Archivo para Michelle Rodríguez

ALITA: ÁNGEL DE COMBATE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 11, 2019 by Gonzalo Contreras

ENTRETENIMIENTO DE CALIDAD

A Robert Rodriguez siempre se le ha considerado, en términos audiovisuales, el hermano menor de su gran amigo y cómplice de torturas Quentin Tarantino. Ambos comparten un entusiasmo irrefrenable por la violencia bañada con grandes dosis de hemoglobina y por implantar, en cada uno de sus trabajos, el aroma de la serie B y del celuloide matinée que tantas alegrías les proporcionaron en sus años de juventud. No obstante, mientras Tarantino es vitoreado por la crítica especializada, reverenciándose sus proyectos incluso antes de ser expuestos a los espectadores, el director de Abierto hasta el amanecer ha quedado relegado a un cine menor, mucho más plano y servicial con el público de masas y en donde apenas hay cabida para algo más que el mero entretenimiento esporádico, ya sea en sus producciones de los noventa (la descacharrante Desperado, la envejecidísima The faculty) o en sus inclasificables acercamientos al cine juvenil (Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl).

De ahí que sorprenda lo bien que funciona su ultimo invento, ALITA: ÁNGEL DE COMBATE, un blockbuster bendecido, a nivel ejecutivo y de guion, por la mano maestra del todopoderoso James Cameron. Siguiendo la estela de epopeyas como Ghost in the Shell, con la que comparte no pocos puntos en común, y dejándose empapar por la ambientación decadente de Blade Runner y sucedáneos del cyberpunk, el film propone una aventura futurista bien escrita y mejor realizada, agradecidísima en sus pasajes más oscuros, propios de la mente calenturienta del realizador, y sólida en su naturaleza de relato inscrito en la categoría de “presentación de personajes”. La sombra de historietas similares de carácter apocalíptico para chavales es alargada, pero gracias a los asombrosos efectos visuales, marca de la casa Cameron, y a la ejecución de algunas secuencias (principalmente la del juego de Motorball, una variante de Rollerball brillantemente coreografiada), el largometraje adquiere un empaque de cierta personalidad y madurez, dejándose entrever ciertas notas de autor pocas veces visibles en las narraciones de Rodriguez.

Pero por encima de todo prevalece el carisma de su estrella principal. Como ya ocurriera con el personaje de la doctora Aki Ross en Final Fantasy: la fuerza interior, una de propuestas más fascinantes y, ridículamente, ignoradas del cine de animación coetáneo, el carácter decidido, intrépido y puro de Alita, alias Rosa Salazar y heroína de este manga, otorga una dimensión de mayor calado emocional a esta reinvidicable distopía cinematográfica. Quizá no memorable, pero sí lo suficientemente seductora y efectiva.

FAST & FURIOUS 8

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on abril 13, 2017 by Gonzalo Contreras

A MEDIO GAS

Espectáculo del sinsentido, de la desmesura, de la testosterona más rancia y, a la vez, más descacharrante y adictiva, A todo gas (o Fast & furious, según prefieran) se ha convertido, por méritos propios, en la cúspide de esa nueva corriente milenaria conocida con el término de placer culpable, encontrando cobijo, incluso, entre los cinéfilos más reacios a estos desparrames. ¿La razón? Su absoluta falta de prejuicios, así como su honestidad a la hora de articular un universo de héroes fornidos y villanos sin escrúpulos en donde toda acción heroica, sea cual sea su naturaleza indómita (ajustar el itinerario de un misil con un golpe de talón, escapar en pleno hielo ártico de un submarino con los últimos prototipos de automóvil), está (y debe estar) permitida. Y cuanto más inconcebible resulte la jugada, mucho mejor.

Caricatura y ampliación, pues, del cine burdo, hipertrofiado y conservador de los años ochenta, encontró el mejor reflejo de sus aspiraciones en la última entrega, una especie de Grand thef auto cinematográfico que llevaba al límite todas y cada de las características que han hecho célebre a la serie (ausencia de reglas gravitatorias, vidas ilimitadas de nuestros ídolos) y en la que su director, el maestro del terror James Wan, arreó, como gozosa novedad, un buen tortazo en la cara al insoportable humanismo que habita en el cine actual de superhéroes.

FAST & FURIOUS 8 prosigue, para deleite de los fans, la estela videoclipera, macarra y desinhibida las anteriores películas. O lo que es lo mismo: acción a raudales, diálogos y escenas sonrojantes (aquí, lo mismo se discuten temas gubernamentales mientras se entrena a un grupo de niñas que se organiza un tiroteo con bebé acoplado a uno de nuestros valientes) y niveles de masculinidad elevados al cuadrado. Hasta aquí, nada que objetar. Sin embargo, y contra todo pronóstico, traiciona la base de algunos de sus mandamientos al imprimir una estética dramática más propia de los últimos films inspirados en los tejemanejes trágicos de Nolan (precisamente, aquello que parodiaba el anterior capítulo con enorme acierto) que del espíritu desvergonzado representativo de la saga. El director F. Gary Gray, nuevo en estos menesteres automovilísticos, derrapa en ritmo y duración, tomándose demasiado en serio un argumento (vacuo e inverosímil, como no podía ser de otra manera) que imploraba, en grandes cantidades, la comicidad y los desvaríos acrobáticos y horteras visualizados por Wan en su desmadrada y plausible aventura.

FAST & FURIOUS 7 (A todo gas 7)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on abril 3, 2015 by Gonzalo Contreras

PLACERES CULPABLES

furious 7

¿Cinta de acción deudora del cine más palomitero de la década de los ochenta? ¿La comedia más febril y desenfrenada del año? ¿O quizá la maliciosa respuesta encubierta al humanista cine de superhéroes de los tiempos que corren? Posiblemente todos estos interrogantes sean contestados con la misma respuesta: sí, sí y sí.

Después de proclamarse, por derecho propio, artífice de la renovación que tanto demandábamos los devoradores del género de terror gracias a las magistrales Insidious y The Conjuring, James Wan vuelve a dar la campanada con su incorporación a la saga más camorrista, playera y deliberadamente canalla (¡y a mucha honra!) del panorama actual. Tunea el film, séptimo de la franquicia, a su imagen y semejanza, convirtiéndolo en todo lo que prometía ser y más: un “señor” blockbuster, un Grand Thef Auto a escala mundial cargado de adrenalina y acrobáticas escenas, tan inverosímiles como desternillantes. ¿Sus armas? Una absoluta falta de complejos, desinhibición y mucha, mucha desvergüenza (en el sentido más divertido de la palabra).

furious 7La pregunta siguiente vendría a ser qué es lo que la diferencia de productos similares: precisamente, los tres ases que tiene bajo la manga el director. Wan sabe lo que quiere contar y cómo lo quiere narrar: como un niño con juguetes recién estrenados, articula un universo invadido por héroes nacionales y villanos de pura cepa en donde todo está (y debe estar) permitido. ¿Los límites? Inabarcables; ¿las vidas? Ilimitadas. Sin reglas gravitatorias ni teorías físicas, como las mejores batallas de nuestra niñez.

Por tanto, que nadie se lleve a errores; FURIOUS 7 es un divertimento declaradamente varonil, respetuoso con la máxima ecuación (esteroides a raudales más féminas voluptuosas multiplicado por toneladas de éxtasis y acción) tan excesivo en su conjunto y duración (137 minutos que pasan volando) que huele a homenaje a la serie, al subgénero en general y, especialmente, a Paul Walker, con un acto final diseñado como sentida despedida al malogrado actor; un espectáculo de total evasión, no apto para tiquismiquis ni enclenques. Es, a fin de cuentas, el último exponente de placer culpable cinematográfico.