Archivo para Winston Duke

NOSOTROS (Us)

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , on marzo 17, 2019 by Gonzalo Contreras

EL REFLEJO DEL MAL

Con la mítica secuencia de la ducha de Psicosis, en la que Janet Leigh moría a manos de un Norman Bates poseído por la ira deformada y espectral de su querida madre, Alfred Hitchcock cambió para siempre las reglas inscritas del cine de terror. Sin pretenderlo, o tal vez sí, su obra maestra (junto con la excepcional El fotógrafo del pánico, del mismo año e íntimamente ligada a ella) se convirtió en un presagio de una nueva corriente que todavía tardaría unos años en explotar: atrás quedaban las líneas clásicas de los monstruos de la Universal, la mirada implícita y ambigua de Jacques Tourneur o la supremacía de la Hammer con sus fascinantes renovaciones estéticas y coloristas de la literatura de Shelley y Stoker; por primera vez, el pánico penetraba en los hogares norteamericanos.

El cuarto de baño podía ser el escenario ejemplar para el más atroz de los crímenes, tus amables vecinos miembros de una secta satánica y una carretera secundaria de Estados Unidos el último refugio de una familia de hambrientos caníbales. Divertidamente, una temática tan atípica como el horror se había transformado, gracias a directores como Polanski, Hooper o el comentado Hitch, en una plataforma ideal para la crítica de los pilares que regían el reverenciado y caduco concepto del American Way of Life.

Recogiendo el testigo de estos maestros, y con similares propósitos pero aclimatados a los nuevos tiempos, el cineasta Jordan Peele parece haber encontrado en este género el vehículo perfecto para desglosar, ya sea de forma explícita o con metáforas sutilmente abrasivas, la hipocresía, aversión e histeria colectiva resultantes de la era Trump. Encasillar a NOSOTROS (dudosa traducción del mucho más revelador Us) en la categoría de las sobreexplotadas cintas basadas en los allanamientos de morada (o Home Invasion, como suele ser conocido por los fans de los anglicismos) supondría desechar las múltiples lecturas, sociales y políticas, que presenta esta extraordinaria historia fundamentada en el reverso tenebroso que habita en la sociedad contemporánea. Nuevamente, el Mal se presenta como un ente desmembrado, puramente humano, apaciguado en las sombras a la espera de ejecutar su golpe de gracia.

De este modo, el director amplía los argumentos de denuncia matizados en su anterior película, la multipremiada Déjame Salir, mejorando el discurso gracias a la solidez de los valores cinematográficos que la acompañan: al brillante trabajo interpretativo del reparto y la excelsa planificación escénica, compuesta por imágenes de enorme calado icónico (todas las que acontecen en la mansión del personaje de Elisabeth Moss, especialmente las protagonizadas por unas hermanas gemelas salidas del averno), se le une su arriesgada y meritoria composición de influencias audiovisuales y literarias (incluyendo destellos de la imaginería de Lewis Carroll y los mundos subterráneos de Alicia a través del espejo), funcionando magistralmente como antesala de la futura y esperadísima actualización, emprendida por el propio Peele, de la visionaria serie de televisión La dimensión desconocida.

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BLACK PANTHER

Posted in Críticas (Estrenos) with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 14, 2018 by Gonzalo Contreras

POCAS NOVEDADES EN EL HORIZONTE

Algún día, espero, entenderemos qué está ocurriendo con la cantidad avasalladora de producciones de superhéroes, la mayoría expuestas bajo la etiqueta de la todopoderosa Marvel, que, ausentes de un contenido mayor que el de entretener a las masas (lo cual no deja de ser una cualidad más que loable), están obteniendo unas opiniones abrumadoramente positivas entre la crítica especializada de todo el planeta. Película que surge, película que se convierte, automáticamente, en la mejor entrega de la franquicia. Métanse en las webs que reúnen pequeñas reseñas de los críticos estadounidenses más respetados; deléitense con sus puntuaciones máximas, acompañada casi siempre de unos adjetivos pletóricos en su condescendencia.

No soy experto en cómics. Ignoro, salvo en casos puntuales (el Batman de Bob Kane, sin ir mas lejos), el nivel de fidelidad que las adaptaciones presentan en relación al material de origen, ni tampoco comulgo, pues, con la nostalgia desprendida por unas viñetas que (no me cabe duda) han alegrado la infancia y existencia de infinidad de personas. Pero sí sé valorar cuándo un blockbuster de estas condiciones está facturado desde el corazón y el espectáculo más sincero y audaz. Mi veredicto se basa, por tanto, en aspectos puramente cinematográficos, que para eso estamos en el campo del séptimo arte. Y en ese sentido, BLACK PANTHER, el último exponente de estas propuestas regadas por la abundancia de piropos y alabanzas, no sólo está lejos de la supremacía que muchos aseguran, sino que se queda a medias en muchos y determinantes aspectos.

Empecemos por los aciertos, que los tiene: por primera vez en mucho tiempo, una película de superhéroes se atreve a romper con la estructura clásica latente en la última hornada del género, presentando un relato de base sólida (atención a las referencias evidentes a El rey león) carente del dudoso humor, aniñado y casi siempre indigesto, que caracteriza a la compañía y ofreciendo una desbordante imaginería visual, rica en detalles y colorido, en la construcción de los parajes que componen la región en la que transcurre la aventura (preciosos los planos oníricos con la aurora boreal de fondo y la majestuosidad de sus panorámicas). Y eso, ya de por sí, supone un pequeño soplo de aire fresco. Por contra, adolece estrepitosamente de algunos de los problemas de fábrica habituales en esta saga (una duración desorbitada, insólita teniendo en cuenta la escasa extensión de su argumento) y de nuevos frentes abiertos pulidos con desigual fortuna, principalmente su pretenciosidad a la hora de extrapolar los conflictos étnicos y raciales a nuestra actualidad política (sí, en este caso, la crítica al gobierno estadounidense se torna tosca y trivial) y la falta de carisma del protagonista principal, un endeble e insulso Chadwick Boseman, ensombrecido por un villano mejor construido que de costumbre y por unas heroicas amazonas, estas sí, protagonistas absolutas de la función y muy bien interpretadas por una bravísima Danai Gurira (sin duda, lo mejor del film), Lupita Nyong’ o y la recuperada Angela Bassett.

Con semejante disparidad, resulta difícil aceptar la grandiosidad de un largometraje vitoreado, incluso antes del estreno, por la legión de entusiastas afines a los tebeos y por un público que hará colas kilométricas en los cines para disfrutar de su visionado. Da igual cuántas veces lo haya visto antes, lo importante es repetir la experiencia. Los más críticos con esta deriva, en cambio, seguiremos esperando que un nuevo Nolan, Donner o Burton se atreva a dar un golpe sobre la mesa y recupere, en todo su esplendor, la magia que puede brindar esta desgastadísima y trillada temática.