Archivo para Willem Dafoe

THE FLORIDA PROJECT

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on febrero 5, 2018 by Gonzalo Contreras

LAS CIÉNAGAS DEL REINO ENCANTADO

Ocurre todos los años. En mitad de la vorágine de los festivales de cine, llámense Toronto, Cannes o nuestro celebrado San Sebastián, y como si de un contagio masivo entre los espectadores se tratara, una película, casi siempre de apariencia humilde, se transforma en un fenómeno cinematográfico bendecido únicamente por criticas positivas. Los aplausos se extienden más allá del minuto de rigor; las redes sociales, con Twitter a la cabeza, se llenan de comentarios alabando la magnitud de la propuesta, la innumerable cantidad de valores que inundan cada fotograma, su patente y fulminante originalidad. Lo nunca visto y oído en una sala de proyección. Y aunque conoces los entresijos de estos eventos, en donde el cansancio y la necesidad de descubrir una obra magna se embarullan con unas emociones mal canalizadas, uno no puede evitar empaparse del entusiasmo generalizado por tanta cinefilia concentrada. Los prejuicios desaparecen, la apetencia de conocer el objeto de deseo entra en juego. Desgraciadamente, ya conocen el dicho: la curiosidad mató al gato.

Esta temporada, el origen de tanta efusividad se titula THE FLORIDA PROJECT. Enésima revisión de los resquicios de la América profunda vista a través de los ojos de los más indefensos, la película transcurre en un pequeño motel de carretera cercano al emblemático parque de Disneyworld. A escasos metros del país de los sueños, los reinos encantados, las hadas y los fuegos artificiales, de la cuna del capitalismo y el consumismo más atroz, familias sin recursos económicos, la mayoría desestructuradas y con hijos pequeños ajenos a su desoladora situación, malviven en un entorno dominado por las drogas, los malos hábitos y la marginación social. Riqueza y pobreza conviviendo puerta con puerta.

El problema de esta sobrevaloradísima cinta, de evidentes y plausibles connotaciones reivindicativas, se halla en la repetición sintomática de su estructura narrativa. Durante la primera hora y cuarto de metraje, fragmentada a modo de secuencias episódicas, compartimos las vivencias de los críos protagonistas (espejo de la actitud chulesca y camorrista de sus progenitoras) sin que en ningún momento brote un conflicto de mayor trascendencia y envergadura. Para colmo, su director, el no menos sobreestimado Sean Baker, busca constantemente la empatía del espectador desgranando las gamberradas ejecutadas por los chavales (algunas deleznables) desde una perspectiva cómplice y festiva. En otras palabras, lo que para algunos puede resultar adorable en pantalla grande, para otros, entre los que se encuentra un servidor, supone una experiencia difícilmente soportable.

Solo William Dafoe, guardián del reino de fantasía idealizado por los niños y testigo, en primera persona, del patetismo y la miseria que rodea a sus inquilinos, y algunos capítulos del relato (el incidente con el pedófilo, repugnante por lo que da a suponer más que por lo que muestra), versos sueltos en un todo inconsistente, consiguen visibilizar el buen material de partida que yacía sobre papel. Y es que, a pesar de sus propósitos, The Florida Project apenas se aleja de los típicos productos facturados para triunfar en certámenes como Sundance y revestidos con los últimos dobladillos del cine independiente norteamericano que tanta aceptación tienen en el momento de su gestación y cuyo halo divino se diluye como un azucarillo meses después de su estreno. ¿Se acuerdan de un film titulado Moonlight? Pues eso. La supuesta belleza de lo efímero.

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ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 20, 2017 by Gonzalo Contreras

UN CADÁVER A LOS POSTRES

La primera versión de Asesinato en el Oriente Express, adaptada del absorbente relato de Agatha Christie y dirigida por un Sidney Lumet que abandonaba, durante unas horas, su cine declaradamente comprometido, era, ante todo, una vuelta a las raíces de la cinematografía clásica. El glamour del Hollywood dorado, desplazado en aquellos años por las nuevas tendencias cinematográficas (Scorsese y Coppola ya daban muestras de su talento), se volvía a palpar en cada rincón de sus ostentosos vagones, en los reconfortantes coches-cama color caoba y en las imprescindibles comidas de etiqueta, regadas con los mejores caldos y acompañadas de los majestuosos paisajes por los que circulaba el convoy. Admirablemente interpretada por un impensable Albert Finney en el papel protagonista, la película no solo se convirtió, junto a la maravillosa Testigo de Cargo, en la mejor traslación cinematográfica de una novela de la escritora británica; también, en un gozoso testimonio de lo más granado de la industria de la época, reuniendo a eminencias fílmicas en el ocaso de su carrera (la insustituible Ingrid Bergman) con prometedoras estrellas en pleno auge interpretativo (Sean Connery y Jacqueline Bisset, entre muchos otros).

Más de cuarenta años después, el director Kenneth Branagh, cineasta fascinante en los comienzos (Enrique VIII, la inmensa Mucho ruido y pocas nueces) y más inestable en sus últimos trabajos (Cenicienta, La huella), plantea en su nueva y plausible revisión de ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS una jugada a contracorriente equiparable a la perpetrada en el clásico de 1974: por un lado, la celebración de un estilo “retro” y desfasado, construyendo una película que se siente pletórica de su empaquetado envejecido y declaradamente pasado de moda; por otro, la evocación, por su carácter coral, de las producciones de antaño trufadas de reconocidos artistas, reuniendo en un mismo largometraje a actores de la talla de Michelle Pfeiffer, Johnny Depp (en su actuación más comedida en lustros) o la veterana Judi Dench.

El resultado es una estupenda adaptación delineada a la antigua usanza que, si bien no alcanza en su conjunto la maestría de Lumet, sí construye momentos de enorme interés gracias a la interpretación de Branagh, magnífico en su caracterización de un Hércules Poirot más tenue y profundo, y a la dirección impresa por el propio actor. Brillante en los detalles más distinguidos, acertada en sus licencias narrativas, totalmente amoldables al material de partida, destaca, además, por el virtuosismo del que hacen gala las mejores escenas (los diferentes planos cenitales, la inmejorable carta de presentación de sus personajes, rodada en plano secuencia desde el exterior del tren) y, sobre todo, por la atrevida resolución del caso, planificada como si se tratara de la mismísima Última Cena.

BAJO LA MISMA ESTRELLA

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , on julio 3, 2014 by Gonzalo Contreras

NUESTRO PEQUEÑO INFINITO

bajo la misma estrella

Hay dos formas de enfocar el relato que aquí se nos cuenta. Desde una visión idílica, destilando sólo los aspectos más radiantes, o desde una perspectiva acorde con la realidad, mucho más cruda y áspera. La protagonista, Hazel (Grace Lancaster), prefiere narrarlo desde la segunda opción, sin vaselina ni tiritas que ayuden a curar las heridas. Al fin y al cabo, es la historia de su vida. Una historia de dolor y barreras a combatir, pero también de un amor real, extraordinario, más allá de los días contados.

A simple vista, la adaptación al cine del bestseller de John Green parece un nuevo hit destinado exclusivamente a la militancia adolescente, una especie de relevo generacional de los afeminados (e insufribles) vampiros teen y cazadores en penumbra. Nada de eso.
El cineasta Josh Boone ha conseguido algo poco menos que milagroso: contarnos una historia de amor servida para los jóvenes tomándoles en serio, sin fisuras ni aspavientos. Una love story inteligente, cuidada y, lo más sorprendente, tremendamente emotiva.

Bajo la misma estrellaBuena parte de culpa la tiene la sabia elección de los actores (incluyendo a la siempre genial Laura Dern) y el material de origen, más que notable. Una narración nada condescendiente sobre la enfermedad en la flor de la vida que detalla, con especial calidez, pasos vitales como el primer amor y todo lo que ello conlleva, desde las primeras miradas y mensajes intempestivos (formidable utilización de los mensajes de teléfono superpuestos en pantalla) hasta su consumación, siempre acompañada del patetismo de la inexperiencia. Boone, quien ya había dejado patente su buen hacer en la grata Un invierno en la playa, sigue al pie de la letra las palabras del escritor, dotándolas de vida gracias al extraordinario y enternecedor trabajo de Shailene Woodley y Ansel Elgort, en auténtico estado de gracia. Ambos intérpretes parecen haber nacido para representar sus papeles, transmitiendo química y veracidad por los cuatro costados.

bajo la misma estrella

Dejando a un lado las licencias del género y los tintes lacrimógenos (que no sensibleros), posiblemente estemos ante el mejor exponente de temática adolescente en muchos años. Una inesperada y conmovedora sorpresa, verdadera bocanada de aire fresco capaz de remover las lágrimas más recónditas. Conmigo lo consiguió. Y con creces.