Archivo para Rhys Ifans

SNOWDEN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on octubre 13, 2016 by Gonzalo Contreras

SECRETOS DE ESTADO

Snowden

Incisivo, manipulador, megalómano, brillante en ocasiones y excesivo otras tantas, el cine de Oliver Stone ha removido, como si de un género en si mismo se tratara, los pilares generacionales de la reciente historia de Estados Unidos con sus desmoralizadores y ásperos retratos aniquiladores del (cinematográficamente) manoseado sueño americano, teniendo sus mayores éxitos de taquilla en el díptico inicial que ejecutara sobre la guerra de Vietnam (Platoon y Nacido el 4 de julio, tan loables como sobrevaloradas) y en la, ésta sí, obra maestra JFK, caso abierto, complejo y adictivo estudio de la supuesta conspiración gubernamental que envolvió el magnicidio del presidente Kennedy. Odiado y admirado a partes iguales, más lo primero que lo segundo, y a pesar de su irregularidad (aunque es innegable su talento, también lo son sus numerosos tropiezos), resulta digno de alabar su capacidad de incomodar y meter el dedo en la llaga en asuntos en los que pocos directores se atreverían a bucear, motivo que justifica por si solo su papel vital en la conservadora cinematografía de la época Reagan.

Snowden 2Después de las desastrosas Alejandro Magno y World Trade Center y la decepcionante secuela de su brillante Wall Street, Stone parece recobrar parte del pulso narrativo de antaño en SNOWDEN, crónica basada en la historia del ex agente de la CIA acusado de traición al Estado por filtrar documentos secretos de la NSA a la opinión pública. Amplificando la idea ya expuesta en el alabado documental Citizenfour, y amoldada cómodamente a la ideología izquierdista del cineasta, mejora el producto de origen ofreciendo una interesante retrospectiva del controvertido personaje, si bien es cierto que, en la mayor parte del metraje, y al igual que le ocurría al reportaje de Laura Proitas, vale más por lo que cuenta que por cómo está contado. A veces demasiado lineal, otras un tanto panfletaria (principalmente visible en los discursos pseudoprogresistas acompañados de música envolvente in crescendo), la forma en la que la descripción de la vida personal de Snowden, interpretado por un acertado Joseph Gordon-Levitt, devora la trama principal de espionaje se revela como el gran defecto de un largometraje con demasiado recovecos y en esencia fallido, pero no por ello desdeñable.

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MADAME BOVARY

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on mayo 18, 2016 by Gonzalo Contreras

AVARICIA

madame 2

La puesta al día de algunas de las obras maestras de nuestra literatura coinciden en apostar por dos elementos que, si bien procuran ciertas seguridades fílmicas a sus directores, el tiempo ha demostrado que pueden llegar a ser peligrosas armas de doble filo: el academicismo, casi siempre a medio camino entre lo preciosista y lo pomposo, y la fidelidad más detallada. Dichas propuestas, entre las que se encuentra esta actualización de la obra magna del fin del Romanticismo, la reverenciada MADAME BOVARY, se entregan fervorosamente a estos conceptos creyendo que con ello capturan el alma de la obra cuando, realmente, sólo consiguen enmascarar el valor y la profundidad de la historia contada.

madameObjeto de infinitas revisiones desde tiempos inmemorables, destacando la que dirigiera con especial fortuna Vincente Minelli en 1949, la enésima y fallida aproximación al texto de Gustave Flaubert permanece leal al mismo a excepción de dos aspectos imprescindibles: la maternidad de Emma, aquí ausente, y su idealismo y soberbia antes de casarse con Charles Bovary, tampoco descrito y vital para entender la personalidad egocéntrica, folletinesca y manipuladora de la protagonista a lo largo del relato. La ambientación, nuevamente, está varios escalones por encima de una película finalmente fría, apática, protagonizada con desgana por sus intérpretes (incluyendo a Mia Wasikowska, tan correcta como insustancial, y a un Rhys Ifans pasado de rosca), tan pendiente de seguir las líneas literarias de una forma tan pulcra y lineal que se olvida de sus conceptos claves: la pasión y el desgarro implícitos en cada una de sus páginas. Permanece la letra, pero no la melodía.