Archivo para Verónica

MIS PELÍCULAS FAVORITAS ESTRENADAS EN 2017

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on diciembre 24, 2017 by Gonzalo Contreras

FINALISTAS

Wonder Woman: por recuperar el cine de superhéroes cocinado a la antigua usanza y reivindicar, con gran fortuna, la esencia y las emociones ideadas por Richard Donner.

Perfectos desconocidos: porque esta vida no se puede entender sin altas dosis de comedia.

Silencio: Por ser una nueva muestra del talento infinito de Scorsese.

Wonder: Por trasladar, de manera admirable, el problema del acoso escolar a los jóvenes espectadores.

El sacrificio del ciervo sagrado: por ser la película más terrorífica y desasosegante del año. Por el amor que procesa al cine de Kubrick.

 

10) Z, LA CIUDAD PERDIDA

Cuidada hasta el más mínimo detalle, Z rescata el fantasma de un celuloide que ya no se hace, rebosante de romanticismo y evocación, rememorando brillantemente el espíritu desmitificador de John Huston, el exotismo de Kipling y, en definitiva, la belleza implícita del mejor cine de aventuras.

 

 

 

9) HANDIA

Los creadores de Loreak, expertos en ambientes enigmáticos e historias cargadas de simbolismos, componen un inolvidable, bellísimo y poético viaje por la magia que esconden los parajes vascos, por sus duendes, fábulas y secretos. Puro cine.

 

 

 

8) THE SQUARE

Tan indomable como insolente, dotada de una impagable comicidad, esta magnífica crítica a la pseudointelectualidad, el postureo y la sociedad del consumo, no apta para todos los paladares, confirma a Ruben Ostlünd, realizador de la también admirable Fuerza Mayor, como uno de los autores más personales, mordaces e interesantes del panorama cinematográfico europeo.

 

 

7) EL AMANTE DOBLE

El mejor Brian de Palma vive en François Ozon. Para arañar las extraordinarias virtudes de esta película, eso sí, es imprescindible dejarse llevar por los giros narrativos ideados por el director. En su irregularidad, en sus recovecos jamás descifrados, se encuentra el poder de su hipnótica atracción.

 

 

6) MÚLTIPLE

Absuelto de sus pecados del pasado (Airbender, After Earth) y con el regusto dulce en el paladar de su última propuesta (la divertidísima La visita), M. Night Shyamalan retoma en este trabajo sus consabidas inquietudes mezclando, con la misma energía que mostraba en sus mejores relatos, la ternura y las extravagancias declaradamente sensibleras de su cine con atmósferas de contradictoria y subrayada sordidez, llegando en este caso hasta límites nunca antes explorados. Una gozada.

 

5) JACKIE

Apoyándose en una prodigiosa interpretación de Natalie Portman, el cineasta Pablo Larraín compone un extraordinario, creíble y delicado retrato de una las figuras más icónicas del siglo XX, desde sus inicios en la Casa Blanca, a través de unas grabaciones en blanco y negro en las que representaba a la impecable anfitriona y los éxitos del american way of life, hasta convertirse, ya a todo color, en la también impecable viuda de América, inmortalizada con su vestido rosa Chanel salpicado de sangre y entregada contra viento y marea a preservar el legado Kennedy.

 

4) VERÓNICA

Paco Plaza no duda en empaparse de la imaginería de los grandes artesanos de la vieja escuela setentera, homenajeando brillantemente los últimos coletazos de la corriente satánica de la época (impagables las referencias a la maravillosa e infravalorada La Centinela) y, de forma más implícita, nuestro propio universo de pesadillas, representados por el ingenio del insustituible Chicho Ibáñez Serrador. ¿El resultado? La mejor película española de género desde Los otros y el trabajo más sólido del director hasta la fecha.

 

3) IT

Bellísima (sí, han leído correctamente) radiografía de la adolescencia y los años de boy scout, de la aventura del crecer y su correspondiente pérdida de la inocencia. Rodada en estado de gracia, si la primera y televisiva versión, dirigida por Tommy Wallace en 1990, fue un regalo para los niños que una vez fuimos, esta lo es para los adultos que ahora somos y que hemos hecho del género nuestra bandera cinéfila.

 

 

2) DUNKERQUE

Con escenas destinadas a clavarse de por vida en la retina, el visionario director Christopher Nolan ha engendrado un mastodonte de tan solo 104 minutos de duración en el que la milimétrica composición de los encuadres y planos, vibrantes de un inspirador patriotismo administrado en sus justas dosis y acompañados por una claustrofóbica partitura de Hans Zimmer, altera los nervios del público hasta el punto de mantener la sangre en un perpetuo estado de ebullición. Una odisea bélica difícil de describir, pero inmensamente placentera de experimentar.

 

Este año, y sin que sirva de precedente, dos películas comparten el primer puesto:

1) MOTHER!

Arriesgadísima en cada trazo, en cada símbolo bíblico propuesto, Darren Aronofsky ha firmado, probablemente, la película más personal e impactante de su trayectoria. Su falta de complejos, libre de convencionalismos, y su celebración del exceso y el frenesí la convierten en una obra maestra de múltiples interpretaciones, pero poseedora de una única Verdad. Y, sobre todo, en una rara avis en su búsqueda de nuevos enfoques narrativos.

 

1) LA LA LAND

Máxima expresión de lo que significa la magia del cine, La la land es una historia diseñada por y para soñadores. Solo aquellos que hayan gozado con Fred Astaire y Ginger Rogers, que hayan sentido en sus corazones los compases de las producciones de Arthur Freed o los colores del cine de Jacques Demy y se hayan perdido por los rincones que rodean al río Sena en Un americano en París entenderán la dimensión de tan extraordinaria propuesta.

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VERÓNICA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on agosto 23, 2017 by Gonzalo Contreras

LOS ECOS SOBRENATURALES DE LA INFANCIA

Años antes de que Iker Jiménez y su ya imprescindible nave del misterio aterrizaran en nuestros hogares, míticos periodistas del mundo de lo paranormal (entre ellos el añorado Fernando Jiménez del Oso), precursores de una temática masacrada por los más puristas, dieron a conocer a los españoles auténticos y sorprendentes Expedientes X acontecidos en nuestros inhóspitos parajes. Uno de ellos era El caso Vallecas. Su aterradora historia poco o nada tenía que envidiar a las mejores crónicas sobre casas encantadas, llámense Amityville o Bailey: entes que reptaban hasta la cama de unos niños, fotografías que ardían en el interior del marco, jóvenes fallecidas días después de jugar a la ouija y un informe policial, el único del país, en el que agentes del orden público aseguraban haber presenciado hechos de procedencia inexplicable. Terrorífico por la sutileza, la verosimilitud y la ambigüedad que respiraban los testimonios de la época, los que vivimos ese relato de críos todavía sentimos un sudor frío por nuestra espalda al recordar los detalles. Y, por supuesto, la aparentemente incompatible fascinación que producía en nuestras carnes las fantasmagóricas recreaciones que proyectábamos en nuestra mente virginal.

En VERÓNICA, el cineasta Paco Plaza se aproxima a la historia original de la manera más inteligente posible: como ya hiciera James Wan en sus inolvidables Expedientes Warren, asume su punto de partida, así como las descripciones más escalofriantes, para manipular a su antojo los hechos constatados e imprimir, además, su amplio y gozoso conocimiento de los tejemanejes y resortes característicos del cine fantástico. Para ello, no duda en empaparse de la imaginería de los grandes artesanos y de los promotores de la venerada vieja escuela setentera, homenajeando brillantemente los últimos coletazos de la corriente satánica de la época (impagables las referencias a la maravillosa e infravalorada La Centinela) y, de forma más implícita, nuestro propio universo de pesadillas, representados por el ingenio del insustituible Chicho Ibáñez Serrador.

Precisamente, en la influencia de Serrador (a quien se alude con la emisión de su obra maestra “¿Quién puede matar un niño?”) se encuentra, quizá, la jugada maestra del film: transformar lo cotidiano, lo puramente ibérico, en el escalofrío más sepulcral. Situándonos en el distrito madrileño de Vallecas de principios de los noventa, Plaza reproduce una amalgama de fotografías totalmente identificables para el espectador patrio: los inicios de la generación “llavero”, las travesías vespertinas recorridas por la heroína y los estupefacientes, uniformes que impedían a las jóvenes transpirar las hormonas propias de la edad, clases presididas por efigies religiosas de aspecto perturbador (estos dos últimos aspectos ya exportados en otro largometraje de horror reciente, la espeluznante Camino)… Y ¿cuál es su inquietante (y fabulosa) finalidad? Enfatizar los claroscuros de la nostalgia para, posteriormente, teñir de sangre nuestra más tierna infancia. El esfuerzo de tan inteligente proyecto, como no podía ser de otra manera, tiene su recompensa. Plagada de secuencias que pasarán por derecho propio a la antología sobrenatural, Verónica es, con diferencia, la mejor película española de género desde Los Otros y el trabajo más sólido, personal y memorable de Paco Plaza hasta la fecha. Un absoluto triunfo.