Archivo para Steve Zahn

LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on julio 9, 2017 by Gonzalo Contreras

LA JOYA DE LA CORONA

A día de hoy todo son elogios y aplausos pero pocos, muy pocos, se atrevieron a visualizar el merecidísimo éxito, crítico y comercial, de la nueva trilogía simiesca iniciada por el director Rupert Wyatt a comienzos de esta década. Y más teniendo en cuanto el germen de la misma, la intocable cinta protagonizada por el siempre excelente Charlton Heston, brillante utopía fabricada como producto de Serie B, llevada a los altares gracias a la artesanía del infravalorado Franklin J. Schaffner y poseedora de uno de los finales más sorprendentes, reveladores y, al paso que vamos, proféticos de la historia del cine. El origen del planeta de los simios, primera parte de este renacimiento, supuso un auténtico hallazgo en la ciencia-ficción previa a las sendas marcadas por las posteriores Gravity e Interstellar. Era fresca, osada y, además, perturbadora en sus conclusiones morales. Su secuela dio un paso más allá. Considerada acertadamente El imperio contraataca del universo primate, El amanecer del planeta de los simios constató la fuerza de la propuesta, ofreciéndonos una espléndida simbiosis entre los paradigmas tradicionales del género y el espectáculo más frenético y abrumador.

Quedaba por ver si el vértice triangular de la colección, LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS, cumplía con las expectativas generadas por la destreza formal de sus hermanas mayores. Y la respuesta es un rotundo sí. Más intimista de lo que su épico título podría hacer presagiar, la nueva epopeya de Matt Reeves lleva al paroxismo, con una aplastante brillantez, la resurrección del clasicismo de la anterior entrega, ofreciéndonos una gozosa sucesión de referencias cinéfilas y literarias que van desde el western crepuscular (con ecos, agárrense, del clímax nevado y de soledad que respiraba el Jeremiah Johnson de Sidney Pollack) pasando por el Sturges más inspirado (con la sombra de su “gran evasión” como núcleo expositivo) y, de forma más explícita, el mismísimo Corazón de las tinieblas de J. Conrad, apostando por una denuncia de los totalitarismos que ya quisieran muchas producciones bélicas.

De una perfección narrativa difícil de encontrar en este tipo de producciones, visible principalmente en un último tramo de claras connotaciones bíblicas, y con un Andy Serkis absolutamente arrebatador, La guerra del planeta de los simios no solo es una cautivadora película de aventuras (y, con diferencia, la mejor pieza del puzzle); también, una obra que transgrede (en el buen sentido) los límites de la propia temática, arriesgadísima en su planteamiento, capaz de renovar los arquetipos y estandartes fijos y acartonados del concepto de blockbuster. 

EL VIAJE DE ARLO (The good dinosaur)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , on noviembre 24, 2015 by Gonzalo Contreras

REINVENTADO LA (PRE)HISTORIA

el viaje arlo

La mayor enemiga de la productora Pixar es, chocantemente, la propia Pixar. Con tan sólo veinte años enfrascada en el largo cinematográfico, nos ha dado algunas de las piezas más inspiradas, lúcidas y conmovedoras del cine contemporáneo, regalando a la mítica factoría Disney, mano inseparable desde sus inicios, una segunda y muy rentable juventud. Con semejante panorama, dominado por juguetes vivientes, ancianos con espíritus intrépidos y monstruos ocultos en los armarios de los más pequeños, es normal que ante una película menor (que no desdeñable) de la multimillonaria compañía el espectador sienta una sensación agridulce, de tibia decepción.

El viaje de ArloLa influencia de grandes éxitos como Buscando a Nemo, en cuanto a estructura se refiere, y sobretodo la excepcional El rey León, con escenas casi calcadas de la misma, sustituyendo estrellas en la noche por luciérnagas y leones en el firmamento por apariciones espectrales, se masca en EL VIAJE DE ARLO, una producción que trata de anudar, como ya ocurriera con Brave o la taquillera Frozen, el hechizante universo de ambas casas. El problema es que, cuando quiere recuperar la esencia Disney, peca de cierto exceso de glucosa, y cuando hace lo propio con Pixar, nunca llega a atrapar la maestría de anteriores proyectos.

Esto no quiere decir que durante la travesía del simpático brontosaurio protagonista y el pequeño homínido, lo mejor de la película, no encontremos momentos de buen cine (la explicación mutua de lo que significa la familia) ni alucinemos con su abrumadora factura técnica, de una perfección visual que hace que te plantees si realmente está elaborada por ordenador. Pero hay cosas que fallan demasiado, como la falta de garra de los personajes secundarios, aquí salidos de tono, poco definidos y un tanto perturbadores (el triceratops con problemas psicológicos), o la exagerada humanización de los dinosaurios, ganaderos y expertos agrícolas. La irregularidad narrativa y el deja vù entran en juego, y una pregunta sobrevuela en el ambiente: qué habría sido de esta animación si se hubiera dejado invadir por el cine silente.

Eso sí, los infantes de la casa, los críticos que más derecho tienen a opinar en este tipo de historias, estarán encantados. Al fin y al cabo esta película está hecha por y para ellos, y cumple de sobra con el entretenimiento que buscan en las salas: es tierna, emotiva y posee un bonito mensaje de superación. La ausencia de la verdadera magia Pixar es otra historia.