Archivo para Riley Keough

LA CASA DE JACK

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on enero 23, 2019 by Gonzalo Contreras

RETRATO DE LARS VON TRIER

Irreverente, perverso, generador de pasiones desatadas entre no pocos cinéfilos (los entusiastas de Sitges, sin ir más lejos) como de repulsión entre críticos incapaces de entender las obsesiones más características y malsanas de su sello autoral (los refinados actuales de Cannes), el cine de Lars Von Trier (Rompiendo las olas, Dogville) pocas veces deja indiferente al gran público. Controvertido hasta en sus declaraciones en ruedas de prensa, llegando a afirmar su simpatía hacia cierto líder supremo del Tercer Reich, el cineasta ha vuelto a dar la campanada con LA CASA DE JACK, un proyecto, como no podía ser de otra manera, envuelto en la polémica por la escabrosidad de sus cruentas imágenes.

Mareos, desmayos, vómitos entre los asistentes, insultos dirigidos a la propia pantalla (¡!)… Una vez vista, y como bien aseguraban los más discordantes, la película tiene todos los ingredientes para ser considerada pornografía audiovisual entre los más puritanos. Eso sí, todos aquellos abiertos de mente que no tengan miedo de adentrarse en la demencial creatividad del realizador danés descubrirán suficientes valores como para considerarla una obra magna, atípica e inabarcable en su complejidad, tan insólita y narcisista que la convierten en una especie única en su mensaje conclusivo.

Matt Dillon, inmenso en su papel de psicópata misógino y sin escrúpulos, es, en realidad, el reflejo en el espejo de Lars von Trier. Y es que esta pieza, milimétricamente diseñada para sacar de quicio al espectador, es todo un monumento al egocentrismo del director. En otras palabras, un escupitajo en la cara a sus detractores, una clara muestra de superioridad hacia sus seguidores, una defensa a ultranza de sus obras anteriores y de la magnificencia que caracteriza a todas ellas. Si no entiendes su grandeza, o no comprendes las metáforas, los dilemas morales y los elementos catárticos que habitan en su filmografía, es, sencillamente, porque no tienes la capacidad intelectual para apreciar su arte.

Y de arte trata el asunto. Con suma incorrección política y con una ampliación de los argumentos que ya sobresalían en la menor (discúlpeme, Mr. Trier) Nymphomaniac, lleva al paroxismo sus propias inquietudes identificando el asesinato, el sufrimiento y la mutilación como expresión última de la creación artística. El resultado, un viaje a los infiernos difícilmente soportable para asistentes con problemas estomacales, supone la personalísima expiación de sus propios pecados cinematográficos. Horripilante, sí, pero implacable en su imponente majestuosidad.

Anuncios

LLEGA DE NOCHE

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , on julio 2, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS PELIGROS DEL MARKETING

El terror, qué género tan definido y, herméticamente, desconocido por tantos sectores dedicados a la cinematografía. Como prueba, la tendencia actual de muchas productoras de cualificar, con este sentimiento, a cualquier producción que muestre un gusto mínimo por el desasosiego, por los espacios rodeados de penumbra, por la llama del suspense. Para colmo, las críticas que nos llegan del otro lado del charco, casi siempre escritas por profesionales que reniegan de este tipo de celuloide, no hacen más que incentivar esta confusa publicidad alabando dichos trabajos bajo eslóganes como “aterradora”, “terrorífica” o, de forma más explícita (o cínica, según se extienda), “la película de horror del año”. Y claro, luego llegan las temidas decepciones. Lo hemos visto recientemente con la comedia de tintes macabros Déjame salir y en la repulsiva (y espléndida) Crudo, aunque, posiblemente, no haya un ejemplo más sangrante que El bosque, la obra maestra de M. Night Shyamalan, nefastamente recibida en su momento por un público dispuesto a encontrarse con una historia de pesadillas y altas dosis de escalofríos cuando, en realidad, la cinta reflexionaba sobre algo mucho más perturbador: los límites de nuestros propios miedos.

Queda claro, pues, que el film que nos ocupa es un nuevo prototipo de este dudoso marketing. Y es que, a pesar de venir presentaba por un trailer angustioso y unos pósters promocionales que harían las delicias de William Friedkin, LLEGA DE NOCHE no es una película de terror. De hecho, salvo tres momentos oníricos concretos (y bastante deshonestos, pues refleja el pánico que no se atreve a mostrar en el marco real), ni se aproxima a la temática. Este aséptico drama psicológico con tintes de thriller, enésima exploración del cine de contagios, pretende dar un vuelco al subgénero potenciando el clímax de tensión a través de sus tres elementos definitorios: pocos personajes, un único escenario posible y la sutileza como forma de ocultar imperfecciones. El problema es que es tal el nivel de austeridad y de búsqueda de la incomodidad en lo invisible que, más que espeluznar, acaba aburriendo por redundancia de esquemas, dando paso a una sucesión sistemática de planos elegantemente encuadrados, pero no por ello bien dirigidos.

Influido por cineastas de la talla de John Carpenter (maestro, este sí, de la sugestión bien entendida), el realizador Trey Edward Shults no acaba de dar oxígeno a una premisa, siendo francos, demasiado toqueteada a comienzos de milenio. Pocas son las respuestas e infinitas las preguntas que quedan en el aire. Pero si una destaca, por encima de todas, es qué ente, infectado o ser del averno da título a tan engañoso y desalentador largometraje.