Archivo para Olivia Cooke

READY PLAYER ONE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on marzo 26, 2018 by Gonzalo Contreras

LA MAGIA INTRÍNSECA DE LOS OCHENTA

Es una realidad palpable, imposible de cuestionar: los ochenta están de moda. Las hombreras imposibles, los pelos eléctricos, la música reinante en los bailes de fin de curso, para muchos banda sonora de toda una vida, las gigantescas hamburguesas acompañas de batidos de chocolate y las máquinas recreativas, preludio del universo cibernético que estaba por venir, siguen causando auténtico furor entre los jóvenes nacidos o amamantados en los albores de esta década prodigiosa. No es de extrañar, por tanto, que todo su imaginario cinematográfico, el arte que mejor ha expuesto su desinhibida filosofía, dominado por extraterrestres de galaxias lejanas, viajes interestelares, juergas de instituto fundadas bajo los últimos coletazos del american graffiti y la exaltación de los valores intrínsecos de la amistad verdadera, haya traspasado las barreras del tiempo e influya, hasta extremos impensables, en los códigos de la industria contemporánea.

Si alguien entiende la vorágine de estos sentimientos, capaces de nublar la percepción crítica por aspectos puramente evocadores, ese es Steven Spielberg. Promotor y artífice de sus más evidentes señas de identidad, tanto en su faceta de productor (Poltergeist, Los goonies, Gremlins) como en su oficio de realizador, dirigiendo algunos de los largometrajes claves de nuestra infancia cinéfila, el cineasta recupera el espíritu inequívocamente pop de sus celebradísimos proyectos de entretenimiento en READY PLAYER ONE, adaptación libre de la novela homónima escrita por Ernest Cline. De hecho, más que filmar un arquetípico homenaje a los felices años ochenta, ha compuesto, directamente, una película que nace de las mismísimas entrañas de la época más nostálgica del celuloide (en otras palabras, lo que pretendía atrapar la sobrevalorada Súper 8 y nunca llegó a alcanzar). E intencionadamente o no, y sin que sirva de precedente, la mejor muestra de lo que el universo virtual puede ofrecer en pantalla grande.

Para ello, no duda en reproducir, con todas sus secuencias, y asumiendo unos riesgos más peliagudos de lo que la simpleza de su argumento deja entrever, los mandamientos fundacionales de este subgénero en sí mismo: implantar en la historia más corazón que cerebro, buscando una disonancia entre la luminosidad de sus efectos visuales, en verdad hipnóticos, y la oscuridad de la distopía presentada; subrayar la amalgama de emociones y aventuras con una banda sonora de proporciones épicas y de evidentes reminiscencias melancólicas (orquestada por Alan Silvestri, pupilo de Robert Zemeckis); y, como no podía ser de otra manera, enfatizar la moraleja final a través de una mirada cándida y condescendiente, manifiestamente reiterativa y virginal, implantando para ello las dosis justas de almíbar que toda producción de aquellos años que se precie debía poseer (aun a riesgo de resultar involuntariamente kitsch).

¿El resultado de semejante hazaña? Un abrumador torbellino de imágenes tan anárquico como fascinante, rico en referencias audiovisuales añejas, de ritmo trepidante y poseedor de algunas escenas que pasarán, por derecho propio, a la antología del cine coetáneo (la carrera de bólidos o el homenaje a Kubrick, magistral sketch aislado con la suficiente trascendencia como para rasgar las lágrimas más sinceras del que esto suscribe). Y como premio final, el rey Midas, a sus setenta y un años, consigue un doble e insólito triunfo propio de su inconmensurable talento: congregar a las nuevas generaciones, entusiastas de esta tendencia gracias al boca-oreja de sus mentores cinéfilos, y a todos aquellos que, desde tiempos inmemorables, llevamos la esencia de la temática en nuestras venas.

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BEN-HUR (2016)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on septiembre 2, 2016 by Gonzalo Contreras

NO MANCILLARÁS LOS CLÁSICOS UNIVERSALES

ben hur

Salvajemente juzgada desde el momento de su concepción, aún más si cabe que el deleznable remake de Cazafantasmas, la nueva aproximación del clásico BEN-HUR, novela escrita por Lewis Wallace y origen, en 1959, del péplum por antonomasia de la historia del cine, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la cantidad (ya insoportable) de revisiones manoseadas por una industria cinematográfica que busca abiertamente un buen pellizco económico más que una creación artística respetable. Como era de prever, la película que nos ocupa, dirigida por el director de la dudosa Abraham Lincoln, cazador de vampiros (lo cual ya dice mucho de sus aspiraciones), no deja de ser un producto de connotaciones más televisivas que cinematográficas, pletórico de carencias en su comparación con la obra maestra de William Wyler. Sus decorados cartón piedra, unos efectos visuales más informáticos que humanos y, sobre todo, la sensación de que en todo momento está pulsado el piloto automático, sin acceso posible al frenesí, hacen muy fácil la elaboración de una crítica destructiva tan apetecible como, honestamente, innecesaria.

ben hur 2Algunos, posiblemente, encontrarán injusto valorar el film relacionándolo con su hermana mayor; otros, defensores de esta moda actual de resucitar historias ya narradas, considerarán que los dictámenes más negativos provienen del conservadurismo más rancio y clasicista. Las opiniones son libres, qué duda cabe, pero personalmente me resulta imposible desligar de mi retina una epopeya que forma parte de mi vida y de mi manera de entender el cine en su amplitud más megalómana. Desgraciadamente, lo que en aquella era épica, aquí es tedio, desidia. Basta contemplar la escena de las cuádrigas en ambas películas, una marcada por la fastuosidad y el realismo (tardó en ser rodada la friolera de tres meses) y la otra por los dudosos milagros de la digitalización. Y es que, guste o no, hay piezas tan sublimes que deberían ser intocables, y más si no ofrecen una variante argumental a lo ya expuesto. De Ben-Hur, Wyler dijo absolutamente todo lo que había que decir, y con una grandeza que, todavía hoy, arrasa con las emociones más sinceras del espectador.

YO, ÉL Y RAQUEL

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on octubre 5, 2015 by Gonzalo Contreras

RECUERDOS DE LA CHICA MORIBUNDA

Yo, él y Raquel.

En contra de lo que pueda parecer, YO, ÉL Y RAQUEL (variopinta traducción del original “I, Earl and the dying girl”) no es, ni mucho menos, el enésimo dramón romántico con cáncer como telón de fondo presentado para que adolescentes de medio mundo derramen sus lágrimas menos sinceras. Sí, de acuerdo que en esta propuesta del director Alfonso Gómez-Rejón la enfermedad también juega un papel importante y, muy posiblemente, el espectador finalice la proyección entre clamorosos y vergonzantes sollozos. Pero de verdad, créanme, las diferencias entre aquellas y esta producción son aplastantes. La noche y el día, dicho de otro modo.

¿Yo, él y Raquel.Qué hace tan especial este relato sobre la relación entre un joven de encantadora arrogancia, cuya fachada sólo pretende ocultar un sinfín de inseguridades, y una jovencilla dulce e ingenua con pronóstico demoledor? Al igual que ocurría, a menor escala, con la más que notable Bajo la misma estrella, con la que comparte fondo y (algunas) formas, un guión a prueba de bombas. Desde sus primeros minutos, con la divertidísima descripción de los pasillos de instituto como naciones independientes hasta un final de atronadora belleza, de los más emotivos vistos en el cine reciente, todo resulta brillante en una obra nacida de la inteligencia y el buen gusto.

Pero no sólo se conforma con ser una maravillosa historia sobre la amistad; también, un inesperado, desenfadado y finalmente precioso homenaje al séptimo arte, a las películas que marcaron la adolescencia y a la importancia de convertirnos en los verdaderos protagonistas de nuestra vida, o de la de aquellos a los que amamos. Yo, él y Raquel llega sin hacer ruido, probablemente pasará desapercibida en cartelera y no será hasta dentro de unos años cuando el público reconozca, de forma unánime, la grandísima película que es. Háganse un favor y no esperen tanto tiempo.