias desestructuradas, de la ignorancia de las mismas y de unos chavales con un sentimiento de culpa tan grande que garantizaba el silencio más sepulcral. Un robo, como bien dice uno de las víctimas, que iba más allá de lo físico y trascendía lo espiritual. Y si en el largometraje de Alan J. Pakula la Casa Blanca aparecía sutilmente en escena como un ente más, en letargo, siempre vigilante ante los pasos dados por los intrépidos Bob Woodward y Carl Bernstein, aquí es la propia institución eclesiástica la que hace acto de presencia como mano que mece la cuna. Un recurso tan eficaz como asombrosamente inquietante.

Interpretada de forma sobresaliente por todo el reparto, el film se confirma como un revelador testimonio del compromiso y la libertad de prensa, frío sin dejar de ser emocionante, dueño del don que hizo grande a la joya del periodismo por excelencia: transmite, por encima de todo, un amor incondicional hacia la profesión. Y, por supuesto, auténtica veracidad.

BIRDMAN o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on enero 11, 2015 by Gonzalo Contreras

EL ALMA DE LA PERFECCIÓN

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“Teatro, la vida es puro teatro”. Así lo muestra Alejandro González Iñárritu en su última película, la mejor de todas cuantas ha filmado y, desde ya, clásico instantáneo y pieza cinematográfica fundamental del nuevo milenio. En un sorprendente cambio de registro, necesario ante una filmografía cargada de un tremendismo en ocasiones sobrevalorado y casi siempre insoportable, el director mexicano firma en letras mayúsculas una especie de oda a la interpretación escénica, catártica en el sentido más amplio del término y, a su vez, una de las estampas más diabólicamente afiladas (y divertidas) de los entresijos que se esconden detrás del telón.

birdman 2Para que nos entendamos: BIRDMAN podría definirse como la versión dramática de ¡Qué ruina de función! del genial Bogdanovich sin por ello dejar de ser, agárrense, la variante cómica del Cisne Negro de Aronofsky. Pura contradicción, puro (recordemos) teatro. Y al igual que en esta última, dentro de la enorme amalgama de subtramas que se esconden en ella una parece brillar con más intensidad que el resto: la búsqueda de la perfección interpretativa, con las secuelas que supone alcanzar dicho anhelo. Lo vemos reflejado en cada uno de sus personajes: en Edward Norton, un hombre que ha convertido su propia existencia en un monólogo continuo y que se siente indefenso lejos del ruido del palco; en Naomi Watts, actriz venida a menos, con mucho físico y poco talento, dispuesta a triunfar a toda costa en el Circuito de Broadway; y, sobre todo, en el incomensurable Michael Keaton (en una de las mejores interpretaciones masculinas vistas en los últimos años), actor de serie B anclado en un superhéroe de antaño, admirado por el público pero vapuleado por la crítica y deseoso de conseguir un prestigio que tarda demasiado en llegar. Y no, no estamos hablando del propio Keaton. ¿O tal vez sí?

Más allá de su virtuosismo técnico, de la experiencia que supone su amañado (y fascinante) plano secuencia, de su comentada e inabarcable temática y, por ende, sus desmesuradas intenciones, el film de Iñárritu vuela hasta cimas pocas veces exploradas, una obra maestra alucinógena dispuesta a romper con las reglas narrativas estipuladas y de llevar hasta consecuencias casi oníricas el esplendor que impregna toda la función. Lo dicho, puro teatro.