Archivo para Michelle Williams

VENOM

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on octubre 5, 2018 by Gonzalo Contreras

ENTRETENIMIENTO SIN PRETENSIONES

Existen dos posturas claramente enfrentadas respecto a la oleada contemporánea de cine de superhéroes. Algunos, la mayoría (o al menos, los que más ruido hacen), hablan de la época dorada del género, sobre todo si estas aventuras provienen de la todopoderosa compañía Marvel. Cada nueva película, cada nueva entrega, es recibida con multitud de elogios, con una fogosidad inusitada, con críticas perfectamente equiparables a las que reciben algunos de los mejores largometrajes de la historia del cine, llámense El padrino o cualquier pieza dirigida por un tal John Ford.

Otros, entre los que me incluyo sin ningún tipo de miramientos, calificados de haters por los entusiastas del primer párrafo, piensan que estamos ante una desproporcionadísima y sobrevalorada tanda de cintas efectivas en sus propósitos de entretener al gran público, sí, pero lejos de la majestuosidad señalada por las opiniones más fervorosas. Con excepciones muy honorables (Nolan y su caballero oscuro, joya monumental donde las haya, seguirán siendo un ejemplo de revolución artística y planificación escénica), esta nueva corriente, inviable en pasadas décadas cinematográficas, apenas aporta un mínimo de interés al imaginario colectivo de los cómic, convirtiéndose en piezas de idéntica estructura narrativa y escasos valores cinematográficos.

En este contexto llega a las carteleras VENOM, protagonizada por el villano más popular de las célebres viñetas de Spider-Man. Un film precedido por las nefastas opiniones de los críticos americanos, a pesar de ofrecer exactamente lo que promete este tipo de producciones y que, en otros casos disneyianos, no se cortan en alabar con ansia y brillo: acción a raudales, una estructura acorde con la plantilla oficial y efectos visuales abrillantados con litros de CGI.

Ahora bien, cuenta con varios ases en la manga que la transforman, para sorpresa de muchos, en una cinta digna, entretenidísima dentro de sus límites y plausible en su afán de romper, como Deadpool, con los estereotipos derrotistas tan habituales en la temática: su falta de pretensiones, lo que le permite desarrollar un estilo gamberro y desinhibido y una estética, agárrense, propia de las comedias románticas estadounidenses de los años noventa; una duración en consonancia con la simplicidad de su historia; y, por encima de todo, un camaleónico Tom Hardy, uno de los grandes actores de su generación, en un papel protagonista a lo Jekyll & Hyde. Él es la estrella de la función. Cuando el alienígena de marras se apodera de su cuerpo, especialmente en los primeros minutos de mutación, aparecen algunas de las mejores secuencias cómicas (el momento de las langostas en el restaurante) que este maltratadísimo género nos ha regalado en los últimos años. Y eso ya es todo un logro.

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EL GRAN SHOWMAN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on diciembre 27, 2017 by Gonzalo Contreras

Y ASÍ EMPEZÓ EL ESPECTÁCULO

Amanerada, histérica y endiabladamente ampulosa, la hoy alabadísima Moulin Rouge! puso el primer peldaño en la resurrección actual del musical más allá de los escenarios de Broadway. De hecho, sin su existencia, posiblemente muchos largometrajes del género posteriores, algunos oscarizados, casi todos ellos visiblemente inspirados en los acordes propuestos por Baz Luhrmann, ni siquiera hubieran sido ejecutados por los grandes estudios cinematográficos. El éxtasis que procesaba el colorido de sus secuencias, la calidad de sus sinfonías, tanto de las clásicas como de aquellas creadas expresamente para el film, y la apoteósica renovación de sus estereotipos, presentando una brillante simbiosis entre las pautas clásicas y el videoclip salvaje y televisivo propio de los nuevos tiempos, marcaron un estilo audiovisual que ha traspasado, una década después, las fronteras de su propia temática melódica.

Sin Moulin Rouge!, por tanto, el acabado estético y exacerbado de EL GRAN SHOWMAN, ópera prima del realizador Michael Gracey, diferiría notablemente del resultado actual. Y es que la película, protagonizada por un enérgico y apasionado Hugh Jackman y basada libremente en la historia de P.T. Barnum, uno de esos personajes lastrados por una vida plagada de claroscuros y convertido, por la magia cándida y familiar de la industria hollywoodiense, en un personaje vibrante, jovial y de tintes dickensianos, rinde un continuo tributo a la obra maestra de Luhrmann, recogiendo con especial descaro sus aspavientos bohemios y las bucólicas y ensoñadoras instantáneas, la locura de un montaje capaz de ocultar los agujeros de guion más sangrantes y su personalidad impertinente, canalla y exageradamente romántica.

Sin embargo, más que un defecto, Gracey lo transforma en una extraña y loable virtud. Tan pegadiza y agradable como inofensiva, remarcada por una estética deliciosamente kitsch y algunos apuntes que reviven el espíritu circense, utópico y burtoniano de la inolvidable Big Fish, sería injusto obviar algunos aciertos considerables, principalmente la sensación de contagioso optimismo que irradia la cinta a lo largo del visionado y algunos números escénicos dibujados brillantemente en pantalla y acompañados de una extraordinaria banda sonora, de una fuerza impensable en una cinta de pretensiones artísticas tan livianas. Y eso, no lo duden, es el primer (gran) paso para que un musical perdure en la memoria años después de su estreno.

MANCHESTER FRENTE AL MAR

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , on febrero 3, 2017 by Gonzalo Contreras

UN CORAZÓN EN INVIERNO

Manchester

Ataviado con una chaqueta desgastada, con barba de varios días y una mueca constante de hastío y desapego por el mundo, Lee Chandler trabaja, día sí y día también, como conserje en unos edificios de la periferia. Alejado a propósito del mundanal ruido, su vida transcurre entre la rutina de su oficio y las confesiones que le revelan sus inquilinos, algunas de ellas proposiciones de alto voltaje ante las que el joven, de evidente atractivo, permanece indiferente. Nada parece alterar su existencia, ni siquiera la llamada que le comunica la súbita muerte de su hermano mayor y que le llevará al pueblo costero de su infancia. Un lugar del que huyó años atrás y en donde se fraguó la tragedia que moldeó su personalidad. Lee es Casey Affleck, el actor que aparece en todas las quinielas como el próximo ganador del Oscar. Y Casey Affleck es, en verdad, el alma máter de MANCHESTER FRENTE AL MAR.

ManchesterLa composición que realiza el actor, hermanísimo del menos laureado Ben Affleck (al menos a nivel interpretativo), es de una complejidad fascinante. Exento de efectismos histriónicos y cataduras lacrimógenas, traza un personaje en cuyo rostro se aprecia una amalgama de contradictorias emociones (la ira y la serenidad, la certeza y la incertidumbre, el amor y el odio), representando la agonía de un hombre muerto en vida que ha asumido su derrota ante la fiereza implacable de los fantasmas del pasado. Su trabajo está por encima, incluso, de una película a veces intratable, distante con un espectador incapaz de empatizar con algunas de las situaciones presentadas (la escena de la ambulancia, entre la caricatura y lo ofensivo), desmedida en su metraje y tan gélida como los parajes que, astutamente, esbozan la identidad del protagonista.

No obstante, la valentía de su conjunto, atípica en un producto más comercial de lo que su estampado indie nos quiere hacer creer, adquiere una gran consistencia gracias a la coherencia que muestran sus íntegras y, por qué no decirlo, demoledoras conclusiones: hay zarpazos en la vida tan penetrantes que no existen terapias que apaleen el dolor. Atrás quedaron los días de esplendor; a veces, ante las fatalidades, tan solo queda hueco para la resignación. Y la aceptación.

SUITE FRANCESA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on mayo 5, 2015 by Gonzalo Contreras

AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS

SUITE 2

El academicismo que tanto encandila a los controvertidos hermanos Weinstein, productores estrella de Hollywood famosos por su implicación desmedida en los proyectos que financian y por sus temidos remontajes (al mayor se le conoce como Harvey “manostijeras”), se palpa en cada una de las secuencias que componen SUITE FRANCESA, enésimo intento de resucitar las love story germinadas bajo la devastación del sinsentido bélico, está vez tomando como punto de partida el exitoso best-seller homónimo de Irène Nemirovsky. Su elegante producción y la ambientación, de irreprochable buen acabado estético, y unas contundentes interpretaciones, principalmente del bando femenino, son las mejores armas de una producción lastrada por un grave inconveniente: su extrema y áspera frialdad.

SUITENi el peso de su historia, mil veces vista, ni el acaramelado affair de los protagonistas, con cierto hedor al folletín más anticuado, traspasan en ningún momento la gran pantalla. Falta pasión, emotividad y, cómo no, una mayor solidez narrativa. De esta forma, persiste la sensación de asistir a un nuevo ejemplo de adaptación diseñada para arrasar en los más eventos cinematográficos más populares, cuidada hasta el más mínimo detalle salvo, quizá, el más importante: el alma de la propia obra.