Archivo para Samuel L. Jackson

GLASS (Cristal)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , on enero 15, 2019 by Gonzalo Contreras

EL DESTINO DE LOS HÉROES

El gran problema que presenta el cineasta M. Night Shyamalan para sus máximos detractores es, divertidamente, la cualidad más satisfactoria para aquellos que pensamos que, en sus giros de guion, en sus imposibles exposiciones sobre la fe y existencia y en sus atrevidísimas pretensiones fílmicas, se encuentra uno de los grandes artesanos del suspense actual: en ninguno de sus trabajos ofrece lo que el público mayoritario espera ver reflejado en pantalla.

Con El bosque, una de sus propuestas más criticadas, los espectadores ansiaban disfrutar de una película de terror a la antigua usanza, cuando, en realidad, se trataba de un modélico e introspectivo film sobre nuestros propios miedos; con Señales, buscaban respuestas a los enigmas de los visitantes del espacio, siendo realmente una atípica reflexión sobre las huellas invisibles delineadas por nuestros seres difuntos; con la incomprendida El protegido, pieza angular de este GLASS, su último y sobresaliente proyecto, deseaban degustar un nuevo sexto sentido, ignorando con ello su trascendencia a largo plazo dentro del mal llamado género de superhéroes.

Glass, ya lo habrán adivinado, no es la película idealizada que esperan los seguidores del director indio-estadounidense, ni siquiera los fans de las dos anteriores entregas de la saga (la comentada El protegido y la turbadora Múltiple); es, simple y llanamente, la crónica conclusiva sobre la dualidad y existencia real de héroes y villanos que siempre ha tenido en mente y que, por diversas circunstancias, no ha podido plasmar cinematográficamente hasta el día de hoy.

Y en ese sentido, diecinueve años después de la cinta que diera origen a este fascinante universo, podemos hablar de un triunfo atronador por parte del cineasta: triunfo en la coherencia conceptual, dramática y formal, cerrando de manera catártica tanto la intriga imperante como las tramas secundarias (la paternidad, los lazos emocionales que se crean a través del trauma); triunfo en su huida de las etiquetas y demarcaciones establecidas por las demanda del espectador, incapaz de descifrar los secretos que subyacen en este fin de fiesta; y, por encima de todo, triunfo a la hora de renovar los relamidos distintivos del cine de superhéroes, algo ya impensable en multimillonarias franquicias dedicadas a la temática, impulsando una nueva perspectiva llena de posibilidades narrativas, audiovisuales y metacinematográficas.

Shyamalan arriesga y gana. Rodada con su inconfundible estilo y dominio escénico, visualmente ejemplar en su gama cromática, acorde con las personalidades de los tres personajes principales, demuestra, por encima de todo, un amor incondicional hacia su propio material de partida; cree ciegamente en su relato, contagiando al espectador del entusiasmo presente en las páginas del guion. Eso sí, como sus mejores obras, llámense La joven del agua o su obra maestra El bosque, sólo el tiempo pondrá en su sitio los valores intrínsecos, innumerables, de esta espléndida y rompedora aventura.

Anuncios

KONG, LA ISLA CALAVERA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on marzo 10, 2017 by Gonzalo Contreras

EL REGRESO DEL REY MONO

Ningún cinéfilo podrá olvidar jamás la primera vez que se encontró con King Kong en la gran pantalla. Reinvención de la fábula de La bella y la bestia, la película, protagonizada por un enorme simio de aspecto escalofriante pero corazón débil, condenado a un trágico final y enamorado locamente de una joven aspirante a actriz, poseía las características irrefutables del cine que no muere, imperecedero, capaz de sobrevivir al desgaste de los años. Como Casablanca, como ¡Qué bello es vivir!, como El gran dictador. Pasto durante décadas de infinidad de secuelas e imitaciones, carentes del encanto de la reina madre, y de un aparatoso remake a finales de los años setenta (producto del cine de catástrofes tan proclive en la época), el mito volvió a recobrar la luz de antaño a comienzos de milenio gracias a la artesanía de Peter Jackson, fan incondicional de la producción original. Su nueva versión, facturada a la antigua usanza, era fresca, grandilocuente a la par que imaginativa y atesoraba los ingredientes necesarios para transformarse, con el tiempo, en piedra angular de nuevas y paralelas entregas cinematográficas.

Más que una secuela de esta, la cinta que nos ocupa se presenta como una actualización, acorde con las demandas actuales, de la obra maestra de 1933. De hecho, la principal diferencia es que, mientras la epopeya de Jackson jugaba en el terreno de la elegancia, con una lujosa puesta en escena y y detalles cuidados hasta el extremo, KONG, LA ISLA CALAVERA apuesta por recuperar el aroma del cine de serie B que tantas alegrías dio en los años ochenta (algo que ya intentó, sin éxito, el Godzilla de Roland Emmerich), convirtiéndose, para sorpresa de todos, en la mejor traslación cinematográfica desde los tiempos de Fay Wray.

Las razones son fácilmente identificables: la primera, su falta de pretensiones, agudizada por un espíritu desenfadado, mugriento, evocador y declaradamente hortera, haciendo del entretenimiento su principal objetivo; la segunda, la hábil mezcla de géneros, combinando el cine de aventuras con pinceladas propias del género bélico (impagables las referencias visuales a Apocalypse Now de Coppola, con esos cielos anaranjados rotos por las hélices de los helicópteros y la silueta del rey mono); y, por último, su ritmo frenético, que impide que durante las dos horas de proyección el espectador se desentienda de la propuesta (con ayuda, eso sí, de cantidades ingentes de CGI). El guion no es nada del otro mundo, incluso presenta inconsistencias narrativas, pero su director sabe llevarlo al terreno del blockbuster más placentero y evasivo, consiguiendo elaborar una divertidísima montaña rusa altamente recomendable.

EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on septiembre 30, 2016 by Gonzalo Contreras

EL BUCLE DE LOS NIÑOS PERDIDOS

miss

En estos tiempos convulsos, en los que resulta tan sencillo criticar el prestigio de un gigante como Tim Burton, verdaderamente anclado en un bucle de sabrosas ideas pero fallidos productos, no está de más recordar su indiscutible trono como mayor ilusionista cinematográfico de finales del siglo pasado. Creador de un universo propio, dominado por el expresionismo alemán y la subcultura gótica y poblado por seres heridos, atrapados bajo máscaras inspiradas en el monstruo de Mary Shelley (la mayoría álter ego del propio director), su capacidad de fabulación ha derivado en algunas de las fantasías más recordadas de las décadas de los ochenta y noventa.

Sus inolvidables Batman, Bitelchús y Mars Attacks! dan buena cuenta de ello. Y aunque a sus detractores les produzca urticaria esta afirmación, incluso ha dejado su firma en un buen puñado de obras maestras, tales como Ed Wood, Big Fish, Eduardo Manostijeras y Sleepy Hollow (sí, Sleepy Hollow). Desgraciadamente, su llama creativa parece haberse apagado con el nuevo milenio. Ya sea por una ambición desmedida (Alicia en el país de las Maravillas), cierto estancamiento creativo (la desconcertante Big Eyes) o repetición de esquemas (Frankenweenie), el otrora enfant terrible de Hollywood no acaba de rematar unos proyectos de encargo, aparentemente, óptimos para cobrar vida audiovisual según sus cánones peterpanianos.

Miss PeregrineAl igual que sus trabajos menos aplaudidos, EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES es un continuo quiero y no puedo. A Burton le ha salido una película extraña, desigual. Con atmósfera, pero vacía de sorpresas; con potencial, pero sin la consistencia de sus mejores relatos. Los que han leído la novela, me dicen que el director ha rehecho las últimas páginas en beneficio de su personal estilo. Curiosamente, le identifico más en el primer tramo de cinta que en el desenlace, sujeto a las tácticas abusivas del CGI y al show de un Samuel L. Jackson totalmente desatado. Al final, ni me atrapa tanto viaje en el tiempo, camuflaje de severos agujeros de guión, ni empatizo con una historia de amor que nunca llega a poseer la lírica requerida, directamente porque los inexpresivos Asa Butterfield y Elle Purnell impiden que te creas su romance.

No obstante, y esto gustará a los seguidores más entusiastas de Burton, es la primera vez en muchos años (quizá, desde la infravalorada Sweeney Todd) que su magia sale a flote. Con cuentagotas, eso sí. Secuencias como la del barco hundido o la estampa de la joven flotando cual cometa en el aire (tan Big Fish) dejan constancia de que el corazón del cineasta sigue palpitando, en letargo, a la espera de un proyecto capaz de reunir la solidez de antaño con sus más geniales excentricidades.

LOS ODIOSOS OCHO

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 14, 2016 by Gonzalo Contreras

EL JUEGO DE LA SOSPECHA

OCHO ODIOSOS

Me encantaría saber qué derroteros hubiera adoptado el cine de Quentin Tarantino de haber triunfado su obra menos celebrada, tarantiana y, paradójicamente, madura y atrevida: la estupenda Jackie Brown. Lo que podría haber sido un punto de inflexión en su carrera, así como una reformulación de los intereses y pilares de su cine, acabó en agua de borrajas como consecuencia del desconcierto que produjo en un público que no estaba preparado para un cambio tan drástico en su filmografía. Suposiciones aparte, el fracaso coincidió con una vuelta a la desmesura, a la grandilocuencia y, con ello, y como suele ocurrir, a una definición como cineasta que trajo consigo una división extrema de opiniones entre los que le consideran todo un mesías cinematográfico (incluso antes de catar una nueva obra) y aquellos que sólo ven arrogancia y necedades. Algo parecido a lo que pasa, en los tiempos que corren, con realizadores del tipo Christopher Nolan: o los amas hasta el orgasmo o los detestas sin reservas.

Ocho odiososNi una cosa ni la otra. Porque, aunque no sea la tónica habitual, también existen aquellos que vemos en su cine momentos de gran genialidad pero también equívocos propios de un megalómano, como ocurre en LOS ODIOSOS OCHO. Su último trabajo, qué duda cabe, es un producto digno, sobre todo cuando juega al gato y al ratón, en una segunda parte que (por planificación escénica) bien podría encontrarse entre lo mejor que ha rodado en su vida, pero también contiene algunos de sus defectos más notorios: una verborrea incansable, tomando como excusa el choque de bandos durante la Guerra de Secesión; una duración totalmente desmesurada en relación a la historia contada, y unos personajes con una esencia tan tarantiana que podrían intercambiarse perfectamente con otros de sus últimas cintas sin que ésta cambiara ni un ápice. Sí, aunque duela reconocerlo, el señor Tarantino también repite (y mucho) la fórmula millonaria. Aún así, el modelo que toma de referencia es tan bueno (Agatha Christie es mucha Agatha Christie) y el marco histórico/escénico tan provechoso que sería injusto despreciar los momentos de lucidez presentes. Escuchar el escalofriante monólogo de Samuel L. Jackson (haciendo de Samuel L. Jackson) mientras un famoso y melancólico villancico inunda el caserón es una buena muestra de la brillantez que puede llegar a alcanzar el director estadounidense.

Lo que está claro es que, al final, Los odiosos ocho es Tarantino al cuadrado. Y como tal, los fans aplaudirán todo detalle, toda salpicadura sanguinolenta; los menos entusiastas, que no detractores, veremos una estimulante e irregular cinta dirigida por un auténtico enamorado del cine.

VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , on abril 30, 2015 by Gonzalo Contreras

LA ESENCIA DEL BLOCKBUSTER

vengadores

LOS VENGADORES, LA ERA DE ULTRÓN es todo cuanto prometía ser: una atracción de feria tan desorbitada como apabullante, grandilocuente, exagerada, bestial en todos sus apartados. Joss Whedon, realizador cultivado en la pequeña pantalla y artífice de algunos de los éxitos más sonados del cine reciente, presenta una entrega más adulta y oscura que su predecesora, como buena secuela de la última hornada del cine de superhéroes que se precie, pero también mucho más entregada al espectáculo como auténtica forma de evasión: el más extremo, el menos guionizado y, si se hace bien como es el caso, el más placentero. Se siente cómoda en este terreno, pues no deja de ser una especie de coraza ante posibles ataques acerca de su limitado argumento, punto flaco en este tipo de producciones y aquí disimulado con enorme (y apreciable) destreza. Y si a esto le sumamos la ilusión vertida por sus intérpretes, ya mutados en los personajes que interpretaran en la original (especialmente un autoparódico Jeremy Renner y la siempre excitante Scarlett Johansson), las nuevas incorporaciones (a excepción del pésimo actor Aaron Taylor-Johnson, alias Mercurio, en el papel más desdibujado del film) y la formidable planificación de las escenas pirotécnicas, el freak show no sólo sube enteros, sino que se alcanza niveles pocas veces explorados por un subgénero que, entre caballeros oscuros, hombres de acero y demás sucedáneos, empieza a dar muestras de cierto debilitamiento en sus fórmulas.

vengadores2Con más recursos, tecnología y entusiasmo si cabe, Whedon lo ha vuelto a conseguir. Fan declarado del “cine espectáculo” que tantas alegrías nos proporcionó allá por los ochenta, con ilustres creadores como Spielberg o George Lucas, ha sabido compaginar talento, inteligencia narrativa y una pasión desmedida por el mundo del cómic en la nueva traslación cinematográfica de las viñetas de la Marvel. Porque, las cosas como son, se nota que disfruta como un chiquillo con zapatos nuevos (o mejor, con juguetes marvelianos todavía envueltos) cada vez que asume el mando de los héroes más valorados de la franquicia, derrochando una imaginación apta y recomendada para todos los públicos, especialmente para aquellos que hayan devorado las páginas de los ya míticos tebeos: esta aventura es por y para ellos.